Disminuye edad de niñas explotadas por proxenetas,alerta Catwlac  

Teresa Ulloa Ziaúrriz, directora de Catwlac, señaló que mientras no haya justicia real, con todo lo que eso implica, no hay nada que sirva de ejemplo para detener el problema de la trata de personas

“A dos niñas, de una comunidad muy pobre de otro estado, un grupo organizado de Zacatelco se las llevaba a Michoacán y a ese municipio de Tlaxcala para explotarlas y las trasladaba a la Ciudad de México, donde las guardaba. El trato que esas criaturas recibieron fue una cosa terrible, puede considerarse inhumano, cruel y degradante”.

Sin embargo, “se tiene que partir de que Tlaxcala no es siempre el origen del tratante o proxeneta, ni el que recluta, el que transporta o el que explota, por eso es delincuencia organizada, es toda una red”, asevera Teresa Ulloa Ziaúrriz, directora de la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (Catwlac, por sus siglas en inglés).

Alerta que hay una tendencia de disminución en la edad de niñas enganchadas por tratantes de personas, pues el promedio es de entre 12 y 18 años, lo cual es preocupante.


“Se simuló mucho el sexenio pasado, no hubo resultados (en el combate de este delito), no se aplicaron políticas públicas. Yo podría decir que hasta se sospecha que había cierto grado de implicamiento del (entonces) gobernador (Mariano González Zar) y de las altas autoridades con las redes de trata”, señala.

Por tanto, considera que el nuevo titular del Poder Ejecutivo local (Marco Antonio Mena Rodríguez) debe retomar el trabajo avanzado “y que no lo deje tirado”.

La activista confiesa a La Jornada de Oriente: “a mí me da mucha vergüenza porque a cualquier país que voy me preguntan por Tenancingo, pero yo insisto en que no nada más es Tenancingo”.

Retoma el dato de los diagnósticos realizados por el Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local sobre 35 municipios de la entidad donde se ha detectado la problemática e insiste en que le preocupa “mucho cómo está bajando la edad de las niñas que se están llevando”.

La Catwlac constató –comenta– que los tratantes se habían detenido en cautivar a niñas de Tlaxcala y salían a buscarlas a la sierra norte u otros lugares de Puebla, pero cada vez más chiquitas.

“Si los tratantes ven que en la Ciudad de México u otras entidades hay operativos, se mueven hacia otros estados donde no los hay, como Morelos e Hidalgo, donde se ha detectado presencia de esos delincuentes”, anota.

En su opinión, mientras no haya justicia real, con todo lo que eso implica, como conocer la verdad, la reparación integral del daño, la sanción y la no repetición, no hay nada que sirva de ejemplo para detener el fenómeno.

“Lamentablemente quienes contenían eran las abuelas, pero ya murieron y las que hoy lo son ya se empezaron a beneficiar del producto de la trata de personas”, observa Teresa Ulloa Ziaúrriz.

La Catwlac –explica– ha implementado como una de sus actividades más significativas el Sistema Alerta Roja (SAR), que en casos de mujeres, niñas, niños y adolescentes desaparecidos, presuntamente víctimas de alguna forma contemporánea de esclavitud, ha permitido ubicar y rescatar a más de mil 207 víctimas de trata, mexicanas o extranjeras, tanto en México como en otros países.

Niñas y jóvenes en mayor riesgo

El informe anual de datos estadísticos y georeferenciados de casos del SAR 2015, presentado en diciembre de 2016 y difundido en la página web de esta Coalición, muestra que las mujeres  jóvenes están en mayor riesgo, entre los 12 y 18 años de edad (74 casos), seguidas por las de 18 a 25 (44 casos) y después por las de 25 a 35 (32  casos) y, luego, por niñas de entre  5 y 11 años (18  casos).

“La gran mayoría de hombres se registraron como niños entre cero y 5 años  de  edad con siete casos”, expone. Pero acentúa que eso “no significa que sea la totalidad de asuntos de trata en México, pero sí es muestra de cómo se mueve y de los nuevos elementos que surgen”.

–¿Las políticas de combate en el país funcionan?–, se le inquiere.

–¿Cuáles?, responde.

En el caso de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Trata de Personas –contesta– “necesita corregirse en la parte de los delitos y me preocuparía que le quitaran derechos a las víctimas, esa parte sí la voy a defender, pero tampoco estoy en una postura como la de la señora (Rosi) Orozco, quien no quiere que se toque su ley porque ella es la madre de esa norma, pues ni lo es, yo la redacté, ellos la descompusieron”.

Subraya que ahora que ya se aplica esa legislación se pueden detectar fallas y los puntos en los que puede ser mejorada.  Pero el problema “es que casi nadie litiga los casos de trata; la Catwlac sí lo hace”.

La Catwlac litiga caso contra proxenetas de Zacatelco

Si la ley en materia de tortura sale pronto –agrega–, también será aplicada en el asunto de las dos niñas que un grupo organizado de Zacatelco explotaba.

Señala que desconoce si las autoridades mexicanas están coludidas con los tratantes, pero que en el caso de Tlaxcala, desde que se aprobó la ley en 2012, no se han destinado recursos para aplicarla. “No han tenido un solo peso, eso sí es preocupante”.

“Te remiten a ir a con las víctimas a la CEAV (Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas) y resulta que ésta no sabe que hay que aplicar la ley de trata, es como un círculo vicioso”, indica Teresa Ulloa.

La activista recalca que sin demanda no hay oferta, por lo que el problema “podría solucionarse fácilmente si los hombres jóvenes se comprometieran a no seguir comprando sexo, para que quienes se dedican a la trata busquen otra cosa qué hacer”.