El magisterio disidente, fracturado

El año 1993 fue significativo para el magisterio tlaxcalteca, cuando un grupo de docentes logró agrupar a la mayoría de los agremiados al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en el denominado Movimiento de Bases Magisteriales de Tlaxcala (MBMT).

Ello fue resultado de la inconformidad contra los dirigentes charros, como les denominan, pero sobre todo por la coincidencia generalizada respecto a exigencias de carácter económico, mismas que fueron atendidas en su mayoría por el entonces gobernador José Antonio Álvarez Lima.

Aún está en la memoria el plantón que realizaron cientos de simpatizantes del MBMT en el zócalo capitalino y las marchas con la participación de miles de docentes tlaxcaltecas. Se presumía en ese entonces de unidad, pero a 23 años de la aparición del magisterio disidente, éste ha sido resquebrajado por sus líderes.


Acusaciones de traición, de vender la causa, de ser infiltrados, de usar la agrupación para fines personales, pero sobre todo el afán protagónico de quienes llegan a encabezar este movimiento, han provocado la decepción entre los simpatizantes y seguidores, quienes no ven ya en este grupo a alguien que los represente en sus necesidades.

Del MBMT han derivado otros grupos, cuya coincidencia ahora es que todos se asumen como los auténticos representantes del magisterio disidente en Tlaxcala. Lo único cierto y que parece que no es notado por sus dirigentes es que cada vez son menos quienes responden a las convocatorias que hacen para sus manifestaciones.

La última fractura se da en el Consejo Central de Lucha de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) por acusaciones entre dos de sus líderes. Una de ellas es señalada por supuestos acuerdos con una aspirante al gobierno del estado y la otra de hacer negociaciones con la administración estatal a espaldas de la organización.

Aquí lo interesante es que las acusaciones estén acompañadas de pruebas y con ello demuestren que en esta organización se predica con el ejemplo. De lo contrario, todo quedará en mera pelea por ser la cabeza del movimiento.