Del voto al mérito

El próximo domingo harán dos semanas de la elección del 1 de julio y en diversos medios de comunicación y en las pláticas cotidianas sigue vigente el tema del triunfo de Andrés Manuel López Obrador y los candidatos de Morena a los diversos puestos de elección popular, dado el impacto que significa para la vida política, social y económica del país.

Ya sea en forma negativa, pues quienes siempre han sido detractores del virtual presidente electo –conocidos como pejefóbicos– mantienen su discurso de que no cumplirá las propuestas que hizo y que continúa siendo un peligro para México. Algunos se atreven a decir que, sin todavía haber recibido la banda presidencial, López Obrador ya debió haber bajado el precio de la gasolina como lo prometió.

Del otro lado están los simpatizantes de López Obrador –calificados como pejechairos–, quienes tienen una fe casi ciega en el político tabasqueño y para que de verdad logre la cuarta transformación del país, lo que implicaría un estado de bienestar para todos los mexicanos.


A nivel local, el fracaso del candidato presidencial priista, José Antonio Meade, provocó que el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez decidiera hacer ajustes a su administración con el cambio de algunos funcionarios, el primero de ellos a principios de esta semana, el secretario de Gobierno.

En su discurso con motivo de la clausura oficial del ciclo escolar 2017–2018, el mandatario estatal expuso que ahora será cuestión de hacer méritos para acceder a mejores cosas. El mérito, expuso, es un principio que debemos cultivar, defender y hacer que sea criterio de cada vez más actividades en nuestras vidas.

Esperemos que sus funcionarios tomen nota y hagan méritos para permanecer en el cargo, pues con su voto, la ciudadanía ya hizo lo propio en el sentido de querer otro tipo de gobernantes.