Antulio Flores, docente que se aventuró a ser empresario

Antulio Flores Márquez emprendió, junto con su familia, la empresa Flor de Vida, la cual brinda servicio integral a los productores apícolas. Foto:Alejandro Ancona/La Jornada de Oriente

Después de 20 años de ejercer la docencia, Antulio Flores Márquez decidió dejar la comodidad de recibir un salario quincenal seguro para convertirse en empresario en su natal Villalta, comunidad del municipio de Tepetitla de Lardizábal.

“Mis amigos me dicen que ya estoy jubilado, pero yo les digo que no, que estoy jubiloso porque a diario busco nuevas oportunidades, nuevos retos y tratar de aportar algo a la sociedad, así que invito a todos a que no se quejen y mejor que busquen la manera de salir adelante”, agrega este hombre de 71 años de edad, quien desde hace cuatro años formalizó la empresa familiar Flor de Vida.

En entrevista con La Jornada de Oriente, en el marco de la Feria del Microempresario que organizó el Instituto Nacional de la Economía Social (Inaes) en la Plaza Juárez de la ciudad de Tlaxcala el pasado viernes, don Antulio Flores explica que la empresa apícola Flor de Vida produce miel y el nombre de su negocio es porque este producto se obtiene del néctar de las flores y para él la flor es vida.


La idea de iniciar la empresa surgió hace más de 20 años, primero como hobby, pasatiempo y como complemento económico, pero al irse capacitando y adquiriendo conocimiento de la actividad “vi que no es una actividad secundaria o de complemento, sino que puede ser una forma de vida y decidí integrar una empresa familiar con mi esposa e hijos, pues todos son profesionistas”.

La empresa familiar Flor de Vida como tiene cuatro años como tal, pues antes inició otro proyecto con compañeros y amigos, “pero desgraciadamente siempre busca alguien evadir sus responsabilidades y por eso lo hicimos como familia porque ya no hay forma de hacerse a un lado, o le entras o le entras”.

La empresa Flor de Vida brinda servicio integral, ya que produce material apícola como bastidores, colmenas, pisos, techos, trampas de polen, tapas de viaje, flejes para asegurar las cajas, reinas vírgenes, reinas fecundadas, núcleos de abeja, colmenas completas, cera estampada, cera en maqueta y vende miel por litro, cuarto, octavo, tambo o cubeta, así como polen, propóleo y jalea real.

Además, las mujeres de la familia Flores Silva han incursionado en la venta de subproductos de la colmena y están en busca de registrar una marca que tentativamente será “Todo con Miel” para que se consuma amaranto, palanqueta y gomitas con miel y propóleo para llevar al organismo algo nutritivo.

También ofrece un producto que llama revitalizador, que es una mezcla de miel, polen, propóleo y jalea real, el cual está muy balanceado para ayudar al cuerpo a complementar los nutrientes que le hagan falta. “Se consume una cucharada cafetera al ras”.

Otros productos que trabajan son polen molido, limpio e inocuo en capsulas, jabón de miel, un jarabe natural a base de miel, polen, propóleo y hierbas medicinales como eucalipto gordolobo y bugambilia, además de propóleo básico en jarabe natural.

Antulio Flores explica que para recibir apoyo del Inaes, constituyó una organización civil junto con su esposa Rosa Irene Silva, su hijo Antulio Flores, su nuera Karen Ramírez y su otro vástago Jesús Flores Silva, cada uno tiene su cartera y “todos somos empleados de nuestra propia empresa”.

El Inaes les dio un apoyo inicial de 400 mil pesos, cumpliendo con un plan de negocios y un proyecto bien estructurado, a efecto de contar con una sala de extracción para lograr una producción de forma inocua, adquirir material apícola y otros insumos que les hacían falta.

“Hay que estar pendientes de las convocatorias de cada año, cumplir los requisitos, que no son tan engorrosos si uno conoce el negocio, no hay que querer inventar; en nuestro caso, sabíamos lo que queríamos, tenemos nuestra misión y nuestras metas, así que fue factible el proyecto”, resalta Antulio Flores.

En la charla menciona que el siguiente paso es concretar el registro de la marca, contar con código de barras y certificar los apiarios en el caso de campo.

–¿Por qué dejó la docencia?

–Ejercí un tiempo la docencia, pero consideré que es bueno emprender una empresa y decidí dejar mi plaza, A veces añoro el sueldo de cada quincena, pero al final me doy cuenta que del negocio sale para vivir. En la empresa lo que sobra son títulos académicos y todos hacen un trabajo profesional, no sabemos todo, pero nos documentamos y tratamos de que todo tenga fundamento en investigaciones serias, no en la fórmula de la abuelita.

“Emprender es complicado, trabajé 20 años como profesor en varios estados, soy maestro normalista de primaria y tengo la Licenciatura en Ciencias Sociales, impartí clases en primaria, secundaria y preparatoria. Ahora llevó más de 10 años de haber asimilado de que había dejado mi plaza de docente y he entendido que el empredurismo no es enchílame esta, sino que es levantarse temprano, acostarte noche, aplazar ciertas cosas, pero después que encuentra uno el hilo, es apasionante”.

Sus hijos también ya se acostumbraron a este trabajo, ya que después de su adolescencia y al ver que no tenían un pago quincenal seguro, vieron que hay que tener iniciativa y hoy día ya no están esperando un contrato, sino a vivir en plenitud. “Dios no los mando a buscar un contrato”.

Agrega: “mis amigos me dicen que ya estoy jubilado y les digo que no, que estoy jubiloso porque a diario busco nueva oporttunidades, nuevos retos y tratar de aportar algo a la sociedad, por eso invito a todos a que no se quejen y que le busquen”.

Dice que su preparación académica le ha enseñado que países que han sido devastados han salido adelante por la cultura del autoconsumo y por eso el que produce debe hacerlo con responsabilidad y honestidad.

Su esposa también en docente y originaria de Gutiérrez Zamora, Verucruz, “resultado de su profesión de maestro (risas).

En tanto, sus hijas también son emprendedoras para no andar buscando chamba, si bien tienen profesión.