El 7 J (Una peleada intermedia)

En el país de las elecciones que es México, cada cita con las urnas representa la posibilidad de reacomodar el escenario político local o nacional. Y la jornada del domingo así lo demostrará.

Prioritaria será la lucha para hacerse con la mayoría en el Poder Legislativo. Sin desdeñar a las alcaldías, sobre todo las de los municipios de mayor peso económico, como Tlaxcala, Chiautempan o Apizaco, las energías y los recursos –limpios y sucios– se canalizarán para lograr el control del Congreso.

El rebaño tricolor


Para el PRI, y su apéndice el Partido Verde, será primordial obtener la mayor cantidad de distritos, aunque los dirigentes nacionales que desfilaron por Tlaxcala durante el periodo de campañas dan por descontado que no habrá carro completo, aunque la meta es lograr aunque sea una mayoría simple, que les permita negociar con el peso del bloque.

De ahí que el gobierno del estado desplegará un amplio y no tan discreto arsenal para tirar de carreta a los candidatos de una alianza que mañosamente fue bautizada con un membrete casi idéntico al lema de la administración local.

Cada vez es mayor el número de personas que percibe que el gobierno del estado hace poco o nada. Tal vez para contrarrestar esa percepción, o quizás para tener una legislatura más a modo, al viejo estilo del primer priato, es que se busca el control del Congreso.

Una diputación que sólo levante el dedo y diga sí a todo lo que proponga el Ejecutivo sigue siendo uno de los sueños más húmedos de todo gobernante priista (o del partido que sea, visto lo visto en otras experiencias de gobierno). Y esa es la misión a la que se abocará con todas sus fuerzas el eje PRI–PVEM–gobierno.

El submarino amarillo

En la contraesquina amarilla, el PRD buscará repetir el éxito de 2012. Sin tantas rispideces, pero con sus habituales hábitos caníbales, las huestes perredistas tratarán de mantener su bastión en el sur del estado y de ahí extenderse a otros puntos de la geografía local.

Esta será la primera prueba de fuego para Lorena Cuéllar y sus aspiraciones para despachar en Palacio de Gobierno. Sin el combustible que representa López Obrador, el perredismo local tendrá que demostrar su capacidad de convencimiento para atraer a la delgada clase media del estado.

En este escenario no se puede obviar el papel que puede jugar el Movimiento de Regeneración Nacional, que aunque de dientes para afuera ha pintado su raya, no sería nada extraño que fagocite a otras fuerzas de izquierda para empezar a ganar presencia en la escena local.

A diferencia de otras elecciones, el PRD llega al 7 J con cierta fuerza, representada por su más alta cuota de legisladores federales, que aunque tienen la vocación de la Hidra de Lerna, por una vez podrían trabajar juntos para sacar adelante a su diversa unidad.

¿Debacle blanquiazul y caballo negro?

Todo partido que pierde el poder pasa por un periodo de crisis y reacomodo; de ruptura y, a veces, de refundación. El desalojo ignominioso que sufrió el PAN hace un año, sumado a la derrota local frente al PRI, podría ser poco si el domingo Acción Nacional no saca fuerzas de flaqueza.

Sin la vaca presupuestal, el PAN podría regresar a los tiempos en que no alcanzaba los dos dígitos en el volumen de votación. El maridaje con Ortiz los llevó a alturas que no supieron consolidar. El divorcio con el ex rector podría acabar con un desastre en las urnas.

Aquí es donde entra en escena el músculo político de la maquinaria electoral desarrollada desde hace años en el campus de la UAT. Más allá de las alegres cuentas de Serafín Ortiz, lo cierto es que el presidente del Consejo Mayor quizás no esté tan errado en sus afirmaciones de que Alianza Ciudadana podría convertirse en un fenómeno político–electoral inédito en la historia contemporánea.

Sin duda no le alcanzará para ser la primera fuerza electoral, por más que presuman de contar con una padrón de 45 mil afiliados, aunque están en vías de tomar el papel de caballo negro de la elección. Y si alcanzan la mitad de los objetivos que se han trazado, es muy probable que se pavimente la candidatura al gobierno del estado para otro integrante de la famiglia Ortiz.

La chiquillada y los profesores metidos a políticos

El domingo también será una prueba de fuego para partidos como Movimiento Ciudadano y el del Trabajo, que bien podrían tener las prerrogativas con los días contados.

En contraste, Nueva Alianza y sus profesores–politiqueros le disputarán muy de cerca el tercer lugar al PAC, dando por descontado que la tropa blanquiazul acabará diezmada, aunque podrían pepenar algo en Huamantla e incluso en la capital.

El 7 J deparará más de una sorpresa. Así que lo mejor será abrocharse el cinturón, porque el viaje estará agitado.




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