Ana Belén transforma sus sueños en arte

Ana Belén Carmona está consciente que abrirse paso en las artes plásticas no es fácil, pero con su tenacidad y decisión considera que lo va a lograr. En sus sueños, dice, surgen ideas que plasma en sus pinturas o grabados. Foto:Alejandro Ancona/La Jornada de Oriente

Ana Belén Carmona está consciente que abrirse paso en las artes plásticas no es fácil, pero con su tenacidad y decisión considera que lo va a lograr. En sus sueños, dice, surgen ideas que plasma en sus pinturas o grabados.

Esta joven es originaria y vive en la ciudad de Puebla. Vino a la capital de Tlaxcala para presentar una exposición colectiva de pinturas en el lobby del teatro del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) el pasado jueves.

“Participó en una pequeña agrupación de artistas plásticos y que se llama Siete Enfoques. Estoy dedicada de lleno al arte desde que salí de la carrera de Artes Plásticas hace tres años en el Instituto de Artes Visuales de Puebla”, refiere esta joven en entrevista con La Jornada de Oriente.


Considera que su obra se basa más en lo surrealista, porque le gusta expresar en imágenes lo que le dice su subconsciente.

“Mi obra es variada, no tengo una temática en particular; por ejemplo, tengo un cuadro sobre Alicia en el país de las maravillas, en donde la dibujo sentada en un sillón sin que sus pies toquen el piso, de esa manera transmito que está en un sueño y la figura de ella que se refleja en un espejo es la versión de cuando ella se va a convertir en una reina”, comenta.

Agrega que en ese cuadro el espejo se ve deforme porque Alicia está en otro mundo y es cuando ella cruza a otra realidad.

–¿Que buscas a través de las artes plásticas?

–Busco que la gente vea más allá de lo que es tangible, que vea lo que es diferente porque muchas veces al decir que uno sueña determinadas cosas nos tildan de locos, pero al final de cuentas somos diferentes los seres humanos.

Recuerda que desde la secundaria empezó a hacer sus “garabatos… empecé a dibujar y cuando me enteré de que hay la Licenciatura en Artes Visuales, decidí descubrir si realmente pertenecía a este campo creativo y si tenía la habilidad. Creo que sí soy de este campo y estoy haciendo mi luchita”.

–¿Qué disciplina te gusta más de las artes plásticas?

–Prefiero el dibujo y el grabado, pero también me da por pintar cuadros.

“La gráfica me gusta porque muchas veces tenemos una idea y la plasmamos tal cual con lápiz, se ve muy bonita, pero cuando le ponemos color, no es que se pierda el enfoque, pero muchas veces realiza o hunde la obra. Entonces hay obras que sí vale la pena verse en blanco y negro, aunque después le puedes poner color para realzarla”.

Menciona que muchas de sus obras las sueña y otras las idea cuando se traslada de un lugar a otro en el transporte colectivo, “es divertido. Muchos me dicen cómo puedes dibujar en el camión, pero es cuando te llega la inspiración, dibujas la idea principal y la vas desarrollando poco a poco, es lo mismo que ocurre con la escritura”.

–¿Cuál es tu mejor aliado en la parte creativa?

–Mi mejor aliada es la noche. Muchos libros de psicología hablan de que inconscientemente el ser humano es más creativo antes de dormir y cuando se despierta uno, porque la mente ya no quiere pensar en el mundo real, sino trabajar en otros campos.

Para Ana Belén sus instrumentos favoritos son el papel y el lápiz, “siempre los ando cargando en mi bolsa”.

Sus colores favoritos son el azul y el naranja porque logran un contraste fuerte y llamativo, además de que el naranja enfoca la vida y el azul los elementos acuáticos.

–La mayoría de las personas piensan que no es negocio vivir del arte, ¿tú qué piensas al respecto?

–Sí es difícil salir adelante cuando no se tienen los contactos para exponer tu obra, pero uno tiene que buscar la manera de consolidarse en este medio; a lo mejor yo no me puedo dedicar de lleno al arte porque no tengo los recursos para comprar mucho material, por lo que lo hago poco a poco y en mis ratos libres me dedico a producir obra.

Sus padres la apoyan en su objetivo de ser artista plástica, pero asume que no debe aprovecharse de ello porque debe buscar la manera de obtener un ingreso económico y no cargarles la mano para que produzca su obra.

–¿Ya has vendido cuadros?

–Pocos.

–¿En cuánto los vendes?

–En eso sí soy un poquito mala porque sólo cobro el trabajo, no la idea. Muchas personas no te conocen y preguntan cómo van a pagar mucho dinero por una obra de una artista que no es reconocida y prefieren adquirir una obra en la esquina de la calle que no es muy cara.

“Mi obra la vendo dependiendo del tamaño, las dos de mil a mil 500 pesos. Mi meta es exponer en muchos lugares y para ello necesito producir más obra para tener una variedad y los espectadores no siempre vean lo mismo de mi trabajo. Quiero que la gente no sea sólo una faceta de mi vida, sino que vea cómo evoluciono como artista”, puntualiza.