El vínculo electoral del compadrazgo en Tlaxcala

El vínculo electoral del compadrazgo se ha convertido en una forma de reciprocidad que utilizan las familias y las comunidades tlaxcaltecas para lograr compromisos de carácter comunitario o personal con los candidatos a puestos de elección popular y lograr impacto en el mejoramiento de su vida personal, familiar y colectiva.

La relación que el corporativismo desarrolla en Tlaxcala, determinaba que los ciudadanos no fueran una figura individual o comunitaria de parentesco, sino uno de identidad orgánica; así los campesinos forman parte de las centrales campesinas –CNC, CCI, CCC–, los obreros de las de trabajadores –CTM, CROM, CROC–, los burócratas al servicio del Estado a la CNOP, etc., etc.

Por este vínculo, la campaña y la jornada electoral se convierten en mecanismos de formalización de la decisión del jefe nato del partido –el Presidente de la República– y que a nivel local se traducía en cacicazgo y desarrolló un fuerte vínculo electoral a través del compadrazgo de las élites.


El vínculo electoral del compadrazgo no se da entre la población de las comunidades y el candidato, sino entre éste y el cacique, lo que hace que la población quede reducida a una masa que es llevada a los mítines y a la urna, pero que no establecía ninguna relación directa con los futuros representantes populares.

Al producirse la alternancia en el poder, el vínculo se modifica y las élites mantienen el poder sobre algunos grupos y venden su apoyo entre la élite, en tanto que las comunidades descubren la capacidad que el voto tiene en el impacto de su vida cotidiana, y lo usan para establecer vínculos de manera directa.

Las entrevistas que hace La Jornada de Oriente a los candidatos al gobierno del estado desvela la relación entre las élites políticas locales, ¡casi todos son compadres entre sí! y al preguntar sobre los requisitos que se requieren para ganar se menciona de forma natural: dinero, partido y estructura, esta última hace hincapie en las jerarquías cívico–religiosas y el compadrazgo.

El compadrazgo: “es una relación que se establece entre dos individuos, parejas, o un número establecido de gente afín (parientes y no parientes) a través del vínculo de una persona, imagen, objeto u ocasión.” El compadrazgo es la ligadura que se mantiene entre los adultos aunque desaparezca la persona, objeto u ocasión por la que se establece.

La particularidad del compadrazgo en Tlaxcala es que una vez que se produce el “vínculo”, la persona, objeto u ocasión que la produce juega un papel secundario, lo más importante es la “relación”, esto es, cuando se bautiza a un niño, es más importante el parentesco que se establece entre los compadres que el ahijado.

El proceso de hacerse compadres

En Tlaxcala según Nuttini y Bell (1989) existen dos tipos de compadrazgo; los prescriptivos y los preferenciales: “Los prescriptivos están caracterizados por la fuerte necesidad de acatarlos y por las sanciones religiosas, sociales y algunas veces económicas en que incurren los individuos que no cumplen con ellos. Los preferenciales, cuando no son observados, no provocan sanciones sociales o económicas.”

En esta clasificación se produce una diferenciación entre los compadrazgos religiosos y los civiles, ya que los primeros son “más fuertes” que los segundos, una segunda diferencia tiene que ver, si el compadrazgo es privado o público, ya que los primeros no tienen caducidad en tanto que los segundo sí la tienen.

Los compadrazgos que social y religiosamente se consideran más importantes, entre los prescriptivos: 1) bautizo; 2) matrimonio, 3) confirmación, 4) primera comunión, 5) bendición de casa, 6) parada de cruz –ya sea de difunto o de casa–; y entre los preferenciales:  7) bendición de santo o imagen, 8) acostada de niño dios, 9) parada de cruz –inauguración de negocio o tienda– y 10) por estreno de objetos.

Cada uno de los tipos de compadrazgo tiene una serie de pasos, tareas y obligaciones, de ahí que todos “saben qué esperar  y cuáles son sus tareas y obligaciones”. En cualquiera de los tipos de compadrazgo debe cumplirse o ser objeto de sanciones que aplica no sólo las personas, las familias, sino la comunidad.

Cuando una persona pide a otro que sea su compadre, no lo hace de forma aleatoria, hay una especie de círculos concéntricos de cercanía: los familiares, los vecinos, los conocidos. La identidad territorial es fuerte, los foráneos o recién llegados deben esperar muchos años para ser invitados a participar del compadrazgo. Una excepción, los jefes de las dependencias o la fábricas donde se trabaja son futuros compadres.

