Elecciones se ganan o pierden en la campaña y éstas todavía no inician

Elecciones se ganan o pierden

Elecciones se ganan o pierden en la campaña y estas todavía no inician. El candidato del PRI, en las pasarelas en  que ha participado con empresarios, comerciantes y banqueros ha repetido esto de manera constante. Lo que lleva a preguntar: De dónde deriva esta afirmación. La repuesta puede encontrarse en las encuestas de los procesos 2006 y 2012.

Si se observan las gráficas de cualquiera de las empresas encuestadoras que realizaron seguimiento de esas elecciones. Se podrá observar que todas inician con grandes distancias entre quienes realmente disputan el palacio de gobierno. Y que desde 2000 son PRI, PAN, y PRD/Morena.

Debe ponerse atención en lo que sucede con el inicio de la campaña, porque se observan 2 fenómenos. Primero las distancias se acortan entre los 3 punteros. Y las diferencias suelen achicarse entre el primero y segundo lugar. Lo que provoca una especie de empate en 2006 y reduce el margen de ganancia en 2012.


Las encuestas de preferencia electoral han perdido la confianza de los ciudadanos. Cada vez más los resultados se alejan entre lo pronosticado y lo que realmente ocurre. Lo que llevado a escribir, por ejemplo, a Consulta Mitofsky.  “Por favor nadie vea esto como un pronóstico, porque seguramente se equivocará”.

Moreno (2011) afirma que “no existe un solo factor que explique la falta de precisión de los resultados de la encuesta. , sino una combinación de factores que incluyen el muestreo, los sesgos del entrevistador, la supervisión del encuestador, el contexto de la entrevista y los tipos de sesgos de la espiral del silencio.”

Pero Kuschick (2002) recuerda que en la elección del 2000 hubo un uso “inescrupuloso” de  “las encuestas no como un medio de información.  Sino como un instrumento de influencia, bajo la idea de que todo estímulo tiene una respuesta”.

Juicios presionados por las condiciones sociales

Kuschick (2002) recuerda. “Fue en las elecciones de 1988 cuando las encuestas de opinión definitivamente hicieron su arribo y adquirieron mayor importancia ya que, por primera vez en la historia política electoral contemporánea de México. Este proceso mostró la posibilidad de que hubiera una contienda más reñida y de que en una elección asomara la posibilidad de un resultado incierto: “

Con la aparición de un resultado incierto en el ámbito electoral. Los participantes del mismo tienen dificultades para anticipar el resultado del proceso electoral y por lo tanto realizan como actores racionales un conjunto de acciones, que pueden ir desde la promoción de ofertas a los electores, incluidas la personalidad e imagen de su(s) candidato(s), hasta un cúmulo de ofrecimientos a los posibles y probables votantes en términos de mejorías en sus condiciones generales de vida

Los juicios/opiniones que se emiten en el caso de una encuesta se nutren de tres elementos. Por un lado, debe existir alguna suerte de información, es decir algún conocimiento de índole racional. Sin embargo, por el otro, la emisión de un juicio se encuentra relacionado con elementos de características emotivas: es decir, agrado o desagrado hacia una persona u organización, o el conjunto de acciones que esta persona realiza.

Por último, aun cuando se juzgue bien o mal a tal persona, suceso o acción, es muy posible que los juicios se encuentren en función de criterios que no son de índole propiamente racional ni emotiva, sino presionados por las condiciones sociales y por la posición al interior de un grupo determinado, ya que el hecho de que el encuestado emita cierto tipo de opiniones, puede significarle, en la sociedad en que vive, juicios negativos, premios o castigos.

Comenzó la campaña con una clara ventaja que, en algún momento perdió

Francisco Cantú, Verónica Hoyo y Marco A. Morales de las Universidades de Texas y California en los Estados Unidos y del Instituto Tecnológico Autónomo de México analizan las elecciones de 2006 y 2012.  Una de sus primeras anotaciones llama la atención. “Nuestras estimaciones para 2006 sugieren que López Obrador comenzó la campaña con una clara ventaja sobre Calderón, que perdió en algún momento a principios de abril, para nunca recuperarse.”

