Aquí estamos nosotras

Tras años de trabajos colectivos, tras años de construcción, debate y derechos conquistados, tras grandes historias de mujeres que han tejido desde su valentía e inteligencia para cuestionar lo obvio; para derribar privilegios que a unos les confería el “derecho de mandar y disponer” y a nosotras “obedecer y resignarnos”; en pleno siglo XXI hay aún realidades tan hirientes que debemos cambiar para que hombres y mujeres podamos vivir en igualdad.

Los casos de feminicidio y trata de personas se han disparado de manera tan inhumana y como consecuencia ante estos delitos sigue prevaleciendo la invisibilización, la impunidad y la testaruda revictimización por parte de instituciones religiosas, sociales y gubernamentales que siguen justificando lo inaceptable y siguen alentando y afianzando estereotipos que conducen a la violencia que cada día escala más. Gran resistencia, por ejemplo, para reconocer el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad, anteponiendo su integridad y su vida a criterios subjetivos que nada tienen que ver con defender la vida en dignidad y mucho menos con una defensa de los derechos humanos de todas y todos.

Y a pesar de lo sucedido en Argentina, negando este derecho, lo cierto es que esta marea de pañuelos verdes extendida por toda Latinoamérica ha hecho historia y nos convoca a seguir, una y otra vez, luchando y trabajando por nuestros derechos enfrentando a esas buenas conciencias que no hacen nada por garantizar el derecho de todas las mujeres a vivir libres de violencia.


Porque aquí estamos las mujeres con toda dignidad enfrentando la superioridad y misoginia que invade a muchos que han llegado a la sinrazón de realizar foros sobre lactancia materna y para signar compromisos con el propósito de visibilizar el trabajo de las mujeres, sin la presencia de nosotras.

Porque aquí estamos las mujeres para defender nuestra vida y la de todas y todos. Porque saben que tenemos el derecho de caminar solas por la calle, de querer viajar solas, de vivir en un hogar que brinde protección y no riesgo; porque nos toca ser voz de las que viven en el infierno de las violencias y porque amamos la vida y la queremos en dignidad e igualdad para ellos también.