Aporta Ciisder propuestas para resolver problemáticas sociales

María Isabel Castillo Ramos destaca que el Ciisder tiene cuatro cuerpos académicos, de los cuales dos están ya consolidados y dos en proceso de consolidación. Foto:Alejandro Ancona/La Jornada de Oriente

Creado en 1992 para contribuir al estudio de las disparidades regionales que se presentan en el estado de Tlaxcala y a nivel nacional, el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias sobre Desarrollo Regional (Ciisder) ha logrado conformar un grupo de especialistas en diversas áreas del conocimiento, cuyos trabajos proponen alternativas de solución a las problemáticas sociales que enfrenta la población.

En este proceso, destaca María Isabel Castillo Ramos, investigadora adscrita a este espacio de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT), se ha tenido como acierto la formación de cuadros propios, integrados por alumnos egresados de la máxima casa de estudios local y de los postgrados que oferta este centro, que han aprendido a desarrollar un proyecto de investigación, desde su concepción hasta su conclusión.

“Yo misma soy prueba de eso –señala a La Jornada de Oriente la investigadora, quien inicialmente se integró al Ciisder como auxiliar de investigación–, en el sentido de que cuando me llamaron a formar parte del centro, yo estaba terminando la tesis de licenciatura”. Posteriormente, tras concluir la Maestría en Análisis Regional en este centro, fue incorporada a la plantilla docente.


Actualmente el Ciisder lo componen cuatro cuerpos académicos, de los cuales dos están ya consolidados y dos en proceso de consolidación.

Los cuatro cuerpos académico son: en Análisis Regional y Estudios Metropolitanos; Conflictos, Poder y Actores Colectivos; Educación, Género y Juventud; y Relación Naturaleza y Sociedad desde el punto de vista de los sistemas complejos.

Además, apunta, el centro cuenta con la Maestría en Análisis Regional que está dentro del Programa Nacional de Postgrados de Calidad (PNPC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y una biblioteca amplia en temas de las ciencias sociales, que puede ser consultada por alumnos desde el nivel bachillerato hasta licenciaturas y postgrado.

Alcanzar estos logros no ha sido fácil, observa Isabel Castillo, pues como todo proyecto, el Ciisder ha tenido que transformarse para cumplir con sus objetivos y atender los requisitos para que su postgrado se mantenga dentro del PNPC. Además, han tenido que cambiar de instalaciones cuatro veces desde su fundación, y a la fecha no cuentan con un espacio idóneo para las actividades de docencia e investigación que desarrollan, asienta.

El Ciisder se creó el 11 de mayo de 1992 por un grupo de catedráticos, encabezado por el doctor René Valdiviezo Sandoval, del entonces Departamento de Sociología y Trabajo Social, quienes trabajaban con la metodología de sistemas complejos.

Bajo esa línea se crearon las áreas de investigación: Agroproductiva, que era coordinada por la doctora María da Gloria Marroni; Desarrollo Urbano, encabezada por Valdiviezo Sandoval, y de quien Isabel Castillo fue auxiliar de investigación; Desarrollo Industrial, coordinada por el maestro Fernando Díaz Núñez; y Desarrollo Ambiental, a cargo del maestro Rogelio Rodríguez Maldonado.

“Esas cuatro áreas eran prioritarias para el estado de Tlaxcala, pero además para el desarrollo a nivel nacional”, destaca Isabel Castillo en la entrevista.

Tras un año de trabajar en un espacio del Departamento de Sociología y Trabajo Social, el Ciisder se mudó a una casa ubicada en la calle 33 de la colonia Loma Xicohténcatl, “donde nos instalamos y seguimos trabajando con las cuatro líneas de investigación, pero para entonces la mudanza dio paso a la Maestría en Análisis Regional, que también funcionó con las mismas áreas temáticas del Ciisder”.

En ese domicilio, el centro operó por tres o cuatro años, para después pasarse a otra casa ubicada en la calle Zitlalpopócatl esquina con Ezequiel M. Gracia. Para entonces, las clases de la maestría eran en aulas de la Facultad de Sociología y Trabajo Social y en lo que ahora es Casa de Seminarios.

Posteriormente, el centro se mudó al bulevar del Maestro y desde hace ocho años opera en una casa en el bulevar Mariano Sánchez en la capital del estado.

Pese a no ser ideal para actividades propias de un espacio de generación del conocimiento, “esto no ha impedido para llevar a cabo las labores de la investigación y el desarrollo, tanto de la maestría como del propio centro, si bien las cuatro áreas de investigación que iniciaron fueron cambiando para convertirse en seminarios temáticos de investigación, que nutren a la maestría”, observa Isabel Castillo.

La maestría se creó en 1993, aunque su incorporación al PNPC no fue inmediata, pues debieron pasaron dos o tres años para su inclusión, “antes pasó a postgrado en formación, después a en desarrollo, a en consolidación”, empero, su inclusión nacional  al padrón se debió principalmente a su transformación de postgrado profesionalizante a uno de investigación.

“Quisimos trascender más allá porque consideramos que el país requiere de cientistas sociales que favorezcan la investigación en el área de ciencias sociales, por eso la maestría está dirigida a la investigación. Hemos tenido muy buenos resultados, porque los estudiantes inmediatamente que salen de la maestría se incorporan a los doctorados, y esto los va formando como investigadores. Eso nos ha dado que la maestría esté en el Programa Nacional de Postgrado de Calidad”.

