El jalogüin perredista

La elección del presidente del PRD

Lorena llega vestida de Gatubela

Cristóbal se disfraza de niño mártir


En un hotel de la ciudad de Tlaxcala, adornado con frutas y verduras como plátanos, piñas, pimientos, peras, tangerinas, manzanas, limones, melocotones, naranjas, mangos y papayas, a las que se les han perforado ojos y bocas, se espera a los integrantes de la lista definitiva del Consejo Estatal de Campeche, quienes elegirán al presidente y secretario general del PRD de Tlaxcala (ver ACU–CECEN/10/41/2014).

Los 100 consejeros estatales han confirmados su asistencia: 36 mujeres y 64 hombres –¡Qué bien se cumple la equidad de género! Asisten con la expectativa de experimentar una nueva forma de elección. Saben que entre los difuntos muertos siempre hay un cambrón que visita las casas y propone “truco o trato”. Hay que optar por el trato, ya que de no hacerlo se corre el riesgo de ser maldecido de por vida en las listas de candidatos.

El primero que hace acto de presencia es Juan Ascensión, casi nadie lo reconoce porque se oculta muy bien en un traje de tortuga ninja, caparazón de tortuga, rodilleras y coderas café, para estar a salvo de cualquier daño al practicar elecciones. La máscara cubre toda la cabeza, sobre ella porta un antifaz azul. ¡Irreconocible!

Atrás de él va Alejandro disfrazado de pirata de Cuapiaxtla, con un gorro triangular, pelo largo, barba postiza, chaqueta de tipo militar desgastada y abierta –porque le queda chica, alguien se la ha prestado–, abajo una camisa de manta blanca, un cinturón grueso, pantalón amarillo ajustado y unas botas hasta las… y en las manos un puñal azul.

Cambrón llegó disfrazado de Darth Vader

Cambrón llegó muy cambrón disfrazado de Darth Vader, quién sabe por qué desde que pone un pie en la puerta de entrada suelta a todo el que se le pone enfrente: “Yo soy tu padre”. Eso da pie a que Humberto actúe como su pregón: “Rodeado de una capa de maldad, envuelto en una armadura de oscuridad y su rostro cubierto en una siniestra máscara. Un símbolo tangible del mal y del corrupto Nuevo Orden Imperial”.

Ernestina llega disfrazada de hiedra, la villana recurrente en los cómics de Batman, es la que  está obsesionada con las plantas, la botánica y el ambientalismo. Utiliza las toxinas de las plantas y su propio torrente sanguíneo para sus actividades delictivas. Ella puede crear pociones de amor que atrapan a cualquier superhéroe y otras personas de carácter fuerte.

Casi a la par llega Gatubela, todos se dan cuenta que se trata de Lorena, porque antes de ella un heraldo va contando una historia: era una educadora que trabaja en el sistema de educación básica donde descubre una enorme conspiración que le da muerte, pero es resucitada por un gato egipcio y adquiere poderes sobrenaturales relacionados con habilidades felinas. Por eso donde quiera que la hacen brincar, siempre cae parada.

Para que todos vean y confirmen su sencilla sabiduría y su buen corazón, vestido con pantalón  y camisa de manta y huaraches, llega Cristóbal disfrazado de  niño mártir. Para ocultar su personalidad en una gente del pueblo canta: Ti quero más que a mi ojo, más que a mi ojo ti quero, y si mi quitan los  ojos te quero con los agujeros. En las manos lleva una silla de madera que acaricia y acaricia.

A todos sorprende la llegada de Catalina, porque va disfrazada de Annabelle, a diferencia de lo que muestra la película, va como la verdadera Annabelle, es una muñeca de trapo y no de porcelana. Aunque luce inofensiva, es una mujer que provoca pasiones desenfrenadas en la mente de los hombres y las mujeres.

Con un traje musculoso de Capitán América llega Tomás Federico, sabiamente le cambia los colores, y el overol en lugar de ser color azul, lo transforma en color negro, con las mangas de color amarillo y un cinturón ancho también amarillo en la cintura, bueno en esa parte donde dicen que va la cintura,  todo lo corona con unas botas de color amarillo y en su brazo izquierdo posa un escudo con el dibujo del sol azteca.

Ernestina llega disfrazada como Elsa de Frozen, toda ella de azul, lo que provoca una mirada de desaprobación de los asistentes que se topan con ella, pero a ella le vale. Elsa es una muchacha serena, majestuosa y reservada, pero en realidad vive presa del miedo por un secreto que guarda desde que nació: posee el poder de crear hielo y nieve… ¡de la michoacana!