Para estos investigadores, las encuestadoras “estimaron a López Obrador con bastante precisión durante la campaña. Por lo tanto, a pesar de las afirmaciones sobre el sesgo de los encuestadores contra él, era el candidato mejor estimado en la campaña. Sin embargo, no sucedió lo mismo con Calderón: cuatro encuestadores-Consulta Mitofsky, Demotecnia, Indemerc y Parametría-que publicaron una tercera parte de las encuestas durante la campaña subestimaron constantemente su parte de intención de voto.”

“La elección de 2012 no fue tan competitiva como la de 2006. Esta vez, la campaña comenzó con Enrique Pena Nieto del PRI teniendo una gran ventaja en la intención de voto. Desde esta perspectiva, y en comparación con 2006, fue todo viento en popa para el favorito, que disfrutó de una ventaja considerable sobre los candidatos de segundo y tercer lugar. No en vano, Peña Nieto ganó las elecciones con el 38,21% de los votos, seguido del Andrés Manuel López Obrador (31,6%) y de Josefina Vázquez Mota (25,4%)”.

Los errores fueron de las casas encuestadores

Cantú, Hoyo y Morales concluyen que “Las medidas de estadística única de precisión de sondeo se han utilizado ampliamente en la literatura…  Pero, cuando se aplica en entornos multipartidistas, estas estadísticas tienen dos deficiencias importantes: (1) pueden no distinguir claramente la dirección y la magnitud de estos sesgos para cada candidato que compite en una elección; y (2) no explotan toda la información disponible, arriesgándose a confundir un error aleatorio verdadero, naturalmente incrustado en el diseño de la encuesta con sesgo de votación.

“Demostramos que es muy posible que el sesgo en las estimaciones de una empresa de sondeo no sea unidireccional. Por el contrario, parece común, al menos en nuestro ejemplo de México, que la misma empresa pueda sobreestimar al mismo tiempo a algunos candidatos, subestimar otros, y estimar con precisión un poco más. También demostramos que es posible que la dirección del sesgo en las estimaciones para un candidato específico pueda ser compartida por una cantidad de firmas encuestadoras en entornos multipartidistas. Estas dinámicas enfatizan la importancia de capturar el desempeño de cada firma encuestadora en relación con cada candidato.

A diferencia de la mayoría de los estudios sobre la precisión de las encuestas para las elecciones presidenciales mexicanas de 2012 (Zuckermann, 2012a, 2012b), nuestra estimación supera algunas de las limitaciones obvias de los métodos tradicionales. En lugar de solo considerar las últimas encuestas (o las encuestas más cercanas al día de las elecciones) para cada firma encuestadora, nuestro modelo toma en cuenta todas las encuestas reportadas durante los cinco meses de la campaña presidencial. Una muestra más amplia de encuestas por empresa encuestadora nos ayuda a distinguir el efecto sistemático del error aleatorio con mayor precisión.

Elecciones se ganan o pierden en la campaña y estas todavía no inician

 

Si observa las gráficas que corresponden a la figura 1 del documento original de Cantú, Hoyo y Morales. Podrá observar, que en las 2 elecciones el corte se produce a partir de marzo del año electoral. Es el momento en que realmente comienza la competencia.

En 2006 desde el inicio el candidato del PRI se mantiene en el tercer lugar. La competencia real se da entre PRD y PAN. La diferencia es que el PRD inicia en primer lugar y en segundo lugar el PAN. En la primera semana de abril empatan para volverse a distanciar, pero en orden inverso, primer lugar PAN y segundo PRD.

Hacia la segunda semana de junio. Aunque se mantienen cerca. El PAN nunca deja el primer lugar. Lo que concluye con un margen de victoria muy pequeño, pero que “resulta estadísticamente confiable”.

En la figura que corresponde a 2012. El PRI inicia en el primer lugar, seguido del PAN y en tercer lugar PRD. En la segunda semana de mayo se aleja más el primero del segundo y tercer lugar. Aunque el PAN es rebasado por el PRD.

A lo largo de todo junio se mantienen muy alejados del primer lugar. Quien inicia en tercer lugar no siempre se queda ahí. Pero quien llega a la segunda semana de junio en segundo lugar tiene toda la posibilidad de disputar el triunfo. Eso sucedió en 2006. En 2012 no se registra esa posibilidad. No es errado pensar que las elecciones se ganan o pierden en la campaña y estas todavía no inician.