Cuarto informe: la economía como prioridad

El gobernador Mariano González Zarur presentó el IV informe de gobierno. En 33 minutos y 29 segundos dio cuenta de un año de trabajo. La lectura inicia creando un marco de referencia para que los escuchas –después los lectores– cuenten con elementos para la comprensión del mensaje.

Cuatro ideas dejan su impronta. Primero: se ha revertido “la tendencia negativa” con que recibió la entidad. Segundo: la estrategia de desarrollo: 1) gestión de la inversión pública y 2) promoción de la inversión privada. Tercero: el estado con finanzas saludables –cero deuda– y 4) la construcción de los cimientos como “potencial para el futuro”.

El informe se articula por cuatro temas que se relacionan con el Plan Estatal de Desarrollo, pero la importancia se jerarquiza de otra manera. 1) Desarrollo y crecimiento sustentable que le dedica  mil 206 de las 4 mil 401 palabras del discurso, 2) desarrollo social incluyente con 917 palabras, 3) desarrollo participativo y Estado de derecho con 876 palabras y 4) protección del medio ambiente con 630 palabras. Dedicó 442 palabras para agradecer la presencia de los invitados.


Resulta pertinente recordar que ningún funcionario público o representante popular, sea presidente de la República, gobernador, presidente municipal, senador o diputado, hace un informe en el que presente resultados negativos. Todos, sin excepción, siempre dan cuenta de lo bueno que han hecho y éste no fue la excepción.

En razón de que el tema económico se constituye en el eje articulador, lo primero que busca posicionar es el número de trabajadores afiliados al IMSS para mostrar que la parte de la “promoción de la inversión privada” ha sido exitosa. Lo que se confirma al hacer un recorrido del número de asegurados entre 1998 y 2014, durante los gobiernos del PRD, PAN y PRI.

Como puede observarse en el gráfico 1, entre 1998 y 2000 se registra un crecimiento que va de los 66 mil a más de 77 mil afiliados, sin embargo, en los cuatro años restantes del sexenio del PRD se produce una caída que dura hasta los primeros cuatro años del gobierno del PAN, y es hasta 2009 que comienza la recuperación que se prolonga los cuatro años del gobierno del PRI.

En el gráfico 2 se puede apreciar la idea de que el PRD y el PAN privilegiaron la promoción de la inversión pública. Al hacer un corte del Presupuesto de Egresos del  estado al principio y al final de los sexenios perredista, panista y priista, se observa que la Federación ha sido benévola con la entidad, sobre todo si se tiene en cuenta que de cada peso que se gasta 96 centavos son aportados por la Federación.

El informe hace énfasis en la promoción de la inversión privada por el gobierno del PRI y se centra en dos sectores: la industria automotriz y el turismo. Para el primero se destaca  que “a los 13 países que ya tenían inversión en Tlaxcala se sumaron seis más: Malasia, Polonia, India, Austria, Luxemburgo y Venezuela”.

Esto debe reflejarse en la inversión extranjera directa. El registro de los datos de 1998 a 2014 que presenta la Dirección General de Inversión Extranjera de la Secretaría de Economía del gobierno federal muestra que cada uno de los sexenios registra un promedio general que incrementa la inversión, sin embargo, es muy inestable.

El sexenio del PRD alcanza en promedio 29 millones de dólares (mdd) anuales, siendo 2002 el peor año al ser negativo y el mejor 2004 con 136.5 mdd. El sexenio del PAN alcanza un promedio anual de 36.5 mdd, con 2009 como el peor año con 4.8 mdd y el mejor 2005 con 65.3 mdd. El promedio de los cuatro años del PRI es el más alto: 69 mdd, siendo 2012  el peor año con 31 mmd y el mejor 2014 con 129.2 mdd hasta el tercer trimestre. (Ver gráfico 3)

El turismo ha sido la otra palanca, los datos que presenta Datatur permiten comparar entre 2000 y 2013. En el gráfico 5 se puede observar que durante el sexenio perredista la atracción se mantuvo alta y logra crecer en los dos últimos años, inercia que se prolonga los primeros dos años del sexenio del PAN que a partir de 2006 registra una caída constante hasta llegar a perder dos terceras partes de la afluencia turística que recibía entre 2003 y 2006. La salvaje caída es detenida por el gobierno del PRI y empieza a recuperar, relativamente. (Ver gráfico 4)

