¿Consejos presidenciales?

El presidente está en campaña. Al parecer los registros demoscópicos que se tienen en Los Pinos confirman que el alfil del presidente no crece, lo cual ha generado que el propio Enrique Peña Nieto se suba públicamente a la contienda. En dos días consecutivos arremetió contra el candidato puntero, pero sus consejos presidenciales no hacen más que abrir la brecha entre su candidato y el ahora denominado andresmanuelovich, pues no hay forma de demostrar que la continuidad sea la solución, el continuismo nos seguirá llevando al despeñadero y los pronunciamientos del dueño de Los Pinos ensucian aún más la precampaña de M-E-A-D-E.

No es la primera vez que un presidente se sube a la contienda presidencial. En épocas del viejo régimen autoritario, sin competencia política y con el control del proceso electoral, no era necesario subirse al ring en plena campaña, el alfil en esos tiempos sería presidente de México, la actuación del Ejecutivo se centraba en jugar con sus cartas y postular a su gallo. Una vez destapado, el partido y los sectores de éste aceitaban la maquinaria para placear al capricho del presidente en turno, sin embargo, esto fue cambiando conforme se logró quitarle el control de los procesos electorales al gobierno, pues la transición inacabada, le amputó una mano al presidente, quizás el que mejor entendió en tiempos recientes la importancia de dejar hacer, dejar pasar, fue Ernesto Zedillo, cuya intervención fue marginal, respetando la campaña y aceptando el triunfo de Vicente Fox. De ahí en fuera, tanto el señor de la botas como Felipe Calderón, han intervenido en la campaña presidencial, vale recordar el desafuero promovido por el gerente de la Coca–Cola, así como el slogan de “Un peligro para México” o bien Calderón decantarse por Enrique Peña Nieto, en lugar de apoyar a Josefina Vázquez Mota. Los antecesores del actual presidente empujaron y promovieron desde Los Pinos, haiga sido como haiga sido, no obstante que hayan recibido sendas reclamos desde los magistrados hasta de los militantes partidistas. De hecho, la última elección provocó una caída estrepitosa de Acción Nacional, al ocupar el tercer sitio en los resultados electorales, generando una crisis que se mantiene luego de seis años; sin embargo, la intervención ha tenido costos para la democracia, para el país en general y, desde luego, para los órganos encargados de organizar las elecciones. Hoy las reglas electorales están, esperamos, más vigilantes de la actuación del presidente, pues las experiencias pasadas han sido vergonzosas. Aun así seguiremos viendo a Peña Nieto subido en la contienda, el problema es que las condiciones sociales, económicas, políticas y la incorporación de las redes sociales están jugando en contra del alfil del presidente y del propio gobierno.

La intervención lejos de ayudar, sigue paleando el hoyo negro donde ahora está el candidato ciudadano apoyado por el PRI, pues además de que las condiciones han cambiado, es la primera vez que el candidato no es del partido tricolor, lo que ha generado una enorme confusión en la coordinación de la precampaña, el sí, pero no, pero no, pero sí, le sigue costando, pues a pesar de tratar de distanciarse de la marca PRI, ésta lo tiene azorado y por otra parte no acaba de prender entre los mismos priistas, a ello se añade que casi resulta imposible sumarse a los argumentos de Peña, sería tanto como pegarse un tiro en el pie, primero porque “si no habrá perdón ni cuenta nueva”, entonces gran parte de los funcionarios del gobierno también deberán estar en la cárcel, pues la delincuencia no sólo se centra en el crimen organizado, sino está enquistada en la alta burocracia, la delincuencia de cuello blanco ha sido de las más beneficiadas del pacto de impunidad.


Por otro lado, el argumento de Peña de que “no vaya a ser que por decisiones que los mexicanos tomemos se nuble tal nuestra vista ante el enojo, que pasemos del enojo a la angustia y la preocupación”, resulta fuera de tiempo, lugar y espacio. En primer lugar porque las decisiones de los mexicanos hace cinco año hicieron que él fuera presidente de México y que lejos de estar mejor, la corrupción se disparó con su complicidad; sus amigos del gabinete y de los gobiernos estatales se han servido con la cucharada grande y gran parte de ellos está pensando repetir en el puesto, lo que implicaría que en el lejano supuesto de que ganará el candidato tricolor deberá limpiar la casa y meter a la cárcel a muchos de sus amigos del gobierno y del partido, ¿lo hará?

De hecho, la angustia y preocupación ya está presente en millones de hogares que apenas tiene para sobrevivir, sería pertinente que el presidente salga a las calles a preguntar por qué hay enojo, molestia e impotencia y se daría cuenta que su gobierno ha generado inflación, sobreendeudamiento y escaso desarrollo y crecimiento económico. El punto es que esto último sólo lo obtienen los delincuentes de cuello blanco que forman parte de su gabinete, de su partido y de las empresas beneficiadas por los moches. En suma, los consejos del presidente están más quemados que un cartucho, veamos si M-E-A-D-E los sigue.

Entre tanto una nueva crisis para el PRI, ahora los del PVEM en Chiapas se han salido del huacal, se irán con “ya saben quien”… el frío azota al país, nos tendremos que proteger para entrar en calor… cuestión de tiempo. Ver para creer.