Del plato a la boca

Del plato a la boca, se cae la sopa, reza el dicho popular y eso podría pasarle al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que de prácticamente aspirar a tener mayoría calificada en el Congreso del estado, en lo que será la LXIII Legislatura local, podría verse reducida su presencia.

Son dos las causas de esta posible merma: el rompimiento con los aliados y la posible reducción de curules por impugnaciones a la asignación de diputaciones plurinominales.

En el primero de los casos, la presunta falta de tacto, el doble discurso y hasta el agandalle –ese que pregonan e incitan a los suyos a no incurrir– de parte de la dirigencia estatal de Morena en contra de sus aliados, ha generado malestar y hasta una sensación de no querer mantener esa alianza en el Poder Legislativo local.


Resulta que las dirigencias de los partidos aliados de la coalición Juntos Haremos Historia, como son los del Trabajo y Encuentro Social, sienten y perciben que son tratados como rémoras, lastres y por ello estiman que la dirigencia de Morena, que encabeza Joel Molina, los minimiza a una función solo de supeditados.

Ejemplo de ello es que a pesar de que todavía están pendientes de resolver nueve medios de impugnación respecto a la asignación de diputados plurinominales, los muchachos de Morena ya quieren repartir el pastel de los espacios en el Congreso local.

Y no es que pongan sobre la mesa la distribución de las presidencias de las comisiones ordinarias, ni de la Junta de Coordinación y Concertación Política ni de la mesa directiva, mucho menos de las titularidades de los cinco órganos técnicos y administrativos, sino que la intención es imponer a los suyos en dichos espacios o definir a los nuevos funcionarios.

La medida generó inconformidad, al grado que Morena podría quedarse solo. El PT y sus cuatro diputados –que podrían llegar a cinco– Irma Yordana Garay Loredo, Michaelle Brito Vázquez, María Félix Pluma Flores y Víctor López podrían marcar su distancia; lo mismo los dos del PES –podrían ser tres–, Luz Vera y José Garrido, que no están conformes con el trato.

De ser así, la fuerza del partido de san Andrés Manuel López Obrador podría reducirse significativamente, pues del plato a la boca, se cae la sopa.