Contaminación del Atoyac denunciado ante experto de la ONU sobre agua potable y saneamiento

Isaías Galicia Alonso

Justo al iniciar el mes de mayo, México tiene la visita del relator especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos al agua y el saneamiento, Léo Heller, quien recopilará información y testimonios para evaluar la disponibilidad, accesibilidad,  asequibilidad y la calidad del agua potable y del saneamiento de ésta en el país.

Informes y testimonios de residentes, organizaciones comunitarias y de la sociedad civil, así como de representantes de comunidades rurales afectadas en México y de  autoridades de diversos ámbitos gubernamentales serán su materia prima para allegarse de información, esto durante las reuniones que se efectuarán del 2 al 12 de mayo en la Ciudad de México, Chiapas y Veracruz.


En esta visita, Léo Heller escuchará de primera mano los testimonios de personas de comunidades afectadas por la contaminación del río Atoyac y las violaciones a sus derechos humanos por la falta de saneamiento del mismo. El caso será expuesto por integrantes de la Coordinadora por un Atoyac con Vida, quienes estarán acompañados por el Centro Fray Julián Garcés, Derechos Humanos y Desarrollo Local y ahí se denunciarán:

Las nulas prácticas de saneamiento –de parte de las autoridades– en las aguas residuales municipales y tóxico–empresariales. Todo esto revelado en los diferentes estudios realizados en descargas residuales de agua y sobre el cuerpo del río por instancias estatales y privadas, como la Declaratoria de Clasificación de los Ríos Atoyac, Xochiac y Hueyapan, la cual documentó, por una parte, el incumplimiento de las normas ambientales, pues las muestras excedían por mucho los límites máximos permisibles en los puntos muestreados, al igual que la existencia de 26 sustancias no contempladas en la NOM–001–Semarnat–1996. Entre ellas compuestos orgánicos volátiles.

La simulación de las autoridades en sus tres ámbitos, pues durante años se han realizado acuerdos y convenios para lograr el saneamiento de la cuenca (firmados en 2009 y 2011 entre Puebla y Tlaxcala); sin embargo, como lo documenta la recomendación de la CNDH No 10/2017, “se quedaron en buenas voluntades”, pues no destinaron presupuestos, mecanismos de seguimiento, ni infraestructura para llevar a cabo las acciones de saneamiento. Y más desafortunado resultó cuando, no obstante que las dependencias federales encargadas de realizar las visitas de inspección descubrieron anomalías en las descargas industriales y municipales, solo interponen procedimientos administrativos y la sanción corresponde a pago de multas, sin que se dé seguimiento a la implementación de infraestructura para lograr el saneamiento de las aguas y todo termina “en pagar por contaminar”.

Las afectaciones a las comunidades, las cuales desde épocas ancestrales regaban la producción de sus tierras con agua del río y ahora lo hacen con aguas contaminadas del Atoyac, la cual, como está documentado en diferentes estudios, contiene altos niveles de metales pesados como mercurio o plomo.

Así también la afectación a la salud de la población de las diferentes comunidades aledañas al río, debido a la falta de tratamiento de las aguas residuales, pues diversos estudios han evidenciado la presencia de 51 diferentes compuestos orgánicos volátiles, entre los que destacan el benceno y el tolueno, elementos clasificados como potencialmente cancerígenos para las personas.

El 12 de mayo, el relator especial presentará ante los medios de comunicación sus conclusiones preliminares, mismas que entregará al gobierno mexicano y en septiembre de este año presentará un informe completo.

Es importante resaltar que las recomendaciones que el relator realice al Estado mexicano por las violaciones a los derechos humanos al agua y al saneamiento son de suma importancia y para que las autoridades las cumplan, la sociedad civil organizada debe estar al pendiente y exigir se apliquen.

En el caso de Tlaxcala, tanto la Coordinadora por un Atoyac con Vida, como el Centro Fray Julián Garcés, no daremos marcha atrás, estaremos pendientes del  “Programa Integral de Restauración Ecológica o de Saneamiento de la Cuenca del Alto Atoyac”, que les mandata la Recomendación de la CNDH 10/2017; así como del cumplimiento de las recomendaciones del experto de la ONU, pues la defensa del agua es la defensa a vivir dignamente, es la defensa a la vida y solo organizándonos vamos a ir construyendo un cambio tangible para la población de las comunidades afectadas.