Diálogos ficticios

Llamó la atención la disposición mostrada por el gobernador de filiación priista, Marco Antonio Mena Rodríguez para, como él lo dijo, “platicar” con integrantes del Consejo Estatal de Desarrollo Rural Sustentable (Cedrus), en la primera sesión de este año, celebrada el 27 de febrero pasado.

Allí se evidenció que, en efecto, en años anteriores, incluido 2017 el primero de la administración en curso, los productores del campo no eran escuchados, porque solo hacían acto de presencia para escuchar el monólogo de los funcionarios. En esta ocasión hasta los medios de comunicación fueron convocados, cosa que sorprendió aún más. Quizá la unilateralidad y opacidad con la que los Cedrus han sido conducidos, ha sembrado apatía en quienes deben ser los principales actores de esta instancia de planeación que coadyuva en la mejora de la producción y productividad, pues a la sesión nada más asistieron 46 de un total de 70 consejeros. Los gobiernos se han encargado de restarles credibilidad.

Otro hecho que causó extrañeza fue el tono en el que Heriberto López, dirigente estatal de la Confederación Nacional Campesina (CNC), afín al Partido Revolucionario Institucional (PRI), urgió a operar los programas de fertilizante y semilla mejorada porque “son para ayer”, soltó categórico al mandatario, su correligionario. A esta demanda le siguió una cascada de quejas y peticiones expuestas por agricultores, apicultores, ganaderos y dirigentes de organizaciones, como la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA), vinculada a partidos políticos de izquierda. La plenaria se transformó en el muro de los lamentos. Marco Mena dio respuesta a lo que pareciera ser lo más inmediato: la dotación de ese material para la siembra y giró instrucciones a la Secretaría de Fomento Agropecuario (Sefoa) para atender a este sector.


No hubo respuesta concreta al problema grave de venta de tierras agrícolas, sobre todo a los industriales, porque para el campesino tlaxcalteca la actividad ha dejado de ser rentable. Tampoco la hubo al tema de la reducción en el precio de los granos, principalmente de maíz, a pesar de que fue una inquietud manifestada por varios consejeros. Al final, el gobernador anunció con bombo y platillo un presupuesto de 673 millones de pesos en este año para el rubro agropecuario, con aportación federal y estatal, pero la cifra no se desglosó por programas, beneficiarios ni metas, por lo que los productores no pudieron opinar, ni se les permitió. Curiosamente, el “diálogo” se abrió en época electoral.