AUTONOMÍA. ESENCIA DE LA UNIVERSIDAD QUE SE TRANSFORMA CON EL TIEMPO

Autonomía

Autonomía. La esencia de la universidad que se transforma con el tiempo. No se trata solo de la separación entre Universidad y Estado, sino de las formas que adopta cuando se modifican las condiciones históricas.

Jurídicamente la autonomía se define como la “posibilidad que tiene una comunidad de darse sus propias normas, dentro de un ámbito limitado por una voluntad superior, que para el caso sería la del Estado.”

La autonomía no nos ha sido dada –afirma García Máynez– sino reconocida. “El Estado implícitamente acepta que sin dicho atributo nuestra casa de estudios no podrá ser una universidad auténtica. Ni realizar con eficacia sus labores de investigación, docencia y difusión de la cultura”.


Pero como apunta Habermas: “La función de las instituciones de educación superior sigue siendo cumplir con tareas apolíticas y esta tarea sólo se puede llevar a cabo bajo las condiciones de una actuación política.”

El diario de debates de la Cámara de Diputados del 6 de enero de 1945. En su intervención, el diputado Efraín Brito afirma: “La nota esencial de la autonomía es la abstención del Estado en el establecimiento de las normas. Y en la elección de los funcionarios de la universidad”.

El rector Alfonso Caso había puntualizado: Primero: “la universidad no debe ser una institución política; no tiene por qué preocuparse de la realización de los fines políticos que incumben al Estado… y en última instancia, al pueblo…”

Segundo: “el Estado debe reconocer el derecho absoluto de la universidad para organizarse libremente, con el objeto de realizar su fin y para impartir, también con toda libertad, sus enseñanzas y realizar sus investigaciones.”

Tercero: “esto implica, por una parte, la abstención del Estado en la organización técnica de la universidad. Implica también, como una consecuencia de su propia definición, la abstención de la universidad en los asuntos políticos del Estado.”