El malestar de los tlaxcaltecas

Los aspirantes al gobierno del estado deben estar contentos porque la OCDE les ha hecho el trabajo sucio y ahora ellos pueden, si es que leen los informes, definir políticas públicas que incidan en un cambio que permita mejorar las condiciones de vida y dejar atrás las promesas superfluas que hacen y firman ante notario.

Los aspirantes tienen la tarea, primero de acceder a los documentos completos de la OCDE, segundo adquirirlos, tercero leerlos completos, cuarto hacer una reflexión crítica de ellos comparándolos con otros estudios hechos sobre la realidad tlaxcalteca, y quinto derivar de ellos problemas que pueden ser atendidos a través de políticas públicas.

Cabe recordarles que desde hace años se han desarrollado iniciativas interesantes como la  de “¿Los grandes problemas de Tlaxcala?”, que de forma similar a lo realizado por Andrés Molina Enríquez buscó poner en el tapete de la discusión cuáles eran los problemas que la ciudadanía sentía como tales y cuáles eran sus propuestas para resolverlos.


“Para una vida mejor” (Better Life Initiative)

¿Cómo podemos saber si la vida realmente progresa? ¿Cuáles son los indicadores que nos permiten saberlo? ¿Progreso significa lo mismo para todas las personas, en todos los países y sociedades? Se plantea la iniciativa “Una vida mejor” y para responder se elaboraron tres líneas de trabajo, que hoy se encuentran disponibles en informe y sitios interactivos de la web.

La comisión sobre la medición del desempeño económico y el progreso social diseña un modelo de 11 dimensiones esenciales para conocer el bienestar, desde la salud y la educación hasta el medio ambiente local, la seguridad personal y la satisfacción general con la vida, así como medidas más tradicionales como los ingresos.

Los dos productos principales de esta iniciativa son: el Índice para una vida mejor (the Better Life Index) y El informe ¿Cómo es la vida? (the How’s Life?). El índice es una herramienta en web interactivo creada para involucrar a las personas en la discusión sobre su bienestar, ya que a partir de crear su propio índice pueden compararlo con otras personas, por edad, género, nacionalidad, en los 11 indicadores. (http://www.oecdbetterlifeindex.org)

El informe ¿Cómo es la vida?, busca captar la experiencia personal de las 11 dimensiones de una vida mejor, que permita identificar los puntos fuertes y los puntos débiles del bienestar entre las personas, los grupos de población y los países integrantes de la OCDE que permitan derivar de ellas mejores políticas de población para disminuir las desigualdades, sobre todo al interior de los países.

En 2015, hace unos cuantos días, la OCDE ha presentado y puesto en circulación el tercer documento derivado de esta iniciativa titulado: ¿Cómo es la vida en tu región? Con lo que se pretende actualizar los datos y el análisis del bienestar en todas y cada una de las 362 regiones económicas que define la OCDE, lo que permite considerar a México como una región y comparar la situación entre sus entidades o entre estas y las equivalentes en otros países.

Cómo va la vida en tu región

La iniciativa de la OCDE ¿Cómo va la vida en tu región?, muestra la necesidad de recuperar el enfoque regional en los estudios de desarrollo, en razón de que las características del territorio, económicas, políticas, sociales y culturales de cada una de ellas marca la vida de sus habitantes y muestra las diferencias que se producen al interior de cada uno de los países.

El informe: “Midiendo el bienestar en los estados mexicanos” así lo demuestra”. Ahí se anota que: “Para una persona, la diferencia entre vivir en uno de los estados con el peor desempeño, a uno de los estados con el mejor desempeño, puede significar una probabilidad cuatro veces más alta de encontrarse en pobreza, cuatro años menos de esperanza de vida, una probabilidad siete veces mayor de abandonar la escuela, siete veces más probabilidades de trabajar muchas horas por un salario muy bajo, y una probabilidad tres veces más alta de sentirse inseguro en su propia localidad” (p. 2).

Para medir el bienestar en las regiones, el marco conceptual de la OCDE se basa en siete rasgos distintivos: 1) mide el bienestar donde las personas lo experimentan. Se centra tanto en los individuos como en las características basadas en el lugar, así como la interacción entre los dos componentes. 2) Se concentra en el bienestar como resultado de la información que impacta la vida de las personas en forma directa. 3) Es multidimensional, incluye tanto dimensiones objetivas como subjetivas. 4) Evalúa el bienestar no solo a través de promedios sino la forma en que se distribuye entre los grupos de población y las regiones. 5) Está influenciada por la ciudadanía, la gobernanza y las instituciones. 6) Tiene en cuenta las complementariedades y compensaciones entre las diferentes dimensiones del bienestar, y 7) Se observa el bienestar a través del tiempo, su sostenibilidad y la capacidad de recuperación de las diferentes regiones.

