Amor y sexo

En todas la épocas el amor ha estado presente, sin embargo, no en todos los tiempos ha tenido las mismas expresiones, éstas son productos de condiciones históricas, económicas, sociales e ideológicas en un tiempo y un espacio determinado, los estudios sociológicos afirman que el amor es una construcción social que se expresa de forma individual, pues supone una relación afectiva entre personas, no necesariamente el amor es recíproco, se puede amar sin ser amado y de ahí viene la frase de amor y desamor o bien las grandes historias de sufrimiento y felicidad que nutren gran parte de la historia de la literatura mundial, muchos de los grandes escritores, músicos y escultores han dedicado gran parte de su obra al tema. De hecho, el mismo concepto ha generado muy diversas discusiones sobre su verdadero significado, sin embargo, el hecho inobjetable es que existe al menos en la mente de los hombres y mujeres, pues en su mayoría las personas en alguna etapa de su vida lo han experimentado, unos con éxito y otros con fracaso.

En asuntos del amor, puede ocurrir hasta lo impensable y eso, por ejemplo, ha generado enormes discusiones, si es lo mismo amar que querer, o si el amor se transforma o permanece estático, hasta el grado de asumir como verdadero el dicho de que no se puede estar enamorado por toda la vida, es decir, que una cosa es sentir hormigueo en el estómago al inicio de la relación y otra es que la adrenalina provocada por la pareja en el enamoramiento nos acompañe hasta la muerte o hasta que el divorcio los separe. Esto último también ha sido utilizado para analizar y establecer estrategias de cómo mantener la llama del amor encendida, de ahí se han multiplicado miles de páginas en libros, periódicos, revistas, etc., que dan consejos de como procurarlo, en eso tampoco hay recetas perfectas, pues los datos muestran que la tasa de divorcio sigue en aumento, al menos en Tlaxcala las cifras de separaciones continúan a la alza y esto lleva a muchas preguntas dignas de ser analizadas, al grado que han surgido cientos de estudios que tratan de explicar los factores que inciden de forma directa en por qué se acabó el amor en las parejas, más aún por qué en los tiempo actuales es muy común encontrar historias que dan fe de que del odio al amor hay un paso o viceversa, lo cierto es que el problema se vuelve complejo porque hay múltiples factores que deben ser considerados.

Indudablemente, el desarrollo de las sociedades es un factor primordial, en épocas pasadas la concepción del amor se asociaba a las clases sociales, a la certidumbre más que a la pasión desbordada por el amante en turno, en otras palabras, el amor se expresaba por la reafirmación de roles, mismos que daban confianza sobre el papel de unos y otros en una relación amorosa, existen muchas historias que dan cuenta de esto, regiones donde las relaciones de parejas se daban a partir de las clases sociales, pues desde el nacimiento se sabía quién sería tu esposo o esposa, en otros lugares había un poco de flexibilidad en el sentido de que tu margen de libertad de elección estaría limitado por buscar pareja dentro de la estructura social a la que pertenecías, se aplicaba con los ricos, también con los pobres, había en este entramado una constante, la certidumbre. Ya sea por mantener la casta o por reafirmar los valores religiosos el amor era y fue una expresión de estabilidad, te enamorabas si bien te iba, te casabas y por lo regular era hasta que la muerte los separaba, la sociedad se encargó de ser custodia del cumplimiento de la fe, en esta época no se discutía la importancia de saber besar y de la frecuencia de los besos, tampoco era tema de separación el ser buen o mal amante en la cama, impensable preguntarse sobre si la mujer tenía orgasmos o si podría morir sin tener plenitud sexual, esto cambió.


El cambio histórico que en definitiva marcó una ruptura con el pasado fue el feminismo, sus repercusiones no sólo se centraron en los derechos de igualdad jurídica sino que avanzaron hasta el punto de poner en la mesa del debate la libertad sexual, ya en los sesenta del siglo pasado frases como haz el amor y no la guerra retumbaron fuerte en millones de casas de todo el mundo,  la lucha de las mujeres trastocó la forma en que se concebía el amor, para la mujeres de estos movimientos que luego se transformaron en otros, el tema de la libertad fue pieza clave para comprender el nuevo alcance del enamoramiento, del amor y de la asociación entre amor y sexo. Si bien los movimientos de feminismo radical arremetían contra los hombres, éstos nunca dejaron de estar presentes y muchos de ellos acabaron por adecuarse a la nueva historia de igualdad de la civilización, un efecto colateral es que los hombres también podrían salir de la burbuja de la certidumbre histórica, en un hecho sin precedentes en la humanidad, no sólo las mujeres exigieron el divorcio, los hombres también, las preocupaciones de ellas abrieron la cloaca de los desencantos del amor conservador.

A ello se añadió el cambio producido por las revoluciones científico–tecnológicas, el avance de la televisión, la telefonía y la informática ampliaron los instrumentos de difusión de la ola liberalizadora, el amor no sólo quedó en el cine, sino que se introdujo en la pantalla chica, ya sea en telenovelas, series, programas u otras modalidades, el tema del amor ha sido parte sustantiva en la barra programática de los últimos 40 años.

De hecho, la penetración cultural amplió el mercado económico del amor, despertó conciencias y liberó el subconsciente, de ahí en adelante los hombres y mujeres se preguntan: ¿cómo besar bien y con qué frecuencia?, ¿cómo mantener la llama de amor y si son o no buenos amantes en la alcoba?, ¿cómo lograr la plenitud de su pareja y cuántos orgasmos son posibles en una noche de pasión?, pero además de asociar con mayor frecuencia amor y sexo, se han generado nuevos temas: ¿se puede amar a alguien cuando está ausente, cuando es adicto, cuando es irresponsable?, ¿hay edad para enamorarse?, ¿el amor nos hace más felices?, la incertidumbre desde mi particular punto de vista es el cambio que marcó la nueva historia del amor, la falta de certeza hace que los seres humanos hagan lo posible por estar presentes, por ejemplo, en el día de San Valentín, la ausencia cuesta y en asuntos del amor el costo es mayor que en política, ¿o no? y para ustedes ¿qué es el amor?… ver para creer.