COMITÉ DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA DEL SISTEMA ANTICORRUPCIÓN

Comité de Participación

Comité de Participación Ciudadana tiene como característica ser un conjunto de personas, elegidas–designadas, para desempeñar una labor determinada. Es ciudadano porque cuentan con credencial de elector y han de tener a salvo sus derechos.

Los integrantes de la LXII Legislatura, quién sabe cómo imaginan el sistema anticorrupción, teniendo en cuenta que ellos diseñan y aprueban. Porque lo primero que resalta al revisar la currícula de los nombrados, es la falta de conocimiento.

Todos cuentan con estudios mínimos de educación superior, pero ninguno muestra que, a través de la tesis de grado, la capacitación o la actualización se hayan acercado al tema del combate a la corrupción. Puros neófitos.


Entre los cinco designados no hay quien se haya desempeñado, laboral o profesionalmente, en tareas relacionadas con la anticorrupción, al grado de creer que haber trabajado como litigantes, administradores o funcionarios los convierte en expertos.

Ni uno solo de los cinco registra participación en grupo, organización o institución de la sociedad civil que se dedique al tema. Por lo que consideran que la relación con la ciudadanía se da a partir de un “mejor” servicio público.

Los legisladores podrán argumentar que se lanzó una convocatoria abierta y se seleccionó de lo que llegó. Pudieron haberlo declarado vacante, en razón de que los participantes no cubren el perfil para desempeñar tan delicada tarea.

Quizá, como ha sucedido con órganos autónomos. Como ocurre con la integración del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones, la Comisión de Derechos Humanos o el Instituto de Acceso a la información, etc., tenían que cumplir con cuotas partidistas.

El primero y mayor problema que tiene el Comité de Participación Ciudadana es que se integra a partir de la complicidad y con todos los vicios que se supone debe combatir. Es difícil el beneficio de la duda, por la experiencia que se tiene con los otros “autónomos”.