Cerca de 400 integrantes del Viacrucis Migrante pernoctaron en el albergue de Apizaco

Cerca de 400 integrantes del Viacrucis Migrante pernoctaron en el albergue de Apizaco. Foto:Alejandro Ancona/La Jornada de Oriente

Entre 350 y 400 personas centroamericanas integrantes de la caravana “Viacrucis Migrante” 2018, quienes huyen de la violencia y la pobreza de sus naciones y se dirigen hacia la frontera norte, fueron atendidas durante cinco días en el albergue “La Sagrada Familia”, ubicado en el municipio de Apizaco.

“No arribaron familias compuestas por padres e hijos, pero sí parientes. Llegó un adolescente de 13 años con un hermano, supuestamente acompañados de un adulto, pues nunca se supo si era algún familiar o un coyote; en el caso de mujeres pasaron como 10, más o menos”, comentó Elías Dávila Espinoza, representante de esta casa.

Señaló que en su estancia en esta ciudad, muchos pidieron apoyo para que sus familiares pudieran depositarles dinero en una cuenta bancaria, pues necesitaban comprar comida y continuar su viaje, sin embargo, fue complicado porque la mayoría de personas solo pueden realizar retiros en el cajero de manera restrictiva.


Recordó que en esta caravana “todos venían unidos desde Chiapas y se dividieron en Veracruz, unos se dirigieron a Puebla y otros siguieron la ruta hacia el norte del país, para llegar a la frontera, por lo que se detuvieron en Apizaco, pero de manera desorganizada, no en bloque sino en grupos dispersos que lograron subir a La Bestia”.

Hubo quienes pernoctaron un tiempo mayor al establecido en el reglamento del albergue y  algunos comenzaban a alojarse afuera, debido al sobrecupo, lo cual se impidió para evitar problemas con los vecinos de la zona, añadió.

“Fue difícil la atención para todos ellos, se hizo trabajo fuerte, hubo un momento en que prácticamente se iba a poner el letrero para avisar que ya no había espacio, aunque ya se esperaba la llegada de una cantidad significativa  porque antes nos dijeron que iban a ser unos 500 migrantes en grupo, nos espantamos, sobre todo porque tendríamos que darles de comer”, expuso el sacerdote al realizar un balance de esta experiencia.

Pero –dijo- al alojarse de manera disgregada, en diferentes fechas y horarios, durante cuatro o cinco días, el albergue les brindó una atención mejor hasta el pasado martes.

Acentuó que son personas que huyen de la violencia de su país de origen, Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador, ”y de los Mara Salvatrucha”, incluso de la policía; también abandonan su tierra por las condiciones de pobreza que enfrentan, razones por las cuales pretendían solicitar refugio a Estados Unidos.

Actualmente la casa “ya está en fase normal”, pero con una mayor carencia de alimentos, tras el paso de la caravana, por lo que demandó ayuda a la sociedad.