“Como si se tratara de actos mágicos”

No prometió resolver todos los problemas

Solo se sentarán las bases del desarrollo

El discurso y las políticas públicas


En un descanso que se toma el trío de tres: Jicoténcal, Margarito y Tránsito encienden la radio y escuchan al gobernador decir que no prometió resolver todos los problemas de Tlaxcala, que su compromiso fue sentar las bases para un nuevo desarrollo, que muchos problemas quedarán pendientes, lo que lleva al Margarito a  preguntar: ¿Entonces cuál fue el compromiso?

Del ronco pecho del Tránsito sale la canción de Juan Gabriel que canta la difunta muerta Rocío Durcal: “Cómo han pasado los años, cómo han cambiado las cosas… y aquí estamos frente a frente… Si parece que fue anoche”. Han pasado cuatro años y como gente de toros –que no de bueyes, como decía Reyes Heroles– entra al tercer tercio y recuerdo el discurso del 16 de enero que casi les provoca el soponcio a algunos asistentes.

Jicoténcal acude a sus archivos, guardados en la bodega del carrito de la basura y del fondo saca uno que huele a perfume de mujer bonita, ahí se presenta un primer diagnóstico, “un balance objetivo, de cómo encontramos y recibimos el estado”, según palabras del último mohicano. Quien más adelante agrega: “Nuestra economía se encuentra estancada. Durante estos últimos años la caída del empleo ha sido sumamente grave. Somos uno de los cuatro estados con la mayor tasa de desempleo a nivel nacional. Aunque contamos con una extraordinaria infraestructura de comunicación y una ubicación geográfica estratégica. Ocupamos uno de los últimos lugares en competitividad. La excesiva regulación y la falta de justicia expedita inhiben la inversión. El Banco Mundial sitúa al estado como la entidad con el peor sistema en la resolución de conflictos en materia mercantil y de comercio. Existe un mal que debemos erradicar y es la deshonestidad”.

Agrega: “La opacidad debe ser una práctica del pasado reciente. Tlaxcala está entre los primeros cinco estados de la República con mayor incidencia de pobreza. El 17.8 por ciento de la población tiene algún grado de rezago educativo. En materia de salud, las mujeres y los niños presentan enfermedades que con una atención sencilla y oportuna no existirían. En tan sólo dos años, se quintuplicaron los casos de leucemia, principalmente, entre la población infantil en el sur del estado. Es también inadmisible que Tlaxcala sea la entidad con mayor índice de trata de personas”.

Otros temas abordados ese día son: Los subejercicios presupuestarios registrados en años anteriores y la falta de proyectos, son inaceptables en un estado con las carencias que tiene Tlaxcala.

De manera injustificada, padecemos un gobierno obeso e ineficiente, en el que ha aumentado en exceso la alta burocracia.

Las cuatro medidas del sexenio

Margarito le grita: ¡Para ahí tu carro! Porque le cae el veinte que en el speech del gobernador en el Congreso del estado, hizo compromisos muy claros y contundentes de lo que hoy debe hacerse responsable, porque nada de que eso que fue al calor de la emoción, ni maíz paloma, fueron cuatro “medidas” –así les llamó–, dijo: En este sentido, existen una serie de medidas que nos pueden conducir nuevamente a la senda del crecimiento equilibrado y ser nuestros puntos de partida.

La primera, es la transparencia y la rendición de cuentas. Tlaxcala dejará de ser el estado  de la opacidad. Para ello, abriremos la puerta de par en par a la ciudadanía.

La segunda medida es: la evaluación de resultados en el ejercicio del gasto público, su reorientación a las necesidades de la gente y a la obra pública, que incentive su participación.

La tercera, el establecimiento de medidas de mejora regulatoria y de simplificación administrativa que eviten la tramitología.

La cuarta será la atención prioritaria a la educación, la salud, el empleo, la producción en el campo y la seguridad.