“Actualmente, lo que se pretende, de acuerdo con los objetivos del plan de desarrollo institucional del Ciisder, es que trascienda a un postgrado internacional, pero desde su fundación se han tenido trabajos continuos para mantenerse y no salir del PNPC”, apunta.

En 2007, el centro modifica su estructura, pues por una iniciativa de la Secretaría de Educación Pública (SEP) federal y del Programa de Mejoramiento del Profesorado (Promep) en ese tiempo y ahora Programa de Desarrollo Profesional (Prodep), se inicia la conformación de grupos de investigación, llamados cuerpos académicos.

“Quienes hemos querido acercarnos a estos grupos, nos hemos dado cuenta de que sí funcionan en el sentido de que hay una correspondencia, un compromiso institucional y con el trabajo que se tiene. Nos hemos dado cuenta que a partir del trabajo de los cuerpos académicos, del apoyo institucional que se ha dado a estos grupos de investigación, se han logrado muchas cosas, entre ellas publicaciones y el desarrollo de proyectos de investigación”.

Esto, de acuerdo con Isabel Castillo, repercutió en la integración de estudiantes de la Maestría en Análisis Regional a los proyectos de investigación, a las publicaciones, a las presentaciones de avances de investigación en ponencias o con ponencias, en conferencias.

De haber sido integrado inicialmente por economistas, sociólogos y biólogos, con el paso del tiempo y derivado de los cambios en su coordinación, el Ciisder ha fortalecido su equipo de trabajo con especialistas de otras disciplinas, como la antropología, que han nutrido con miradas distintas el estudio de las regiones.

“Poco a poco se ha ido conformando con diversos estudiosos de las ciencias sociales, lo que ha permitido esta interdisciplina. Estamos nuevamente retomando como objeto de estudio a la región, al territorio, para que desde estas disciplinas estudiemos estos ámbitos. Hay especialistas, por ejemplo, en estudios de género, de participación política de las mujeres, de mujeres y desarrollo rural desde el punto de vista de la antropología, pero también de la sociología, de la economía, esto ha nutrido mucho el quehacer de investigación del Ciisder”, expone.

El primer coordinador del Ciisder fue René Valdiviezo Sandoval, después entró Bertoldo Sánchez Muñoz, posteriormente Osvaldo Romero Melgarejo, a quien sustituyó Jaime Rocha y actualmente al frente está Ricardo Nava Olivares.

Para la investigadora, cada uno de ellos “ha tenido su característica especial para coordinar los trabajos, porque finalmente además de tener su vertiente, tiene mucho que ver su carácter, esto le ha impreso al Ciisder su forma de trabajo, a la que todos nos hemos adecuado, porque finalmente todos tenemos un objetivo: contribuir al desarrollo institucional del mismo Ciisder de la UAT, pero también hemos aportado muchísimo al país con todas las investigaciones que se han desarrollado”.

El propósito inicial del Ciisder, recuerda Isabel Castilllo, fue precisamente contribuir al estudio de las disparidades regionales que se presentan en el estado de Tlaxcala y a nivel nacional, en un contexto de la globalización.

“Cuando se funda el Ciisder estamos hablando de la globalización, del Tratado de Libre Comercio, el modelo neoliberal que marcó las pautas para que los gobiernos, en el caso de México y del estado de Tlaxcala, vayan teniendo estas acciones y modificaciones en el actuar de estas políticas del desarrollo a nivel nacional”, apunta.

Pero, enfatiza, en cómo también se ha reproducido la pobreza, pues “nos damos cuenta de que cada evaluación que se hace el número de pobres incrementa, a pesar de las políticas de desarrollo, los programas que se implementan están para abatir la pobreza, sin embargo, no se ha erradicado y esto se debe mucho a que son acciones paliativas y no han contribuido a erradicar de raíz la pobreza”.

Destaca que la investigación no tiene color ni partido político, “y esto debe quedar muy claro, porque si en medicina se hacen vacunas que pueden erradicar un virus, no se va a estar viendo si la persona pertenece a un partido político. Esto es para toda la humanidad, para toda la sociedad”.

El Ciisder fue creado en 1992

En este tenor, la investigadora considera que el Ciisder está a la vanguardia como resultado del trabajo arduo que cada coordinador le ha implementado en su respectivo periodo, “y que nos ha permitido desarrollarnos en el ámbito de la investigación y el académico”.

“Con esto también la UAT se ha visto beneficiada, pues el hecho de que la maestría forma parte del PNPC le está dando un punto a favor y no se diga a nivel nacional, y prueba de ello es que hemos tenido estudiantes extranjeros de la India, de Jamaica, de Colombia y ya interesados de otras instituciones y de otros países, que ya están pidiendo informes y haciendo sus trámites ante Relaciones Exteriores, no solamente vía Conacyt”.

“Esto habla de que vamos por buen camino, de que sí efectivamente tenemos que hacer ajustes en cuanto a las formas de operar, pero también en contenidos, y los que estamos involucrados en el quehacer académico y de investigación estamos dispuestos a hacerlo, porque nos hemos dado cuenta que a través del tiempo se han rendido frutos y nos llena de satisfacción”.

Si bien la mayoría de los fundadores del Ciisder no se formó en la UAT, lo cual “me pareció un acierto porque permitió incorporar a sus alumnos en este proceso”, ahora se puede decir que la mitad de la plantilla académica y de investigadores es personal formado en la máxima casa de estudios de la entidad.