La medición se realiza a partir de un enfoque multidimensional que amplía las 11 categorías desarrolladas por la comisión sobre la medición de los resultados económicos y el progreso social (Stiglitz et al., 2009).  Los indicadores se miden con escalas diferentes y para poder compararlas se han normalizado a partir de: 1. Identificar las regiones con los mínimos y los máximos valores del indicador; 2. Normalizar cada indicador con la fórmula mínimos–máximos; y 3. Puntajes agregados, cuando un tema contiene más de un indicador, la puntuación se define por la media aritmética del valor normalizado de los indicadores respectivos.

La puntuación de la región se registra a través del tiempo al comparar el dato de la última evaluación (2014) con la de 2000, lo que permite saber si se ha avanzado, se ha estancado o se ha mejorado el nivel de bienestar. Con fines analíticos, la OCDE utiliza el criterio territorial a partir del primer nivel administrativo del gobierno su nacional. En el caso de México, los estados.

Las dimensiones que utiliza el modelo son 12 con 35 indicadores nacionales que son: Salud (esperanza de vida al nacer, salud auto reportada, tasa de obesidad, tasa de mortalidad materna y tasa de mortalidad infantil), Medio Ambiente (contaminación del aire y disposición de residuos), Seguridad (tasa de homicidios, confianza en la policía, percepción de la inseguridad y tasa de incidencia delictiva), Vivienda (habitaciones por persona y calidad de la vivienda), Educación (niveles de educación, deserción escolar y habilidades de los estudiantes), Accesibilidad de los Servicios (acceso a servicios de salud, hogares con acceso a banda ancha y viviendas con acceso a servicios básicos), Ingresos (Gini de ingreso disponible de los hogares per cápita, ingreso equivalente disponible en los hogares, tasa de pobreza y tasa de pobreza extrema), Compromiso cívico y gobernanza (participación cívica y política, participación electoral, confianza en la aplicación de la ley y percepción de ausencia de corrupción en el sistema judicial), Comunidad (calidad de la red social de soporte), Empleo (tasa de condiciones críticas de ocupación, tasa de informalidad laboral, tasa de desempleo y tasa de ocupación), Satisfacción con la vida (satisfacción con la vida) y Balance Vida–Trabajo (satisfacción con tiempo para ocio y empleados trabajando muchas horas) –ver cuadro, Disponible en: http://www3.inegi.org.mx/app/bienestar.

Tlaxcala. El resumen de su malestar

En la página 33 del informe “Midiendo el bienestar en los estados mexicanos” se presenta el resultado alcanzado por Tlaxcala: “El desempeño de Tlaxcala en las dimensiones de seguridad, medio ambiente y salud está por arriba del promedio nacional, sin embargo el estado se encuentra rezagado en las otras ocho dimensiones. Su buen desempeño se debe a tasas de homicidios y de incidencia delictiva relativamente bajas, a una adecuada disposición de residuos en áreas controladas y a una buena calidad de vivienda. Las tasas de mortalidad materna y obesidad en el estado se encuentran entre las 10 más bajas del país. Con respecto a la dimensión de empleo, la calidad de las condiciones de la población ocupada de Tlaxcala ha quedado rezagada del resto del país. La informalidad laboral afecta al 73 por ciento de los empleados, 15 puntos porcentuales arriba del promedio nacional, y el 17 por ciento de la población ocupada se encuentra en condiciones críticas, el segundo valor más alto en el país en este indicador. Los indicadores de la dimensión balance vida–trabajo son de los peores entre los estados de México, tanto en términos de horas de trabajo, como en la falta de satisfacción con el tiempo para ocio… En los últimos años, las dimensiones de accesibilidad a servicios, salud y vivienda mejoraron en Tlaxcala a una velocidad mayor que la del promedio nacional. La esperanza de vida aumentó casi tres años y la tasa de mortalidad infantil se redujo de 26 muertes por cada mil nacidos vivos a 15 muertes por cada mil nacidos vivos, siendo el cuarto mayor avance en este indicador registrado en el país” (ver cuadro).

El resultado nos permite ver que la vida de los tlaxcaltecas en lugar de estar por la ruta del bienestar  la ha emprendido por la del malestar y durante los primeros 15 años del siglo XXI, salvo en tres de ellas ha logrado un avance sustancial y lo primero que hay que tratar de resolver si se quiere provocar un cambio es en la creación de fuentes de trabajo que paguen salarios decentes, porque mucho del malestar proviene de las condiciones económicas que se desarrollan por la vía de la informalidad, lo que no garantiza ningún futuro en derechos de ciudadanía.