César desea ser profeta en su tierra

César Martínez Rodríguez ganó el Premio Estatal de la Juventud 2012 y además en noviembre pasado se tituló como Médico Cirujano y Partero
César Martínez Rodríguez ganó el Premio Estatal de la Juventud 2012 y además en noviembre pasado se tituló como Médico Cirujano y Partero

“El que deja de soñar empieza a morir y no planeó morir ni dejar morir, ni a mi pueblo ni a mi gente”, asienta César Martínez Rodríguez con desafío.

Este joven lucha por superar la pobreza, la discriminación y las humillaciones en su comunidad. Ganó el Premio Estatal de la Juventud 2012 y además alcanzó una de sus metas más importantes en noviembre pasado: realizar su examen profesional para obtener el título de Médico Cirujano y Partero. Fue aprobado por unanimidad.

Es incansablemente, perseverante. Apasionado de la investigación.


Hace poco ganó el tercer lugar en las Jornadas Institucionales de Investigación en Salud Juan Larraurri, en el estado de Puebla, así como en el Primer Simposio Internacional de Micología, en la categoría de cartel.

En mayo de este año envió un trabajo a Guadalajara, Jalisco, pues calificó para ser presentado en el Congreso Internacional de Micología Médica de la Asociación Mexicana de Infectología y Microbiología Clínicas.

César hace un paréntesis en la charla con La Jornada de Oriente. “Dios nunca me ha dejado solo”.

También, el pasado mes, obtuvo el primer lugar estatal en la categoría B del concurso “Carta a mis padres”, organizado por el Instituto Tlaxcalteca de la Juventud. “Lo que nunca le he dicho a mis padres”, es el título de la emotiva misiva.

“Trata acerca de la lucha que hicieron mis padres por mí y mis siete hermanos para sacarnos adelante, de cómo con su ejemplo y perseverancia nos enseñaron valores para compartir y aún mejorar nuestra sociedad y de cómo, a pesar de que están enfermos, gracias a sus enseñanzas sinceras y sencillas, ahora les doy este agradecimiento”.

Su padre, padece insuficiencia renal crónica y su madre se enfrenta a un cáncer de mama.

A la premiación de este concurso solamente lo acompañó su madre. Justo un día antes el estado de salud de su papá empeoró, sin embargo –agrega–, “para ambos fue muy grato y mi padre me dijo, es bueno saber que mis hijos no se rinden a pesar de todo”. Su texto entró a la competencia nacional.

César lamenta que siga siendo presa de discriminación y falta de apoyo por parte de su propio pueblo, San Francisco Tetlanohcan, donde –afirma– “se aplica el dicho de que nadie es profeta en su tierra”.

“En no pocas ocasiones envidié a otros tlaxcaltecas destacados, porque leía en el periódico que a ellos los reconocían, algo que al menos a mí jamás. Nadie sabe que el premio de la otra ocasión lo ganó un tetlanohquense, ni mucho menos que el de la ‘Carta a mis padres’, igualmente sea un tetlanohquense quien se lo lleve para engrandecer al nombre del municipio”, abunda.

El joven critica esta indiferencia y se muestra nuevamente desafiante. “En mi pueblo no sólo existe la impunidad, la tranza y la corrupción,  también existe la que confía en dios, que lucha día a día; que sin importar dificultades sigue adelante; capaz de soñar, porque los sueños son el principio de todas las grandes obras, porque el que deja de soñar empieza a morir y no planeo morir ni dejar morir, ni a mi pueblo, ni a mi gente”.

El galardonado se ha fijado metas a corto plazo para continuar con la superación profesional que se ha planteado. “En enero del año que viene saldrá mi primer artículo nacional e internacional en una revista de reconocida trayectoria, deseo ser el portavoz de los que vienen tras de mí”.

“Deseo abrir una brecha a lo que nos han dejado, al conformismo, deseo que Tlaxcala sea cuna de grandes hombres, de ciencia. Que el nombre de Tlaxcala y de Tetlanohcan sea conocido a nivel nacional e internacional”, señala este hombre, quien aspira en medio de la fe forjada en su trayecto a convertirse en un investigador destacado. Camino complicado por una paupérrima economía.

César prosigue con sus anhelos: “Deseo sacar adelante a mi familia, pues me he cansado de humillaciones de personas que sólo se dedican a satisfacer sus intereses, desearía trabajar para mi gente, en algún hospital de Tlaxcala, pero sé que es difícil”.

El joven comenta que trabaja “en un humilde consultorio”.

El dinero que gana y los reconocimientos económicos que recibe a través de su participación en concursos, lo destina para ayudar a su familia, a su preparación académica y a la atención de las enfermedades de sus padres.

Recuerda que su precaria condición financiera lo ha orillado a recurrir a la presidencia municipal de Tetlanohcan para solicitar apoyo económico, a fin de usarlo en la realización de sus tesis, ya que tenía que investigar en el Hospital General de Zacatlán, Puebla, sobre defectos del cierre del tubo neural en recién nacidos.

Luego de un trámite burocrático, César recibió respuesta a su petición. “Si el gobernador ya te dio dinero (en el Premio Estatal de la Juventud), por qué nos pides, si vez que no hay recursos. Sólo te podemos autorizar si el gobernador nos manda un escrito para que te apoyemos, si no, no”. Eso fue lo que le respondieron.

Afirma que una y otra vez ha insistido que desea apoyar de alguna manera a su pueblo natal. “Veo fracaso y apatía total, he compartido mis ideas en materia de salud, acerca de una unidad hospitalaria equipada como módulo central de rescate para montañistas y personas accidentadas en La Malinche, pero me dicen que nada sé de la política”.

César está indignado por este trato recibido, pero le impulsan los reconocimientos a su labor. A finales del año pasado obtuvo uno más por trayectoria como investigador en el laboratorio de Biología Celular e Inmunopatología Experimental de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).




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