La invitación a ser compadre no puede ser rechazada, luego se procede a los arreglos sobre las obligaciones de carácter económico que adquieren los compadres, al tiempo que se ponen de acuerdo en los tiempos y ceremonias para cada una de las etapas de carácter religioso y social que cumplirán a efecto de formalizar el compadrazgo.

Los compromisos políticos del compadrazgo

El compadrazgo conlleva una multiplicidad de obligaciones que van desde la ayuda mutua en el trabajo, las formas de solidaridad económica para las fiestas hasta el apoyo para acciones de carácter político–electoral, que deben reflejarse en el número de votos que obtiene un determinado candidato.

En Tlaxcala, a diferencia de lo que ocurre en otras entidades, la intermediación del voto toma tres caminos: uno se relaciona con el reclutamiento, otro con la focalización y otro con el territorio. El primero tiene que ver con las formas institucionalizadas en los partidos políticos para incorporar militantes y formar cuadros.

La segunda tiene que ver con la focalización de los programas públicos que se trasladan al control electoral, entre otros; los adultos mayores vía la pensión universal –70 y más–, las mujeres –a través de becas, despensas, servicio médico–, y que mantiene cierta fidelidad hacia el partido en turno.

El compadrazgo se ubica en lo territorial, porque en cada una de las comunidades, poblaciones, barrios, donde se registra herencia indígena –todos el centro–sur del estado– existen estas formas de relación y son los que acuerdan hacia donde debe orientarse el voto, en razón de compromisos que hagan candidatos y compadres.

La investigación de White, Schnegg, Brudner y Nutini (2002) muestra que: “En el pueblo tlaxcalteca, por otro lado, tres cuartas partes de las parejas conectadas al bicomponente reenlazado de matrimonios estructuralmente endógamos, están reenlazados también por medio de lazos de compadrazgo que entablan después del nacimiento de sus hijos, o cuando son invitados a ser compadres de los hijos de otros.”

En Tlaxcala, las élites políticas y la población en general utilizan el compadrazgo como plataforma para fortalecer relaciones sociales que permitan alcanzar ciertos propósitos que van más allá del vínculo que le dio origen, porque a diferencia de otras entidades o países, el compadrazgo en Tlaxcala no se produce por el vínculo con el acto, sino por la relación entre los adultos.

En entrevistas con las y los aspirantes al gobierno de Tlaxcala, la mayor parte de ellos han dejado ver que uno de los mecanismos que utilizaron para ascender y ocupar diversas posiciones es producto del compadrazgo, algunos subordinados, hicieron a su jefe compadre y ello determinó ser llamado a ocupar posiciones en el gobierno.

En reciprocidad, estos grupos se alinean con un determinado partido o candidato para usarlo en función de sus propios intereses o no tiene que ver con proyecto político alguno, sino en función de satisfacer necesidades individuales –empleo, ingreso a una escuela, etcétera– o de la población –agua potable, alcantarillado, una escuela.

White, Schnegg, Brudner y Nutini (2002) destacan que en Belem Atzitzimititlan: “Las relaciones de compadrazgo establecidas por los vecinos del pueblo se reconectan con otros vecinos aproximadamente en la misma medida que el parentesco y el matrimonio, pero también produce reconexiones en los pueblos aledaños entre aquellos que tienen como identidad social distintiva el ser tlaxcaltecas de descendencia indígena y, en menor medida, en localidades más lejanas, hacia donde han migrado paisanos tlaxcaltecas en busca de empleo. Esto crea un contexto territorial más amplio que rodea el pueblo como si fuera una “comunidad invisible” formada por vínculos redundantes y potencialmente cohesivos.”

La elección del gobernador del estado –más que la de diputados y presidentes municipales– muestra el acomodamiento de las redes sociales de los pueblos y de la élite política que se ha producido a partir de la alternancia de 1998 y se ha ajustado a los largo de 18 años en que han gobernado PRD/ PAN/PRI.

Los llamados operadores políticos hoy tendrán un gran problema para alcanzar acuerdos y compromisos entre las redes de compadrazgos y los candidatos y partidos políticos, en razón de que ya han probado el cambio en tres ocasiones y puede que hoy hagan efectivo el adagio popular de “más vale malo por conocido que bueno por conocer”.

Pie de foto:

Nutini y Bell (1989) Parentesco ritual, FCE, México. p. 204