En el balance justo

En tiempos en que se incita sin ton ni son a demeritar y despreciar a quienes laboran en el servicio público; en tiempos en que la exageración y la soberbia empañan la objetividad, es justo reconocer a quienes desde la burocracia, en cualquier nivel, tienen la determinación y la decisión de construir un mejor México. Sí, hay muchas personas corruptas, ineptas y abusivas en el espacio público, pero hay otras que marcan diferencias y no sólo cumplen con su deber sino que además inspiran con su profesionalismo y su calidad humana.

A todas estas personas, a las que desde el anonimato brindan aliento y protección desde su trabajo en el gobierno, a quienes han sido ejemplo en el diálogo, a las que sin importar filiación partidaria atienden sin distingo, con quienes desde la ciudadanía podemos articular y colaborar, gracias.

El ciclo de Néstor Flores Hernández en el Instituto Tlaxcalteca de la Juventud ITJ ha concluido; a su paso deja un gran ejemplo de servicio, compromiso, solidaridad e impulso a los sueños y anhelos de infinidad de jóvenes en Tlaxcala. Su liderazgo permitió consolidar un gran equipo de trabajo, siempre dispuesto a sumar y a entregar lo mejor de sí; con gran convicción y esfuerzo, Néstor y su equipo lograron ganarse el respeto y el cariño de quienes hemos sido testigos de proyectos que han diseminado semillas de inclusión, igualdad y respeto entre la juventud tlaxcalteca. Cierto es que él y sus colaboradoras y colaboradores han cumplido con la tarea que se les encomendó y con la que tienen un deber; también lo es que en el día a día lograron dignificar el ejercicio público, brindando certezas, generando confianzas, honrando la palabra y, sobre todo, impulsando a jóvenes a los que muchas veces se les había negado un voto de confianza.


En el balance justo, podemos decir que hoy el ITJ es un importante referente para el encuentro, para el impulso y para el reconocimiento del talento juvenil del estado. Sin duda, el mejor y más grande reconocimiento para Néstor y su entrañable equipo es el respeto y el cariño, la alegría y el avance de las y los jóvenes que hoy saben que son protagonistas y forjadores de historias que hacen vibrar y enaltecer a esta tierra de pan de maíz.