Coaliciones marca ACME

No hay mayoría parlamentaria

Reforma de carácter electoral

Un modelo el Pacto por México


Mientras se chupan un mezcal de gusano, Margarito informa a la asamblea de estibadores del tianguis en su sesión anual que el miércoles 10 de diciembre, los diputados federales aprobaron, junto con la fiscalía general y la desindexación del salario mínimo, la reforma a los artículo 116 y 122 de la Constitución, para que en los estados pueda hacerse gobierno de coalición.

Como se ve que los legisladores están temerosos de lo que pueda pasar con las elecciones del próximo año, que tomaron la experiencia de Tlaxcala y le dieron un nombre: “gobierno de coalición”, afirma Tránsito. Desde 1998 se juntan los del PRI, PRD y PAN para ganar las elecciones y repartirse el gobierno, eso no es coalición, sino robartición.

Si algo ha dejado la alternancia en Tlaxcala han sido nuevos ricos, apunta Jicoténcal, basta y sobra ver quienes fueron funcionarios en los sexenios de 1998 y 2004 para dejar constancia del cambio en sus fortunas personales y familiares.

Margarito reproduce palabras del perredista Julio César Moreno: “En México desde el año 1997 se dio la alternancia en el poder y con ello quien ha tenido la titularidad del Poder Ejecutivo no ha contado con la mayoría absoluta en el Congreso, es decir, no cuenta con la mayoría parlamentaria necesaria para concretar la mayoría de sus propuestas. Por ello y con el fin de lograr acuerdos que aseguren la posibilidad de que se puedan abrogar una agenda legislativa en común entre varios partidos políticos, es que debemos de establecer las reglas para que esto suceda, que exista un mecanismo que garantice la fluidez parlamentaria. Los últimos gobiernos electos en México han sido gobiernos divididos, gobiernos sin mayoría en donde los legisladores de oposición, al ser una minoría parlamentaria, no podían incidir en la agenda legislativa.

Los principales valores de la democracia

Los gobiernos de coalición permiten expresar mejor los principales valores de la democracia porque comparten responsabilidades de gobierno con otras expresiones políticas y apuestan al pluralismo político, ampliando de esta forma: la base social del gobierno.

Con esta reforma fortaleceremos el sistema democrático porque establecemos la posibilidad de crear mayorías parlamentarias, situando al parlamento en el centro de la actividad política, otorgando importancia central al diálogo político, lo que da paso a la inclusión de fuerzas políticas minoritarias.

Un gobierno de coalición permitirá incrementar la comunicación entre sus gobernados, teniendo en cuenta la presencia de la opinión pública. Es por ello que en la actualidad podemos encontrar en diversas formas de gobierno coaliciones que no sólo se concretan para llevar a un candidato determinado al triunfo electoral, sino que también dicha coalición se refleja en la forma en que se gobierna, atendiendo en todo momento a los integrantes de la misma, respetando sus ideales y planes de gobierno.

Esta reforma no es de carácter estrictamente electoral. Sus alcances tienen que ver con el régimen político, en virtud de que introduce innovaciones en las modalidades del proceso de gobierno.

Esta reforma no sólo se basa en un gobierno de coalición, es decir, que se pacte documentalmente acuerdos mediante un programa de acción gubernamental y consensos legislativos, sino también establecerá la facultad de las legislaturas estatales de ratificar los nombramientos que los gobernadores hagan de los funcionarios que integrarán el gobierno de coalición, con ello se obtiene un mejor control institucional al ser aprobado por los congresos el staff que conformará el gabinete en la entidad federativa.

Se exceptúa de tal ratificación por parte de los congresos los titulares de la seguridad pública, en virtud de la pluralidad y trascendencia que tiene la seguridad nacional para proporcionar una expedita tranquilidad, paz social y condiciones propicias para normar el desarrollo de la actividad económica y, por ende, de la ciudadanía.

Tránsito reproduce la voz del petista Ricardo Cantú Garza: “La propuesta contenida en el dictamen encuentra su antecedente para estos efectos en la reforma a diversos artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos del 10 de febrero de 2014, en la que en los artículos 76, fracción II y 89, fracción II, se da la posibilidad de que pueda haber un gobierno de coalición en el Ejecutivo, contando con una mayoría en el Legislativo. Como todos sabemos, actualmente como forma de asociación política entre los partidos, en la legislación electoral mexicana se establecen las coaliciones, pero estas son meramente electorales y al término del proceso correspondiente por mandato de ley la coalición queda extinguida.

