El sinuoso camino de Morena

Mientras en el PAN continúa la lucha sin cuartel por la dirigencia nacional, Morena está a punto de convertirse en partido político con registro ante la autoridad electoral. Pese a los históricos detractores de AMLO, pese a la propia cúpula que controla al actual PRD, pese a las críticas desmedidas de gran parte de la prensa escrita, que incluye a varios columnistas, el tabasqueño está a punto de incorporar su proyecto alternativo de nación al sistema de partidos competitivos y con ello asegurar su participación en los procesos electorales de 2015.

La actual crisis en el PAN y en el PRD ha abierto la puerta para que Morena tenga posibilidades de ganar espacios en el poder Legislativo a nivel federal y en elecciones locales. De entrada, es probable que al nuevo partido se incorporen militantes y simpatizantes históricos de la izquierda, militantes desencantados por la forma de conducirse de los dirigentes del sol azteca y del blanquiazul, a ellos se añadirán otras fuerzas políticas que desde sus trincheras se han sumando permanentemente a Andrés Manuel.

Si bien la expectativa en una primera instancia será mantener el registro y ganar algunos espacios, su batalla crucial será la elección presidencial de 2018, en la que buscará aglutinar todas las fuerzas posibles para estar en condiciones de competir con alguna probabilidad de éxito, de antemano Morena no la tiene fácil ni en 2015, ni en 2018, pues deberá enfrentar nuevos desafíos que ni en 2006, ni 2012 estuvieron presentes, entre los que destacan:


1. Al contrario de lo ocurrido en la docena trágica panista donde hubo un vacío del poder presidencial con efectos catastróficos para el país, por ahora, precisamente el regreso del PRI, ha propiciado la recuperación del poder de Los Pinos, indudablemente gran parte de las decisiones de 2013 fueron producto del andamiaje construido alrededor del presidente Enrique Peña Nieto, 2. Por primera vez no hay una parálisis legislativa y el año que terminó dejó un saldo de varias reformas, que aún están por verse sus resultados, pero de entrada en sí mismo los cambios constitucionales reclaman la construcción de un nuevo discurso del líder de Morena, pues varias de la reformas han recuperado partes importantes del discurso de la izquierda, no es el caso de la energética, pero sí en la fiscal, la de telecomunicaciones y alguna parte de la reforma política y, sobre todo, el énfasis que se ha promovido del impacto de éstas en política social. De hecho, la pensión universal, el seguro de desempleo, el seguro para madres solteras y otras más fueron parte de las iniciativas que en su momento incorporó el gobierno del PRD en manos de AMLO, hoy son parte de la agenda del gobierno federal, 3. Por primera vez en casi 10 años, el Peje deberá descifrar el acertijo de cómo ser oposición y ganar adeptos sin la crítica abierta por parte del Ejecutivo hacia su persona. Vale la pena recordar que tanto el Sr. Fox como el Sr. Calderón hicieron lo humanamente posible para obstaculizar el avance de la izquierda en México, en específico ambos montaron una campaña de desprestigio permanente contra el tabasqueño, misma que nutrió de forma importante el discurso de la izquierda. Por ahora, Enrique Peña Nieto y su gabinete no han generado ni propiciado conflictos abiertos y directos contra AMLO, más bien han sido tolerantea ante los embates, es curioso pero las diferencias de fondo han sido entre los Chuchos y los integrantes de Morena, igual ocurre con AMLO y el PAN, una vez que el Sr. Calderón dejó Los Pinos, también se acabaron los conflictos mediáticos, se aplicó el refrán: muerto el perro se acabó la rabia. Estos son algunos de los nuevos escenarios que deberán sortear los morenista y su líder.

De hecho, el país sigue con enormes problemas de pobreza y desigualdad en la distribución de la riqueza, aunque hay visos mínimos de una mayor participación del Estado en la actividad económica y en su política social, aún se mantiene como discurso y política pública hegemónica y dominante el modelo neoliberal, quizás ahí siga encontrando tela de donde cortar para denostar al régimen de privilegios y de corrupción que impera en todo el país, pero el camino no será miel sobre hojuelas, AMLO deberá mostrar su capacidad para tejer un discurso que construya el futuro, retomando el pasado y actuando y mirando el presente, es su única esperanza, no querer ver la realidad lo llevará directo al despeñadero y con él a la posibilidad de que México tenga un proyecto alternativo de nación. Ver para creer.