Aún no son suficientes

En marzo, los temas de las mujeres se convierten prioridad para prácticamente todo el mundo. Los pronunciamientos, los anuncios rimbombantes, las exigencias y añejas demandas se desempolvan; después de todo hay que conmemorar y reivindicar los derechos de las mujeres, porque es lo políticamente correcto y redituable.

De todo puede encontrarse en estos días: caminatas, conferencias, expo–ventas, reconocimientos y arengas emotivas. El gran problema es que aún no se ha podido dar un salto cualitativo que transforme el discurso en un verdadero cambio de la realidad, las estadísticas sobre la violencia contra las mujeres dan referencia de esto.

Más de uno de los eventos realizados en marzo implican un desvanecimiento peligroso de las problemáticas que deben atenderse para garantizar a las mujeres su derecho a una vida libre de violencia. Algunas mujeres, consciente o inconscientemente, realizan acciones que implican un riesgo al banalizar cuestiones tan graves como la violencia política de género y, más que atender el tema de forma seria, precisa y responsable, pareciera atienden la necesidad de posicionarse políticamente y diluir ineficiencias para sustentar su gestión en un espacio de toma de decisiones. Sin duda, es inadmisible la misoginia existente al descalificar el trabajo de una mujer y llamarla “loca”, pero como expondría Benedetti “a palos de ciego, palos de vidente”. Una mujer en un espacio de poder, debería responder al insulto y a la agresión con propuesta, fuerza y dignidad; precisamente porque ella puede abrir el camino para que otras lo transiten sin sobresaltos.


En este marzo persisten grandes pendientes: el fortalecimiento de las capacidades institucionales para formar sociedades en igualdad y sin discriminación; aún no tenemos acciones pertinentes para hacer frente al acoso y al hostigamiento sexual; mucho menos un trabajo que construya masculinidades que forjen relaciones equitativas y respetuosas de las diferencias; condiciones que les permitan a las mujeres insertarse al mercado laboral superando la enseñanza de bisutería y cocina; aún la justicia no llega para las víctimas de feminicidio, trata y violación. Existen avances, pero aún no son suficientes.