Como preparar una caipiriña

Buscan acuerdos para la nueva alianza

Muchos grupitos experimentarán otra vez

Las dos posibilidades de la tercera arca


No entiendo por qué “un grupo de concesionarios ha solicitado la intervención de la Presidencia de la República y de la ex gobernadora Beatriz Paredes Rangel”, dice el Tránsito al Jicoténcal y al Margarito, quienes de bote pronto responden que entiende la  solicitud al presidente de la República, pero a la embajadora en Brasil no se lo explican.

No será que –apunta el Tránsito– los transportistas quieren una concesión y ampliar la ruta Tlaxcala–San Martin hasta Sao Paulo. Quizá esperen probar con unos mototaxis en Río de Janeiro. Querrán traer una escuela de samba para el día del chofer o puede que quieran aprender a hacer caipiriñas.

Lo más seguro, dice el Margarito, es que quieran pedirle algún consejo para tomar la decisión de si le entran o no a la nueva arca de la alianza que están construyendo para navegar por el rio electoral de 2015 y 2016. Quizá recuerden que así empezó en Tlaxcala la alternancia, un grupo del PRI, relacionado con la ciudadana, fue el que provocó el primer rompimiento.

Romper, romper, es un decir, apunta el Jicoténcal, el grupo que se sale del PRI se lleva a una parte importante de las gentecillas que habían sido formadas como parte de un grupo durante su sexenio y se fueron –según ellos– porque no encontraron más camino hacia los puestos que irse del PRI, pero eso les alcanzó para llegar al gobierno del estado.

Ahora entiendo por qué los sobrinos y buena parte de los viejos jóvenes que fueron formados para prolongar la presencia del movimiento campesino estuvieron en la segunda arca de la alianza, apunta el Tránsito, lo que significa que muchos grupitos experimentaran la posibilidad de participar fuera del partidazo sin consecuencias.

Entiendan, apura el Margarito, que gran parte de los grupos de interés siguieron el ejemplo que les brindó el SNTE de Elba Esther –hoy en el bote–, después de que se acaba el “Estado–gobierno–nacional–revolucionario” se independiza y vende sus huestes al mejor postor y pasa del PRI al PAN, pero ya no le alcanzó para amenazar al PRI.

Los transportistas hicieron su agosto con Poncho

El Jicoténcal recuerda que la organización de autotransportes hace algunos años participaba con la izquierda e hizo su agosto con Poncho, luego se organizaron como alianza de transportistas e impusieron su ley en las tarifas, sin que nadie les dijera nada porque automáticamente paraban en el zócalo de la ciudad.

En los tiempo de Poncho, rememora el Tránsito, existía un gran sector de la sociedad civil patrocinado por el gobierno del estado a los que se les dio su propia ley para otorgarle recursos, se inventa una dirección de atención –hoy en el olvido– que fue  como una gran piñata para todos los lenones del erario.

Ahora los grupos inconformes, considera el Margarito, están organizándose para decidir con quién van a ir en la próxima elección porque consideran que uniéndose muchos pequeños pueden dar la sorpresa y se cuenta que dos partidos políticos ya pusieron a sus meros dirigentes al frente para repetir la hazaña con la segunda arca de la alianza.

Creo que la solicitud de los transportistas es como el petate del muerto, apunta el Jicoténcal, quién sabe si la señora sepa, primero, que dos de sus ex colaboradores han organizado sus propios partidos políticos y se han auto designado dirigentes, con la intención de ser quienes lideren la triple alianza.

El Tránsito recapitula: la primera arca de la alianza se construye a partir de la ruptura de un grupo político priista relacionado con la embajadora que se va al PRD, la segunda arca de la alianza se forma con otro  personaje ligado a la representante en el país de la caipiriña que agarra para el PAN, ahora van por la tercera, porque falló el regreso con el PRI, ya que los jovencitos del gobierno no reconocieron el peso político de la ex gobernadora.