Hay que pensar que antes de que dijera que Tlaxcala estaba de la tostada, recuerda Margarito, que efectivamente había destacado: “La sociedad presenta signos de división y está decepcionada por no haber tenido respuesta a sus demandas y necesidades. Nuestra economía no funciona como quisiéramos y como debería, para ofrecer a los tlaxcaltecas las oportunidades de empleo que se merecen… [Y efectivamente apuntó que] Como un acto de absoluta responsabilidad, no hicimos promesas fáciles para obtener el voto de la ciudadanía.  Apuntamos que sería demagógico decirles que tenemos soluciones para todo y que habríamos de resolver todos los problemas, como si se tratara de  actos mágicos.”

Será el sereno, pero algo tenía que hacer, porque  si no, no lo hubiéramos elegido como gobernador, afirma Jicoténcal y comenta que si bien no hizo promesas, hay que recordarle sus cuatro medidas y la solicitud que por cierto comenzó con el grito de guerra de Felipe Calderón: “Amigas y amigos de Tlaxcala: Es momento de empeñar toda nuestra capacidad y trabajo en beneficio de los demás. Es la hora de recuperar no sólo la unidad de los tlaxcaltecas sino también de aprovechar nuestra arraigada cultura de solidaridad. La nueva etapa que hoy inicia estará marcada por el diálogo permanente y respetuoso con el Congreso, con el Poder Judicial, con los presidentes municipales y con los presidentes de comunidad.”

Tránsito recuerda que deslizó algunas propuestas: “En este nuevo espíritu de colaboración, las primeras iniciativas que someteré a consideración del Congreso del estado serán:

Eliminar el pago de la tenencia estatal y exentar de la tenencia federal a los automóviles de hasta cierto valor.

“También propondré reformas, para atender lo señalado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y hacer más competitivo el cobro sobre adquisición de inmuebles y pago de derechos del registro público.”

La responsabilidad de todos

La convocatoria vino después, apura Margarito, cuando demanda: “En esta tarea todos tenemos una responsabilidad que cumplir. El espacio está abierto para quien quiera contribuir a la reducción de las desigualdades, a la construcción de un Tlaxcala con mejores oportunidades para todos.

“Los partidos políticos, las organizaciones sociales, los medios de comunicación, los trabajadores, los empresarios, los jóvenes, las mujeres, los hombres del campo y la ciudad, las comunidades indígenas, la sociedad en su conjunto debemos hacer un nuevo esfuerzo para fortalecer a las instituciones públicas.

“Esta es la mejor vía para que Tlaxcala emprenda de nuevo el camino de la justicia, por la vía de la democracia y la equidad social.

“Lo haremos con apego a la ley, con honestidad, con transparencia, con orden, con energía, trabajo constante, con más espacios de participación, con acciones incluyentes, con tolerancia y respeto a las diferencias, con compromiso social y auténtica vocación de servicio.

“Estoy seguro que los tlaxcaltecas tenemos la capacidad para superar nuestras diferencias y construir los acuerdos que se necesitan a partir de lo que nos une, de lo que nos es común, de nuestra entrañable tierra y de nuestra cultura.

“Por encima de los intereses particulares, de las legítimas posiciones políticas e ideológicas de nuestra sociedad, está el interés de Tlaxcala”.

Tránsito comenta que los gerencialistas, esos pobres monos que creen que el gobierno es igual que una empresa o un changarro y no tienen más discursos que el de calidad, creyendo que poner al gobierno en acción es igual que vender quesadillas, el góber se aventó una especie de visión: “Tenemos claros los retos y sabemos cómo enfrentarlos. Requerimos construir un Tlaxcala justo y próspero para los hombres y mujeres de hoy y de mañana. Es tiempo del esfuerzo y de la constancia, tiempo del desarrollo equilibrado. Es el tiempo para que los tlaxcaltecas puedan vivir con dignidad. Ahora y siempre, es tiempo de Tlaxcala.”

Ahora es tiempo de saber, considera Jicotencal, cuánto de ese discurso efectivamente se transformó en políticas públicas, y esas políticas públicas qué tanto han resuelto los problemas señalados en el diagnóstico y si hoy Tlaxcala está mejor de como dice que se lo dejaron, pero eso sólo puede hacerse con datos comparativos entre el antes y el después, de otra manera, ocurre que todo se va en saliva.

Margarito solo les recuerda que hubo otros discursos, el del Centro de Convenciones y el de la presentación del Plan Estatal de Desarrollo, pero eso será motivo de otra habladuría.