Decisión poselectoral

No hay plazo que no se cumpla y el próximo fin de semana los ciudadanos que así lo decidan asistirán a las urnas a depositar su voto por algún candidato y/o partido político. Independientemente de los resultados electorales, tendremos una vez más gobiernos divididos, ya sea en la distribución del Congreso local o bien por la composición política de los ayuntamientos, de hecho la dispersión del voto arrojará gobiernos de minoría, de ahí que a partir del miércoles 10 de junio, cuando inicie el cómputo de votos y se dé la entrega de constancias de mayoría, se deberá iniciar un proceso largo de transmisión del poder que si bien implica la entrega–recepción de carácter administrativo, también es necesario generar las condiciones políticas para que se puedan construir proyectos consensuados tanto en la agenda legislativa como en la elaboración de planes municipales que tengan una visión holística de la entidad, si no lo hacen, serán seis meses perdidos, como si lo que nos sobrara es tiempo.

Es un hecho que ningún partido político ganará todo, ocurrirá en la elección de diputados por mayoría y en la elección de los 60 presidentes municipales, lejos quedaron los tiempos de carro completo, aun si merecerlo, es probable que todos los partidos políticos ganen algún espacio de representación en el poder público, ya sea por representación proporcional o bien por las fórmulas de cómo se integran los cabildos. Este fenómeno no tiene nada de novedad, ha sido parte del proceso de transición y alternancia, en efecto es probable que un instituto logré alzarse con un mayor número triunfos, pero de eso a que tenga una mayoría apabullante dista mucho de la realidad política del país y del estado, pues a la vista de un mapa electoral se observa un mosaico de colores, salvo excepciones como el Distrito Federal, en casi todas las entidades federativas se presenta el mismo fenómeno, gobiernos divididos, con gobiernos de minoría.

La novedad si es que la hay, puede venir después de la jornada electoral y ésta se puede asociar a dos escenarios deseables: el primero, que una vez que se hayan entregado el total de las constancias de mayoría, se inicie el proceso de entrega–recepción que implicaría que los actuales gobernantes asuman la responsabilidad de permitir que los próximos funcionarios tengan acceso a información suficiente para empezar a incidir aunque sea de forma tangencial en la planeación financiera de 2014. De hecho, sería ideal la integración de un equipo de transición entre ambas partes, los que salen y los que entran, de tal manera que, por ejemplo, la formulación del anteproyecto de presupuesto esté consensuado desde ahora, a ello debería añadirse la lista de obras públicas, programas sociales, culturales, deportivos, entre otros, que deberán mantenerse, ya no es posible que la población tenga que esperar un año o más para que el nuevo administrador pueda impulsar sus propuestas, la historia política de México nos ha mostrado que la ausencia de mecanismos de entrega–recepción impacta de forma negativa en la sociedad, pues parecería ser que cada que inicia un trienio o sexenio se tiene que reinventar la administración pública con los costos sociales derivados de la falta de voluntad política para entregar como se debe con transparencia y rendición de cuentas. Es común que los funcionarios salientes inventen miles de pretextos para no cumplir con la responsabilidad que implica dejar el poder en un régimen que se dice democrático.


El segundo escenario deseable sería, que a partir de la entrega de constancias de mayoría, los candidatos ganadores inicien la elaboración de los planes municipales y de la agenda legislativa, sería un hecho inédito que antes de iniciar su periodo de gobierno presenten a la sociedad su plan de trabajo, si bien la Constitución local les concede algunos meses para entregar su documento rector, sorprenderían para bien que los diputados y presidentes municipales electos pudiera articular sus esfuerzos para hacer coincidir el anteproyecto de presupuesto, los planes intermunicipales y la ratificación de proyectos prioritarios, sería sano que desde el 15 de julio tuvieran el tino de establecer relaciones institucionales con el Ejecutivo local y con los espacios federales, ahí podríamos constatar su verdadero interés por servir a la sociedad y no servirse del presupuesto, una fórmula sencilla de operar.

Se ha insistido, por parte del IET, de la importancia de acudir a las urnas, es probable que más del 40 por ciento de la lista nominal decida no acudir, en gran parte el nivel de abstencionismo obedece a que las elecciones se han convertido en cómplices del saqueo del país y del estado, es tiempo de que los que busquen, aspiren y deseen ocupar un cargo público entiendan que la sociedad está harta de más de lo mismo, veamos si están dispuestos a sentarse con la diferencia, ahí se sabrá qué podremos esperar de ellos en los próximo tres años.




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