Devastación forestal, efecto del falso progreso

La devastación ambiental en el país y el estado está determinada por las relaciones humanas  y un ejemplo es el daño forestal. En octubre del año pasado, “la Procuraduría General de la República, delegación Tlaxcala, sentenció  por seis meses a Alfonso Rodríguez Rodríguez por su responsabilidad en la comisión de un delito ambiental”, al encontrarle talando un árbol en una zona protegida en el paraje Tlatelcunetl, municipio San Francisco Tetlanohcan.

Sin embargo, un solo ciudadano no genera la devastación ambiental, sino quienes con la bandera del progreso, plasmados en megaproyectos carreteros o traslado de gas arrasan con los recursos naturales.

Como ejemplo están la construcción del Libramiento Norte, la autopista Tlaxcala–Puebla, vía Xoxtla, y el gasoducto contemplado en el Proyecto Integral Morelos.


Por ello es importante atender la afectación que generan los desechos industriales para el desarrollo y función de los árboles, pues éstos son los que generan agua en cualquier parte del mundo.

Los árboles, como sabemos, son de esencial importancia en un territorio –entendido como el espacio donde se presenta la relación humana con todo lo presente en el ambiente y las relaciones con otros seres humanos–, pues evitan la erosión de la tierra, permiten la filtración del agua que a la par recarga los mantos acuíferos, purifican el aire, evitan el desbordamiento de barreras naturales de ríos, etc. Estas condiciones han permitido que hombres y mujeres vivan y convivan, sin embargo, todo ello ha empezado a destruirse para generar vías de comunicación, de desarrollo económico, no para hombres y mujeres tlaxcaltecas. ¿Cuántas veces va a ir y venir un solo tlaxcalteca sobre esas autopistas? ¿Le permitirá comunicarse mejor con su familia que vivirá al otro lado de una autopista?, su función fundamental no es mejorar las relaciones humanas, sino para transportar la producción (productos completos o partes) de grades empresas internacionales que se han establecido con gran facilidad en todo el país desde 1994, a raíz del primer Tratado de Libre Comercio con América del Norte, actualmente México tiene un total de 12 acuerdos comerciales con 44 países.

En enero de este año, en el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, el Inegi declaró que Tlaxcala es considerada como uno de los estados con mayor número de incendios forestales, al igual que Michoacán, Distrito Federal, Chihuahua, Jalisco, Puebla, Hidalgo, Chiapas y Oaxaca, representando así el 83.97 por ciento, por lo tanto ha favorecido la desertificación del suelo de Tlaxcala; este dato nos permite visibilizar en qué medida los incendios  forestales son responsables de la erosión , pero queda la pregunta: ¿Cuánto afectará la tala de árboles por la construcciones de megaproyectos en el estado?

Los derechos de los pueblos implicados en los megaproyectos ya han sido transgredidos, pues ven como su comunidad se divide y se afectan otros derechos contenidos en la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos, como es el derecho a un ambiente sano en el artículo 4 (párrafo cuarto) y el derecho a la protección de la salud en el mismo artículo (párrafo tercero), entre otros derechos. ¿Cómo se puede tener salud sin aire limpio?

El mes pasado, el presidente de la República puso en marcha la Jornada Nacional de Reforestación 2013, donde se tiene proyectado que Tlaxcala plantará 6 millones 604 mil 400 árboles, pero surge la duda si es para resarcir el daño que se ha generado al suelo de Tlaxcala, es una simulación más de los programas de gobierno o en miras de generar condiciones en el estado para la inversión privada.

El progreso no puede construirse si no se consulta e informa a la comunidad y menos aún si se olvida la importancia de los ecosistemas en la vida de una población, en donde no sólo se percibe como fuente de energía, imagen turística y almacenamiento de una gran diversidad de animales, olvidando su esencia en la supervivencia recíproca de la vida humana y no humana.

A la par de esta situación, es necesario que las personas y comunidades afectadas levantemos la voz no sólo para denunciar esta “silenciosa” devastación forestal que se está dando y que necesitará varios años para volver a colaborar en el ciclo de la vida de Tlaxcala y del planeta entero, sino también que nos solidaricemos con las voces del Frente de Pueblos en Defensa del Agua y Tierra Región Malinche, Coordinadora por un Atoyac con Vida, Movimiento Ciudadano Azucárense, Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y Agua Región Ixta–Popo, Frente de Lucha en Defensa de la Tierra “General Domingo Arenas” para exigir que se cumplan los mínimos criterios para mantener un equilibrio en los ecosistemas y se sancione a quienes son responsables por acción u omisión de este daño forestal.




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