APOSTAR POR LA GENTE

La alternancia en el gobierno del estado provoca el descubrimiento en 2010 que el nivel de desarrollo de Tlaxcala se había estacionado en 1970, ¡la infraestructura industrial es la misma que deja Sánchez Piedras, sólo que deteriorada!

La narrativa de que la entidad se encuentra en una excelente ubicación geográfica deja de ser un atractivo, las carreteras le permiten ser de las mejor comunicadas, pero el estado se convierte en zona de paso para fortalecer el desarrollo de Puebla, Hidalgo y Veracruz.

Nadie creyó al gobernador cuando dijo que el trabajo comenzaba de menos 100. La prioridad fue el desarrollo humano y no la economía, pero ésta no podía quedar al margen porque Tlaxcala ya ni siquiera estaba en los programas nacionales de promoción industrial.


Los inversionistas ni siquiera podían llegar a la entidad, no existían anuncios en la autopista Puebla–México que le permitieran arribar a este destino. La mayor parte de la señalética muestra cómo se llega a Querétaro, a Pachuca, a Puebla, pero no a Tlaxcala.

Si por casualidad algún inversionista llegaba a Tlaxcala descubría que no se cuenta con potencia suficiente en los sistemas de energía eléctrica, no hay redes para voz y datos, y las delegaciones federales se comen a las pocas empresas con visitas, visitas y multas.

En Tlaxcala lo único que se sostenía era el comercio y particularmente los changarros, la microindustria sobrevive por el trabajo domiciliario y sin prestaciones, lo que resulta una proeza. El sector primario sigue dependiente de la voluntad divina.

Tlaxcala ha buscado recuperar espacio en el ámbito industrial, pero no tiene dinero para hacerlo, Audi no se quedó porque el gobierno no pudo asignar el 40 por ciento de su presupuesto anual para infraestructura.  

En Tlaxcala la economía funciona bajo el principio de San Mateo: “Porque al que tiene, se le dará más y abundará; y al que no tiene, aun aquello que tiene, le será quitado”. El único capital es su gente y sólo elevando la calidad del desarrollo humano podrá construirse un futuro distinto.




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