El hombre fuerte de Cuapiaxtla no se quiso quedar atrás y se disfraza de Deadpool (Masacre), enfundado en un traje –que le aprieta– de colores amarillo y negro, con el rostro cubierto para proteger su verdadera identidad. Es a menudo catalogado como un mercenario, un villano, héroe o un antihéroe. Se caracteriza porque en sus conversaciones son constantes las referencias a la cultura popular y la utilización del sarcasmo y humor negro.

La que hizo voltear a todos fue Floria María, quien viste una falda roja corta, un cinturón grueso que le cubría gran parte del abdomen, una blusa blanca y una capa con capucha de color rojo, y en el brazo una canasta en donde asomaban frutas y verduras para su abuelita, porque sabe que las sesiones son maratónicas y hay que ir preparada para resistir.

Eustolio resultó ser Gran Gatsby

El Gran Gatsby resultó ser Eustolio, hombre vestido como el millonario que es, metido en negocios de contrabando durante la alternancia. Es un misterio, el hombre que se inventó a sí mismo y ha montado una inmensa fiesta desde 1998. Pedía a todos que se refirieran a él como “compañero” o “campeón”.

Una camiseta verde sobre la que dispuso una chaqueta de color negro con capucha, un pantalón amarillo con unas botas altas de suela de goma color negro, una atlética figura que permite resaltar una garza blanca en el pecho. Una peluca deja ver una gran trenza. El rostro muestra marcas de sangre y suciedad, es Fidelia, quien se disfraza de Katniss, la de los juegos del hambre.

A todos llama la atención descubrir quien llega como Groot, es más ni menos que Roberto (ML), quien luce un cuerpo hecho de tubos de espuma de polietileno, pegados a un traje de surf, placas de corteza y máscara hechos en láminas de foamy talladas. La textura de la corteza la logra con kleenex empapado en una mezcla de pegamento y agua, pintada con spray. Es la planta de Guardianes de la Galaxia.

Con la cara pintada con dos rayitas oscuras a los lados de la boca, redondeles rojos en las mejillas y en la nariz hace acto de presencia Alberto, va como espantapájaros, lleva unos pantalones vaqueros viejos y raídos, una camisa también vieja de cuyos puños sale paja que va regando por donde pasa. Con un sombrero viejo con paja, todo él va muy parchado, se le nota que el disfraz y el ánimo son uno mismo.

Vestido de verde de pies a cabeza y con un signo de interrogación en el pecho se presenta Sergio, su disfraz no es de los más originales, pero llama la atención, sobre todo por esos signos de interrogación y el antifaz que porta deja ver quién es, pero nadie sabe cómo va a actuar. Para no mancharse las manos lleva guantes de color plata, lo mismo que una faja en la cintura, y en la mano un bastón, como recordando el símbolo del sexenio.

Metido en dos cajas de cartón, a las que simplemente hizo hoyos para sacar las manos y las piernas, sobre las que pega algunas piezas mecánicas como para que alguien adivine que se trataba de un Transformer, llega Arnulfo. Nadie puede negar que ha logrado ser un  Decepticons que quiere conquistar el planeta de los Autobots y en el que lleva peleando, desde hace muchos años, por el dominio, la destrucción o el gobierno.

Todos se hacen un lado cuando llega alguien vestido con un moño blanco, de pies a cabeza, botas de plástico de color amarillo, guantes de látex del mismo color, el rostro se encuentra cubierto por una máscara de oxígeno y enfrente del moño blanco pintadas las letras: “a EVO… bola”, por el caminadito se adivina que es Lázaro Salvador.

Arrastrando los pies y atropellando todo lo que se atraviesa en su camino, va Alfonso Manuel, quien viste una camisa hecha jirones, un pantalón que se cae de viejo, unos zapatos que le quedan grandes y su cara luce desmejorada, sucia, las partes de la cara se le caen a pedazos, un saco ensangrentado es todo el disfraz, se nota que es un zombi y asusta.

Luego entra un grupo de maléficas: todas de color amarillo. Entre ellas se puede observar a Oralia, Janet, Michelle, Eufemia, Diana, María, Norma, Karina, Tania, Maribel y Marisol. Es de llamar la atención que todas llevan en los pies crocs amarillos para no cansarse. Se distinguen por llevar un traje completamente negro, se ve que lo mandaron hacer por mayoreo, pues se trata de una túnica larga hasta los pies y una capa corta de mangas anchas y cuello levantado. En la cabeza unos cuernos retorcidos de color amarillo.

Las maléficas comienzan a pasar lista de presente al grupo de los 100 para la elección del zombi presidente y el zombi general e integrantes del CEE. Quién sabe qué les pasa a las maléficas que en lugar de los apellidos que aparecen en el acuerdo, optan por mencionarlos por el disfraz que portan, aunque al principio se extrañan, de forma automática contestan presente, presente, presente.

La fiesta comienza y los disfrazados se reúnen en grupos, suman y restan hasta que logran elegir a la reina del jalogüin.