Ausencias y reencuentros en informe de Mena; construir y no destruir Tlaxcala, pide mandatario

Tanto las ausencias, como los silencios, a veces dicen más que mil palabras o largos discursos. El mensaje ciudadano del primer informe de Marco Mena fue motivo de reencuentro del priismo local. Foto:Alejandro Ancona/La Jornada de Oriente

Tanto las ausencias, como los silencios, a veces dicen más que mil palabras o largos discursos y este martes, en el mensaje ciudadano con motivo del primer informe de Marco Antonio Mena Rodríguez fue el reencuentro de un priismo local y de actores que hasta hace casi siete años eran impensables verse juntos.

Héctor Ortiz Ortiz fue reconocido como ex gobernador de Tlaxcala; ahí estuvo en una reaparición en actos de este tipo, con la investidura de ex titular del Ejecutivo local. Y escogió hacerlo flanqueado de Mariano González Aguirre, el hijo de su principal detractor y quien lo exilió de los actos de gobierno, Mariano González Zarur.

Ahí, ambos diputados locales intercambiaron puntos de vista. Quizá el becerro de oro quiso ocupar la silla que su padre prefirió dejar vacante en esta ocasión. González Zarur quiere cumplir su palabra, alejarse de la política local, pero con su ausencia dio de qué hablar; atizó a la especulación de que existe un rompimiento con su sucesor, Marco Mena.


Pero también estuvo muy cerca de su protectora y principal benefactora, Beatriz Paredes Rangel. La ex gobernadora y ex líder nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), llegó puntual a la cita y contrario a lo que históricamente pasaba con ella, en su “Loco afán”, como el nombre de aquella canción de su autoría, de ver su nombre en la boleta electoral de 2018, ahora se dejó apapachar por los suyos y, sobre todo, por los nuevos cuadros del tricolor que solo la conocían por libros o las “leyendas” que se cuentan de ella.

Ni Héctor ni Beatriz rehuyeron a los cuestionamientos de la prensa; cada quien por su lado, pero al final nuevamente juntos, en un acto de gobierno priista.

Pero una situación contraria vivió el menor de los González, Mariano, por aquello de que ya detesta que le digan Marianito, no tardó ni dos minutos después de concluido el mensaje de Marco Mena, para abrirse paso entre la muchedumbre a fin de poner pies sobre polvareda y alejarse de ese rito.

Lo mismo hizo su hermana, Mariana González Foullon, quien como delegada de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y contrario a lo que ocurría con su padre cuando fue gobernador, ahora fue relegada hasta una lejana posición. Ya no son los tiempos del ayer, ahora hay una nueva familia gobernante.

Frente a ellos, orondo, Marco Mena no desaprovechó la oportunidad para tratar de congratularse con la cúpula nacional de su partido, pues ahí estaba el todavía líder del tricolor, Enrique Ochoa Reza, ni tampoco con el presidente Enrique Peña Nieto.

Y, desde luego, lo hizo con el virtual candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade Kuribreña quien, a pesar de la ausencia, fue objeto de agradecimientos, ellos, desde luego, con visos electorales.

No así los diputados federales, ni los legisladores locales del tricolor; para ellos no hubo nada, quizá consciente de que no ha tenido apoyo de su gestión ni respaldo de ningún tipo. Creo, los castigó.

Tampoco para sus aliados ni de Nueva Alianza, ni del PVEM y mucho de menos del Socialista; ahora, sus dirigencias, fueron solo invitadas de ocasión.

A todos ellos y a los ausentes, también dedicó unas palabras en su informe, al enfatizar que “el hecho de que existan buenas condiciones en la región para que Tlaxcala siga creciendo no garantiza por sí solo que logremos ese papel regional que deseamos. Tenemos que impulsar, empujar, promover desde el gobierno, pero es necesario que todos los actores sociales y económicos también lo hagan”.

“Desde luego, lo deseable es que los actores políticos respalden los esfuerzos colectivos a favor de Tlaxcala, por lo que, independientemente de los procesos electorales que habrán de vivirse en 2018, los invito a que las agendas de campaña sean menos destructivas que las que hemos visto en los años recientes. Construir es siempre mejor. Es más difícil, pero es mejor”, espetó.