Cuando se hace necesaria la intolerancia

La omisión de las autoridades tlaxcaltecas frente a la erradicación de la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual ha sido denunciada constantemente; por su parte, el gobierno (en sus diferentes niveles) utiliza estrategias de negación, minimización y comparación, esto último cuando expresa que la trata es una situación más grave en otros estados o que solo se da en un municipio del sur del estado. Lo anterior ha generado que la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual sea cada vez más grave.

El estado de Tlaxcala cuenta desde hace 10 años con leyes y mecanismos que le exigen actuar al gobierno en la erradicación de la trata, en la práctica suceden hechos que muestran no solo su omisión sino el nivel de colusión en la que están inmersos algunos servidores públicos tlaxcaltecas, esta situación se confirma con el hecho del pasado 28 de agosto, en la que diversos medios de comunicación informaron que autoridades de Puebla capturaron a un elemento de la Policía de Investigación del estado de Tlaxcala, quien fue acusado por presuntamente dedicarse a explotar a su pareja en los estados de Puebla, Yucatán y Baja California durante dos años, haciendo uso de amenazas. La nota señala también que la mujer explotada conoció a su agresor cuando ella realizaba sus prácticas profesionales en la Procuraduría General de Justicia del Estado deTlaxcala (en adelante Procuraduría de Tlaxcala), hecho que se vuelve aún más preocupante.

El procurador debería al menos esclarecer los mecanismos que se utilizan para evaluar periódicamente a su personal, pues queda claro que los que se han utilizado en estos últimos años son ineficientes. ¿Cómo es posible que estos mecanismos de evaluación no detectarán que uno de sus policías de investigación estaba explotando a su pareja? Además deberá explicar cuál ha sido el actuar de esta persona en los proceso de investigación que ha realizado, pues si fue capaz de enganchar y explotar a su pareja desde el interior de la Procuraduría de Tlaxcala, existe la probabilidad de que los procesos que tuvo a cargo estén llenos de corrupción y extorsión. Este hecho también hace reflexionar sobre las personas que rodean al interior de la institución, pues habiendo explotado en diversos estados a su pareja, cómo es posible que nadie se diera cuenta y si se dieron cuenta y no actuaron, ¿con qué calidad permanecen en la institución señalada que es responsable de garantizar justicia al pueblo tlaxcalteca? Este hecho obliga al procurador a que evalúe a la totalidad de las personas que actualmente integran la institución, pues cabe la posibilidad que existan más personas vinculadas a este delito o a otros, al menos esa es la desconfianza que el hecho en mención nos ha generado a la ciudadanía. Por su parte, el gobernador y el secretario de Gobierno, quien preside el Consejo Estatal contra la Trata, han guardado un sepulcral silencio, hecho que los vuelve responsables directos de que el problema de la trata de mujeres y niñas llegue a estos niveles donde los servidores públicos son parte de las redes de explotación sexual.


Como ciudadanía no podemos tolerar un estado cómplice, indiferente e indolente frente al sufrimiento que viven las mujeres y las niñas en Tlaxcala al ser tratadas sexualmente. La impunidad no puede ser tolerada, la corrupción no debe ser tolerada, la violencia, desaparición, explotación y femincidio de mujeres y niñas no puede seguir siendo tolerada por nuestra sociedad.

Debido a esta situación, sumada a muchas otras que demuestran la gravedad de la trata en y desde Tlaxcala, el gobierno, al menos y de manera urgente, debe garantizar una limpia en la Procuraduría de Tlaxcala; aprobar e implementar el Programa Estatal contra la Trata de Personas; e implementar una política pública educativa de prevención de la trata con fines de explotación sexual, para disminuir las vulnerabilidades en las personas adolescentes.