CREO QUE SÍ SE MERECÍA LA LIBERTAD. INGENUIDAD O CINISMO

Creo que sí se merecía

Creo que sí se merecía la libertad. Es una declaración de la ex magistrada y futura secretaria de Gobernación. Lo que da pie para suponer que el encarcelamiento de Elba Esther Gordillo fue un asunto político.

La declaración puede interpretarse de múltiples formas. Una, que la acción del Poder Judicial es consecuencia de una orden de carácter político y, por tanto, de injerencia de otro poder. Dos, que el Ministerio Público es incapaz de armar un caso. O las dos cosas.

Fuera de lo estrictamente jurídico. El asunto de la ex dirigente y líder moral del gremio de los maestros siempre es y será un asunto político. Valga recordar la forma de llegada y salida de la secretaria general o presidenta del sindicato magisterial.


Se convierte en dirigente del SNTE no por decisión de los maestros, sino por una disposición del presidente de la República. Carlos Salinas de Gortari desplaza a un viejo líder como lo era Carlos Jonguitud para poner a su propia cacique.

La salida se produce cuando la dirigente sindical y partidista, deja de ser parte de la estructura corporativa del partido. Y pone condiciones al candidato a la Presidencia de la República, como lo hizo en la alternancia de 2000 y 2006.

La cultura política del PRI –ese poder unipersonal del que hablaba Cosío Villegas–, decide no negociar y a su llegada cobra facturas, con una acción muy similar a la que había creado para que llegara al poder del SNTE.

No se trata de la ley del talión. Simplemente recordar. Entre 1940 y 2018, el poder del presidente de la República está por encima de los otros poderes. Usa lo meta constitucional para hacer y deshacer. La Suprema Corte obedece.

Por ello es importante el compromiso de Andrés Manuel López Obrador cuando dice: “El Ejecutivo no será más el poder de los poderes, ni buscará someter a los otros”. De ahí al creo que sí se merecía la libertad, hay una gran distancia.