Creció de cuatro a siete el número de hectáreas afectadas por incendio: Conafor

La disponibilidad inmediata de material combustible en el suelo, debido a temperaturas altas, ha provocado el incremento en el número de hectáreas afectadas por incendio, al pasar de cuatro a siete, en promedio, aseveró Julián Pérez Ríos, jefe del Departamento de Protección de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), gerencia Tlaxcala.

Del 1 de enero a la fecha, se han registrado 211 conflagraciones, de las cuales 70 por ciento corresponde al Parque Nacional Malinche. El fuego ha afectado, mil 513 hectáreas de vegetación en zona de bosque y a un total de 26 municipios, explicó.

Respecto del mismo periodo, en 2017 hubo 310 incendios atendidos, lo cual representa 99 más que en el presente año. En esa ocasión el daño fue en mil 779 hectáreas.


Sin embargo –apuntó-, por las condiciones climáticas actuales, las temperaturas “son un poquito más fuertes. No tuvimos lluvias en invierno, nada de precipitación, hasta este mes de abril; esto ha generado una superficie de siete hectáreas afectadas por incendio, la cual era de cuatro anteriormente”.

El integrante de la Conafor, explicó que esta situación es provocada por la disponibilidad de combustibles de manera inmediata, debido a la presencia de vientos fuertes. “Prácticamente a las 11 de la mañana ya tenemos material inflamable”, resaltó.

En otras circunstancias climáticas –mencionó- lo normal es que este fenómeno se registre entre las 13:30 y 14:00 horas, cuando el sol ya calienta más a los troncos, a las ramas, al ocochal y a los arbustos.

Es este momento “en el que estamos más al pendiente de las zonas forestales para en caso de que se levante una columna de humo, informemos al Centro Estatal de Incendios o al (número de emergencia) 911 o para que la Comisión Nacional Forestal haga un despacho de la brigada más cercana a la zona”.

A la fecha, las demarcaciones más afectadas son siete: San Francisco Tetlanohcan (con 46 incidentes y una afectación de 174.80 hectáreas); Huamantla (con 24 y 144.9 hectáreas);  San José Teacalco,   Teolocholco (con 24 y 86 hectáreas); Chiautempan (con 23 y 53 hectáreas); Zitlaltepec (con 17 y 24 hectáreas) y Acuamanala.

Precisó que estos municipios se localizan en el Parque Nacional Malinche, área natural protegida, donde operan tres brigadas de Conafor y cuatro rurales de convenio con Huamantla, San José Teacalco, Tetlanohcan  y Teolocholco.



Pero además –indicó- en Huamantla se encuentra establecida una brigada, otra en San José Teacalco y una más en San Francisco Tetlanohcan. Todas son de Conafor.

“La intención es que en el Parque Nacional Malinche el fuego afecte por debajo del promedio estatal”. En la actualidad en este volcán el impacto es de tres hectáreas por incendio, “porque la atención es muy rápida por la presencia de combatientes”.

Aunque puntualizó que el número de siniestros es “muy alto” como resultado de la presencia de visitantes que encienden fogatas sin ningún cuidado, pues cuando se retiran “no se cercioran que queden bien apagadas”.

Otro factor que provoca el fuego es la quema realizada para la preparación de terrenos  agrícolas, de hecho, esta sigue siendo la causa principal, por lo que en coordinación con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), se difunde la Norma Oficial Mexicana 015-SEMARNAT-SAGARPA 2007.

Esta disposición establece los lineamientos técnicos para el uso del fuego en terrenos agropecuarios y forestales, a través de la cual “se ha logrado bajar un poquito la incidencia, que en este año representa casi 100 incendios menos que en 2017”.

Sugirió a las personas que dar a conocer a las autoridades municipales y ejidales que van a llevar a cabo una quema, así como a sus vecinos para que recolecten su cosecha y no sean  perjudicados en su economía.

“Deben preparar bien el terreno, hacer guardarrayas y procurar hacerlo muy temprano, en la mañana, cuando las temperaturas son muy bajas y la humedad relativa en el ambiente es alta, y cuando los vientos todavía no son considerables. En ocasiones se quieren hacer las quemas agropecuarias cercanas al bosque a las dos o tres de la tarde, cuando el viento sopla con fuerza y es muy probable que el fuego se extienda sin control”, insistió el funcionario de la Conafor.

Precisó que la Sagarpa ha emitido diversas recomendaciones para evitar algún siniestro, entre ellas, la incorporación de residuos y buscar algunas alternativas para sustituir la quema, como el pastoreo y voltear los bordos, a fin de mejorar la productividad de los suelos de cultivo.

“El fuego también produce un efecto de sellado sobre la superficie; a veces, (los agricultores) van viendo cómo va bajando la productividad del terreno, cuando antes obtenían cinco o seis toneladas por hectárea; pero cada año le van prendiendo y van bajando a dos o tres toneladas, y a veces no se explican por qué”.

Subrayó que la lumbre tiene injerencia dañina en microorganismos que habitan en el suelo y degradan los fertilizantes o minerales que ponen a disposición de las plantas.

Estas repercusiones de la quema son dadas a conocer a los productores, a fin de crear consciencia “de que es mejor no hacerlas” porque las condiciones del entorno no permiten utilizar esta herramienta, pese a ser barata, pero no aporta a incrementar la producción de cultivos, por el contrario, acentuó.

Enfatizó que lo deseable es que haya un descenso importante en la cifra de incendios y que esta “no sea la causa principal, sino por fogatas o por una colilla de cigarro, alguna de tipo accidental que no tenga intención”.

No obstante, consideró que el decremento reportado entre el mismo periodo de  2017 y de 2018,  “significa que ya estamos tomando consciencia; espero que la gente se dé cuenta que el uso del fuego ya lo podemos dejar de lado y tratar de hacer algo con los residuos de la cosecha para mejorar las condiciones físicas y químicas y la fertilidad  del suelo”. Confió que en 2019 haya una reducción considerable de conflagraciones, pero también de aquellas que hayan sido generadas por actividades económicas del ser humano.

Pérez Ríos afirmó que se han logrado avances en la participación de propietarios en materia de prevención y combate de incendios forestales, a través de brigadas rurales de los municipios de la entidad.

Las 60 direcciones municipales de Protección Civil trabajan conjugadamente con Conafor, guiadas por la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC), mediante labores de prevención y detección oportuna, manifestó.

“Ellos  nos están ayudando a determinar si lo que está presente y lo que está generando humo es un incendio forestal o una quema agrícola y si tiene algún riesgo para el bosque, en ese caso intervienen para que el fuego que está siendo utilizado sin control no pase a la zona de barranco y a la forestal”.

En el caso de pequeños propietarios con programa de manejo forestal maderable, recibieron la recomendación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para que no realicen quemas.

“Esto ha permitido que de las actividades de extracción maderable no haya resultado ningún incendio”. En áreas con producción de carbón en zonas forestales, también se emitió esta recomendación y se visitaron los hornos, para que esta actividad económica no cause ningún siniestro, afirmó.