De brújulas, timones y contra informes

Hace algunos días, al rendir su tercer informe de gobierno, Mariano González Zarur sostuvo que Tlaxcala “tiene rumbo, brújula y timón”, las preguntas que inmediatamente saltan son:

¿A qué rumbo se refiere? Al que dictan los grandes intereses económicos, el que continúa con el proceso de afianzamiento del modelo económico neoliberal, mismo que con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sólo ha permitido agudizar la explotación de los recursos naturales en México, el empobrecimiento de un amplio margen de la población mexicana, el desmantelamiento de la economía nacional, la pérdida de la autosuficiencia alimentaria. Como ya decíamos en artículos anteriores, las recientes reformas estructurales van consolidando el modelo neoliberal y generando amplias posibilidades de que se continúe ampliando la brecha de pobreza en México. Contrario a estos análisis, el gobernador señaló que al estado “le esperan mejores tiempos, gracias a las reformas impulsadas por el Ejecutivo federal”. Bien se nota que la clase política poco conoce la cotidianidad de la población sobre que los actuales salarios no logran cubrir las necesidades básicas de la población.

Como efecto de las reformas, a partir del 1 de enero del presente año los costos de vida son mayores, a las y los tlaxcaltecas previamente los costos de transporte nos habían afectado también, de manera constante los costos de luz, gas y gasolina vienen en aumento, lo cual día con día nos permite menor acceso a bienes de servicios para las personas más empobrecidas afectando la satisfacción de sus necesidades básicas como son la salud, la educación y la vivienda.


¿A qué brújula se refiere? A esa que no sabe apuntar de manera correcta y eficaz ante problemas de violencia tan profunda hacia las mujeres y niñas como es la trata de mujeres para la explotación sexual. Brújula que ciegamente le indica desgastarse en un discurso que dice reconocer el problema, pero que contrariamente le lleva a la parálisis en las acciones concretas de acción y prevención. ¿Cuál es la gloria de este gobierno frente a lo que él mismo llama un cáncer social? ¿Los más de 100 operativos interinstitucionales que no han logrado la detención de tratantes, el castigo de los consumidores ni la extinción de los lugares donde se realiza este delito? ¿Las seis sentencias que poco representan ante las más de 170 denuncias que su gobierno ha recibido? Seis sentencias por trata que están incluso representando un número menor de sentencias que cuando las sanciones se realizaban por lenocinio.

Algo le han hecho a esa brújula y no sólo a la del gobierno estatal sino federal, que muestra caminos por los que la sociedad común no sentimos que se deban transitar. Esta brújula, como espejo mágico de la bruja de Blanca Nieves, se ha convertido en un monólogo animado por una clase en el poder que se distancia de la población común. ¿Serán esas las razones por las cuales nuestras voces y las voces de muchas luchas sociales no encuentran espacio? ¿Será por eso que la trata sólo se ha convertido en un discurso trivializado sin que se sustente en acciones concretas como los refugios o las campañas de prevención? Es una brújula que le dice que ha rescatado 98 víctimas de trata, cuando ni son víctimas de trata ni son 98; es la brújula del autoengaño; es una brújula que le hace vanagloriarse de los reconocimientos de unas instancias externas, pero lo hacen sordo ante los reclamos del actor principal: la ciudadanía de Tlaxcala.

En ese sentido, el timón que dirige al estado es un instrumento que no ha fructificado de la democracia deliberativa y, por tanto, no responde a las necesidades sentidas y a las diversas problemáticas existentes, piénsese en la trata de mujeres como un ejemplo.

¿Qué es lo que se percibe del timón gubernamental? Una práctica totalmente sumisa y dócil a las políticas federales que están dando continuidad al modelo neoliberal y que poco les importa en la práctica el respeto de los derechos humanos y de los pueblos; un timón que se ha alejado del desarrollo integral, sustentable e intergeneracional de Tlaxcala y que se está centrando en un crecimiento industrial sacrificando la vida de los pueblos; es un timón que en aras de favorecer la industria y la movilidad de las mercancías impone proyectos carreteros, no consensa sino impone; es un timón que lleva a pensar que la resolución de los problemas de contaminación está en construir y rehabilitar plantas de tratamiento sin tomar en cuenta que los ayuntamientos no tienen la capacidad de absorber los costos de operación y que gran parte de la contaminación se genera por la actividad industrial.

Muchos temas importantes siguen quedando fuera de ese timón, particularmente los de carácter social, entre ellos el de la violencia de género, que a la fecha sigue sin existir una política clara y con recurso suficiente que realmente nos haga caminar hacia otro tipo de relaciones entre hombres y mujeres; los temas de migración, mismos que siguen teniendo un origen estructural de pobreza y falta de oportunidades, el paso de los transmigrantes sigue siendo un tema pendiente del gobierno estatal; la defensa de los maíces nativos, ya que por el contrario se genera una política que favorece paquetes agroindustriales que van generando dependencia. Esos son algunos de los pendientes que la actual brújula y timón están olvidando.

Un verdadero cambio de política, la política de la vida, se dará cuando se establezca una democracia deliberativa que entienda que los ciudadanos tenemos el derecho legítimo de presentar por todos los medios contra informes que critiquen y exijan a nuestros gobierno, cuando el timón sea el propio pueblo y la brújula sea la vida integral de las comunidades de Tlaxcala.