Exactamente, responde el Margarito, la triple alianza busca repetir la experiencia de la primera y la  segunda, sólo que ahora es muy difícil promover una ruptura entre los priistas. La sobrinada no tiene más capital político que la herencia, así que la ruptura debe apuntar hacia el PAN y el PRD.

¿Por qué en el PAN y el PRD?, inquiere el Tránsito.

Porque el PAN está dividido en dos, apura el Jicoténcal, y el PRD también. Uno de los  grupos del PAN está de capa caída y le queda el dinero del Senado, además está a punto de regresar el padrino, aunque difícilmente tendrá las mismas posibilidades que durante el sexenio 2004–2010, de ahí que son mayores las posibilidades del grupo de los fantásticos–Creel–Madero.

¿Qué  tienen que ver Creel y Madero, si todo mundo habla de Aurora, Adolfo y Alejandro?, destaca el Tránsito.

El Margarito le explica que el otro grupo creció con la alianza de Santiago Creel y Ortiz, ahora que Creel se alinea con Madero, lo que determina que los que tienen mayores posibilidades son los presidentes municipales de Tlaxcala y Huamantla.

No aceptarán subordinarse a Madero

Recuerden –apura el Jicoténcal– que Madero considera seriamente ir a la elección de los estados en  alianza con el PRD para tratar de repetir la experiencia de Puebla, Oaxaca y Sinaloa. Lo que significa que el grupo Calderón–Dávila no aceptará subordinarse a ninguna alianza.

Ya lo declaró la Juguitos al ganarle la partida a Sergio para presentar la propuesta de reforma electoral local: “lo más importante es que hoy el PAN puede ganar una gubernatura independientemente de quien vaya… y si he dicho que quiero, pues claro que quiero y que no depende si ganó Madero y si hoy perdió Cordero o de que si hoy gana uno u otro personaje ligado a mí, poco depende. Que no se hagan ilusiones quienes piensen que por haber ganado Madero se van a deshacer de mí, que no haya ilusos para que no haya desilusionados”.

El Margarito destaca que en el PAN cuando menos hay candidatos, pero en el PRD no hay más que una y si la presidencia la gana Carlos Navarrete difícilmente va a dejar pasar a una persona del grupo Padierna–Bejarano, no sólo porque su fuerza no da para ganar la elección sino porque se ha distanciado de todos las tribus locales y su fundación no le alcanza, así que puede pensar en irse a construir la tercera alianza.

Eso quiere decir que –destaca el Tránsito–  si se producen esas dos rupturas y se suman los dos partidos chiquitos que dicen sumar 50  mil votos, están en la posibilidad de competir con un candidato con sangre tricolor o una dama de compañía como es el caso del edil de la capital, pero el señor del pacto facilitaría la candidatura de un verdadero panadero.

Esto hace que la tercera arca de la alianza tenga dos posibilidades, resume el Jicoténcal; 1) se arma con las rupturas del PRD y del PAN, los dos partidos chiquitos y todas las organizaciones de transportistas, mototaxis, empresas y empresarios, constructores y todos los desplazados de los negocios gubernamentales, con su propio candidato, o 2) se producirá un acuerdo entre el PAN y el PRD a nivel nacional con un candidato del PAN al que se sumará Nueva Izquierda, pero sin tomar en cuenta a quienes llevan adelantada una campaña cuyo capital se agota día a día.

Ahora entiendo, asume el Tránsito, por qué los transportistas quieren la orientación de la embajadora, es que ya compraron los limones, la cachaza, el azúcar y el hielo para hacer la caipiriña, sólo falta que les enseñe como deben hacerla para celebrar que surge la posibilidad de construir la tercera arca de la alianza.

El Tránsito se queda pensando qué va a pasar con el PRI. ¡Irá solito! Si va solo no gana. Ya vieron lo que está sucediendo con las presidencias municipales. Se han dado cuenta que el de Calpulapan se apropió del programa federal y estatal de 70 y más y lo promueve como un programa municipal violando todo la normatividad, mientras que el de Apizaco otorgó un permiso para construir un camino de acceso a un centro comercial, cuando eso es potestad del gobierno federal. Pero esa es otra historia.




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