En conciencia y congruencia

La irresponsabilidad del Estado mexicano en materia de derechos humanos de las mujeres ha llegado a niveles aterradores y bien valdría la pena recordar que un país que no protege a sus mujeres y a sus niñas y niños, configura su propia muerte. En el territorio nacional se cuentan por miles las historias de mujeres violentadas en su casa, en la calle, en su comunidad o en su trabajo, espacios que deberían significar seguridad y vigencia de derechos. Las experiencias van desde las que en estos espacios “seguros” son lastimadas, abusadas sexualmente, nulificadas e invisibilizadas hasta el punto de que las mujeres desaparecidas, en situación de trata y muertas por feminicidio, no han sido motivo suficiente para activar la Alerta de Género de manera nacional y no han despertado la indignación compartida para poner un alto al dolor de las familias de las mujeres que son víctimas, porque sencillamente no conocen lo que significa la palabra justicia.

Según cifras oficiales del Inegi, de 2000 a 2010 se registraron 14 mil 994 homicidios dolosos de mujeres y sólo en 2012 la cifra fue de 2 mil 774 asesinatos por razón de género. Dolorosamente, esta estadística es más elevada, pues muchos crímenes se esconden en la sombra de la ignominia. En ese sentido, legisladoras, académicas, investigadoras y activistas se reunieron para plantear alternativas que hagan operable este mecanismo de protección para modificar la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y su reglamento y evitar que ésta se niegue por mezquinos intereses políticos de gobierno.

En Tlaxcala, las senadoras y legisladoras federales tienen la obligación de impulsar, acompañar y afianzar estas tareas. Especialmente están obligadas a hacerlo la senadora panista Adriana Dávila y la diputada Guadalupe Sánchez Santiago, la primera porque es presidente de la Comisión contra la Trata de Personas y ha impulsado la Conferencia Nacional de Legisladoras y Legisladores contra este flagelo y la segunda porque fue titular del Instituto Estatal de la Mujer y se supondría tiene el pulso de la realidad de violencia contra las mujeres en el estado; pues bien, esperamos que en conciencia y congruencia sean las principales promotoras de la activación de una Alerta de Género nacional y de las modificaciones correspondientes.





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