División y fracturas, generan derrotas

Ante los visos de fractura y de división interna, tuvo que venir el líder nacional del PRI, René Juárez Cisneros a tratar de poner orden y disciplina entre los suyos, a fin de recomponer las condiciones locales y nacionales que enfrentan.

Las quejas son muchas y diversas. Los candidatos a diputados federales de la coalición Todos por México se han quejado con propios y extraños que en esta contienda sienten que los han dejado solos. No sienten el cariño y la benevolencia que estiman les debe profesar el primer priista del estado y gobernador Marco Mena.

Tampoco lo hacen los funcionarios estatales, ni los alcaldes, ni estructuras del partido; en suma, los candidatos se sienten como Quijotes que luchan solos, en un clima adverso y complicado, sin las condiciones  de respaldo y apoyo para asegurar el triunfo en los comicios del próximo 1 de julio.


Esas quejas y esa percepción las hicieron llegar en su momento al entonces coordinador de campaña de la cuarta circunscripción, en la que está inmersa Tlaxcala, René Juárez Cisneros, quien ahora como nuevo presidente nacional de PRI, no se anduvo con tapujos y llegó a la entidad a tratar de poner orden.

Ante los candidatos quejumbrosos y del propio mandatario, les soltó: “Es necesario que salgamos unidos, evitar confrontaciones internas, salgamos unidos porque el adversario está afuera, además porque unidos nadie nos gana y tenemos que garantizar la victoria, debemos entender que en este momento crucial, México nos necesita unidos… hagamos una tregua, si hubiera diferencias, olvidémonos, pero debemos ganar el 1 de julio para que gane México y Tlaxcala”.

Aunque después, en entrevista, trató de matizar; él sabe que las cosas en Tlaxcala no andan bien y la relación entre unos y otros no es ni tersa ni cordial, aspecto que al final puede abonar en sentido contrario en los resultados electorales, porque el PRI y aliados no podrían retener los tres distritos electorales federales ni tampoco recuperar algún escaño de la Cámara Alta de Congreso de la Unión.

Si bien, como el propio líder nacional priista advierte que no hay ni partidos ni unidad perfecta, parece que la cohesión nuevamente es el punto débil del tricolor y sus liderazgos, aspecto que podría generarles un gran boquete y una enorme fractura que los pondría, en caso de no recomponer las cosas, en una condición endeble ante sus adversarios y con ello la derrota estaría casi asegurada.