En defensa propia

Las redes sociales han posibilitado espacios de encuentro, canales efectivos para difundir contenidos de manera prácticamente instantánea, interacción y han representado un lugar idóneo para presentar denuncias sociales. Sin embargo, también se han convertido en un sitio donde los odios se desbordan y se desatan venganzas colectivas, con argumentos alejados de ética, responsabilidad, razón y valor. Además, las redes sociales se han convertido en escaparate de personajes que más que posicionar ideas y propuestas, buscan hacerse notar al propagar ofensas, insultos y expresiones que nada abonan a la vida democrática que hoy en día nos es tan necesaria en Tlaxcala y en nuestro país.

El caso de Elisa N., niñera que fue videograbada golpeando a unos pequeños y que tras su detención cometió suicidio, nos ha dejado ver cómo se desbordan las palabras con el propósito de destruir a otra persona. No, no se trataba de buscar justicia, mucho menos de hacer valer el principio de no repetición de un evento que trasgrede derechos humanos, lo que se buscaba es el linchamiento mediático, el desquite fácil, la filosofía del ojo por ojo. La deshumanización llega a tal brutalidad que aún tras la muerte de Elisa, la animadversión no cesa.

Mario Benedetti expuso: “Cuando los odios andan sueltos, uno ama en defensa propia” y en tiempos en que la discordia y la descalificación se han convertido en ejercicios redituables, se hace urgente recuperar nuestra humanidad, la que es reflexiva y solidaria, la que se hace corresponsable y privilegia el discurso que cuestiona, pero que construye por encima del que insulta. Una humanidad que reconoce la diversidad como nuestra extraordinaria fortaleza.


Las mujeres debemos asumir un papel protagónico para poner un freno a los discursos de odio que detonan violencias y frenan nuestro desarrollo, desde una posición ética y responsable. Las redes sociales deben ser seguras, es momento para oponernos a los discursos de odio, a la difusión de contenidos que humillen y lastimen, es momento de poner un alto al ciberacoso, la violencia sexual cibernética y a la cobardía del anonimato que maldice. Es en defensa propia.