El voto de los jóvenes

El actual modelo económico neoliberal es un fracaso, además de generar mayor pobreza, se está generando una mayor exclusión en los jóvenes, quienes de seguir con las actuales políticas tienen un presente y un futuro incierto, de pobreza y un sentimiento de fracaso individual y colectivo. De hecho, los datos del padrón electoral establecen que el voto de los jóvenes tendrá un nivel significativo en el resultado de la elección, por ello al menos éstos deben estar informados sobre cómo les han cerrado la posibilidad de un buen empleo, de salarios dignos y los han condenado a ser parte de la pobreza. Veamos.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer en el año 2017 el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, 2016. Los resultados muestran un aumento de la pobreza en México en el periodo 2012–2014, al pasar de 45.5 a 46.2 por ciento, es decir, 55.3 millones de personas viven la pobreza, 2 millones más que en el año 2012, ninguno de los gobiernos de los últimos 18 años ha logrado revertirla, la pobreza en general crece, pero crece más en la población joven.

Se considera población joven al grupo de personas que tienen entre 15 y 29 años de edad. En México, este segmento ocupa el 31.3 por ciento de la población total, de ahí que su participación en la actividad económica es vital para el desempeño de cualquier economía, sin embargo, en nuestro país, los jóvenes la pasan muy mal, al no tener acceso al mercado de trabajo o tener trabajo en condiciones precarias, resulta significativo que las mayores tasas de desempleo se ubiquen precisamente en los jóvenes, peor aún en los jóvenes que concluyeron una licenciatura. Según los datos del informe, “entre 2010 y 2014 se registró un incremento en el número de jóvenes en condición de pobreza, al pasar de 46 a 47.1 por ciento. En términos absolutos, esto significó un aumento de 16.8 a 17.5 millones y si se compara con la población de entre 30 y 64 años, se evidencia una diferencia de alrededor de 7 por ciento en desventaja para los jóvenes”.


De hecho, mientras el gobierno federal presume la generación de empleos y la baja tasa de desocupación, lo cierto es que al desagregarla por grupos de edad, resulta que los jóvenes duplican la tasa de desempleo al llegar prácticamente a los 7 puntos porcentuales, el doble de la media nacional que oscila en los 3.4 puntos, pero el problema no termina cuando se consigue trabajo, pues la misma Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) registra algunos datos relevantes, según cita el informe “…en el segundo semestre de 2016 seis de cada 10 jóvenes trabajaban en empleos informales con salarios bajos, inestabilidad laboral y sin prestaciones como servicios de salud y seguridad social. Cabe mencionar que la carencia por acceso a la seguridad social es la que presenta mayor número de jóvenes. En 2014 el porcentaje de jóvenes sin acceso a la seguridad social fue de 67.3, en contraste, 57.9 por ciento de los adultos presentaba esta carencia”. Una primera conclusión del informe es extraordinariamente grave, pues se afirma: “es probable que la población joven arrastre durante toda su vida laboral los efectos de inserciones en empleos inestables y de baja calidad. También es altamente probable que no alcancen lo necesario para que en la vejez cuenten con una jubilación o pensión, por lo que, de continuar así, las próximas décadas estarán determinadas por una población envejecida, sin seguridad social y altamente dependiente de programas sociales”.

De hecho, el panorama se oscurece aún más cuando se analiza el sector de jóvenes que tuvo el privilegio de ser universitario, pues la mayor tasa de desocupación entre este grupo de edad se presenta en jóvenes que cursaron estudios de licenciatura. El informe sostiene: “el supuesto de que el acceso a la educación superior incrementa las oportunidades laborales de los jóvenes también se ha puesto en duda en los últimos años… Sólo la mitad de los jóvenes que estudiaron hasta licenciatura se encuentran ocupados. A pesar de estar empleados, 57.7 por ciento no tiene acceso a servicios de salud y cuatro de cada 10 trabajan en empleos informales, con las implicaciones que esto conlleva”. Al revisar los datos de ingresos de los jóvenes egresados que están ocupados, ya sea en el sector formal o informal, se obtiene que 47 por ciento gana de uno a tres salarios mínimos (SM), 27 por ciento más de tres y hasta cinco; 11 por ciento más de cinco, 10.8 por ciento hasta un salario mínimo y 7.4 por ciento no recibe ingresos monetarios.

Lo anterior confirma que la distribución de la riqueza es inequitativa y que la movilidad ascendente de los egresados de universidades es y será fallida. Sólo el 11 por ciento de los jóvenes titulados, muy probablemente, tenga una mayor calidad y bienestar de vida, los demás sólo vivirán al día, sin expectativas de jubilación, pensión y derechos laborales que les permita afrontar la condición de pobreza que los gobiernos les ha cancelado. No es casual que los jóvenes y los padres de éstos votarán por el cambio, peor no les puede ir.

Entre tanto, Mexicanos Primero debería informarnos si los niños ocupados para su spot en defensa de la reforma educativa, han estudiado en escuelas públicas… yo creo que no. Feliz día del niño.