Frente a estos dos sectores, el agropecuario resulta simbólico. El censo agrícola, ganadero y forestal informa de la existencia de 93 mil 410 unidades  de producción, las que en promedio cuentan con una superficie de 2 hectáreas y concentra su producción en el maíz blanco, cebada, maíz amarillo y avena forrajera. La disponibilidad de agua hace que los cultivos sean básicamente de temporal, “ya que casi 95 de cada 100 hectáreas sólo reciben agua de las precipitaciones pluviales”.

Las tasas de crecimiento del sector primario son irregulares, porque en razón de que la mayoría son de temporal, están sujetas al comportamiento de la naturaleza, lo que hace que entre 2003 y 2013, un año crece y el siguiente cae. (Ver gráfico 5). La  Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (2014) reconoce que el sector primario ocupa el 12.6 por ciento de la población, el sector secundario el 33.3 por ciento y el sector terciario el 53.7 por ciento.

Desde 1998 en que se produce la alternancia, el Presupuesto de Egresos ha sido convertido en el sostén de la economía local, para 2015 supera los 12 mil millones de pesos y en su mayoría –65 por ciento– es asignado a los rubros de educación y salud, en ese orden, y en tercer lugar a la seguridad pública, pero estos no provocan cambio cualitativo alguno.

Las palancas de desarrollo económico que habían promovido Sánchez Piedras (industrialización) y Hernández Gómez y Paredes Rangel (Turismo) fueron obviadas por los gobiernos de la alternancia, que depositaron toda posibilidad de crecimiento en el gasto y la inversión pública, lo que fue posible por el incremento constante en la transferencia de excedentes petroleros.

El IV informe centra el interés en la economía y el desarrollo, sin embargo, la percepción de la población es que estos resultados no llegan hasta sus bolsillos. La razón es muy simple. La mayor parte de la población que se encuentra ocupada percibe bajos salarios y los servicios públicos sólo registran cambios estéticos.

La educación y salud de los tlaxcaltecas se encuentran cubiertas casi en su totalidad –tasas por arriba del 95 por ciento–, sin embargo, los servicios no alcanzan la calidad mínima para desarrollar las capacidades de la población, lo que se refleja en los indicadores de desarrollo humano.

En el Informe de Pobreza y Evaluación en el Estado de Tlaxcala 2012, el Coneval señala: “En 2010, del total de la población que habitaba en el estado, 60.6 por ciento se encontraba en situación de pobreza con un promedio de carencias de 2.2, lo cual representó 712 mil 253 de un total de un millón 175 mil 688 personas. Asimismo, 10 por ciento del total de la población del estado se encontraba en situación de pobreza extrema con un promedio de carencias de 3.5, o sea 117 mil 422. De lo anterior se deriva que el porcentaje de población en situación de pobreza moderada fuera de 50.6 por ciento con un promedio de dos carencias, es decir, 594 mil 831 personas”.

La preocupación por la economía no lo es todo para la población, aunque los indicadores vayan bien si esto no repercute en las condiciones de vida, en los ingresos, en el mejoramiento de los servicios públicos, etc., la reacción natural es que el gobierno ha fallado. A ello se suma la experiencia cotidiana de creer que un gobierno exitoso es aquel que realiza grandes obras públicas, por la gran cantidad de sectores económicos que pone en movimiento.

Aspirar a que el ciudadano construya la imagen de que los cuatro años de la administración priista han sido de recuperación y se han construido los cimientos para impulsar una nueva etapa de desarrollo es una ilusión. La información de un informe no alcanza, se requiere  ordenar y comparar los datos de lo ocurrido con las tres administraciones producto de la alternancia para apreciar los cambios que se registran a los largo de 16 años (1998 –2014), de otra manera, la única idea que queda grabada es que de nada ha servido tanto cambio y el único ganador ha  sido el gatopardismo.