Riesgo de cruzar la línea

La línea entre las restricciones establecidas en el artículo 130 constitucional y el ejercicio del ministerio de cualquier culto es tan frágil que en este proceso comicial el riesgo de cruzarla es latente.

Desde el año pasado la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) comenzó a diseñar un plan de acción electoral, apegado al marco jurídico, para que la iglesia católica despliegue en este momento una “actuación propositiva”.

Posteriormente, emitió los Lineamientos para la Prevención de Sanciones Administrativas y/o Penales para Ministros de Culto, en los cuales se establece que pueden hablar y publicar sobre la importancia de la participación ciudadana o el ejercicio de prudencia, pero no apoyar ni promover públicamente a candidatos ni partidos.


En abril ya desfilaron candidatos presidenciales ante los obispos mexicanos. Como en cada proceso electoral, la iglesia católica se muestra interesada y activa en el tema.

Sin embargo, en medios de circulación nacional se lee la advertencia lanzada por especialistas respecto de la actuación de esta iglesia y de algunas organizaciones aliadas que aprovechan el llamado al voto para impulsar una agenda conservadora y con intención de manipular conciencias.

A decir de los expertos, la convocatoria a los fervientes es a considerar elementos específicos, en torno a temas relativos a libertades y derechos humanos de los ciudadanos, pues sugiere elegir a quienes propongan principios y valores, a quienes estén a favor de la vida y en contra del aborto y los matrimonios igualitarios. Esta forma de injerencia no sorprende porque ha sido una práctica añeja, así como el vínculo profundo entre actores eclesiásticos y la clase política de ideología conservadora.

En Tlaxcala, el obispo Julio César Salcedo Aquino ha llamado a los 76 párrocos a no vulnerar la ley en este proceso electoral. Hasta ahora no hay denuncias contra algún ministro de culto. Mientras tanto, con una escasa respuesta, la diócesis imparte talleres para promover la participación ciudadana en las votaciones del 1 de julio de manera “libre, consciente e informada”, que así sea.