En el caso que nos ocupa se pretende que la coalición gubernamental dé la suficiente estabilidad política a quienes habitan en dichas entidades. Debe existir el acuerdo entre el Ejecutivo respecto de las fuerzas políticas representadas en el Poder Legislativo, con base en compromisos preestablecidos contenidos en el convenio, que a fin de cuentas se refleje en el programa de gobierno que se haga.

Apoyar las medidas gubernamentales

En consecuencia, cuando se apruebe el gobierno en coalición, lo que se hace es reconocer que en el ámbito del Poder Ejecutivo se apoyarán las medidas gubernamentales, particularmente en lo que corresponde a la aprobación del Presupuesto de Egresos, con las correspondientes partidas para impulsar el desarrollo económico en los estados y, en su caso, el del Distrito Federal.

Jicoténcal presta su voz al diputado de Movimiento Ciudadano: Ricardo Mejía Berdeja: “Yo respeto y valoro la iniciativa que presentó el diputado Silvano Aureoles, para constituir gobiernos de coalición en los estados de la República. Sin embargo, me parece que al menos desde la óptica nuestra, que en esta reforma pasa un tanto lo que pasó con la de movilidad, que las circunstancias del país, aunque sea del orden político local. Sin embargo, también las circunstancias del país irrumpen en lo que sería un modelo teóricamente correcto, pero que dada la coyuntura y las circunstancias que hoy vive México, definitivamente nos obliga a revisarla con mayor cuidado.

En primer término, en los hechos en México se dio un gobierno de coalición. Desde el arranque del sexenio en curso, el 2 de diciembre se articula el Pacto por México como un modelo que vino a legislar en los hechos, que vino a imponer reformas y que vino a constituir una mayoría parlamentaria que aprobó reforma tras reforma, las cuales nosotros consideramos regresivas.

Por esa razón nosotros no compartimos el espíritu de esta reforma cuando hay un cuestionamiento a los gobiernos divididos. Cuando hay un cuestionamiento a la oposición, que en un régimen democrático es un contrapeso al poder público.

Nosotros creemos que el voto retrospectivo que dan los electores, que premian o castigan a los buenos o malos gobiernos es un elemento esencial de una democracia consolidada.

Por esa razón nosotros creemos que se parte de supuestos falsos. Se ha justificado la propuesta diciendo que el gabinete sería mejor o de mayor calidad por el simple hecho de ser ratificado por el Poder Legislativo. Lo cual no necesariamente es cierto, porque lo que México ha vivido es que se reparten las cuotas partidistas y no se privilegian los perfiles profesionales o la calidad ética de los aspirantes, sino el arreglo, el reparto del pastel para acomodar los cargos públicos.

En todo caso, la ratificación de un gabinete en un gobierno de coalición tendría que ver con la discusión, con el escrutinio, con la transparencia, con la rendición de cuentas, pero no advertimos a partir de los últimos hechos que vayamos corrigiendo esta circunstancia, todos los nombramientos de los órganos autónomos responden al cuotismo, a las cuotas partidistas y no a la calidad democrática y profesional de los integrantes.

También no podemos soslayar que muchas de las propuestas de gobiernos de coalición en realidad son planteamientos personales para tener un discurso de campaña y no necesariamente porque sea el mejor diseño institucional.

Nosotros hemos visto que lo que México vive hoy con el pacto o lo que ha generado el pacto, sus frutos podridos, pues no necesariamente fueron cuestiones positivas, quizás si hubiera habido mayor oposición de quienes integran el PAN o la mayoría del PRD, quizá muchos de los problemas del país hoy no estarían pasando.

Y entonces institucionalizar los acuerdos partidistas mediante gobiernos de coalición no necesariamente fortalece la vida política y democrática del país en una circunstancia tan convulsa como la que vivimos.

Nosotros pensaríamos que abonarían más en la coyuntura actual del país otras reformas.

Para que le seguimos si de todas maneras ya está aprobada la reforma, señala Margarito, por lo que se tira el acuerdo y señalan que para el próximo año ya está hecha la primera coalición. Van juntos PVEM, Panal y PRI. El PRD y el PAN se andan toqueteando para ver si logran el amasiato y los chiquitines andan vendiendo su amor al mejor postor. ¡Esas serán las coaliciones 2015! Puras coaliciones marca Acme.