Amlomanía

AMLO se ha convertido en un fenómeno mundial y nacional. La Amlomanía ha crecido y ha generado múltiples reacciones en el mundo, la mayoría de los gobiernos ha mostrado interés en el líder de Morena, cientos de ciudadanos del mundo han mostrado su apoyo a Andrés Manuel, ya sea con videos, chats y otros medios de comunicación. Ocurre lo mismo en México, donde miles de mexicanos salen a cubrir sus recorridos por las principales calles de la ciudad, cientos de reporteros buscan la nota, la anécdota para subirla a las redes sociales y las noticias, los análisis giran en torno a AMLO. Aún no es declarado presidente electo y ya es tratado como presidente, unos y otros contagiados por la esperanza de un México prospero se han sumado a la Amlomanía convencidos de que es posible un mejor futuro. El efecto AMLO ha traspasado a la jornada electoral y se ha convertido en una fiesta cívica en muchos rincones de México y el mundo.

Con más de 30 millones votos, con el apoyo de las clases medias, pudientes y sectores marginados por la pobreza y la desigualdad, Andrés Manuel ha superado sus propias expectativas, su liderazgo logró que el elector le diera un Congreso a su favor, tendrá mayoría en ambas cámaras y por si eso fuera poco, también podrá contar con al menos 19 congresos locales y cinco gubernaturas, incluida la Ciudad de México. Con un capital político enorme y una legitimidad a tope, el líder de la izquierda ha tomado por asalto los reflectores y por primera vez en décadas se tiene a un virtual presidente electo que se deja querer por unos y otros, al tiempo delinea lo que será su gabinete, su gobierno, su relación con el Legislativo, con empresarios y con las relaciones internacionales, sea Estados Unidos, América de Norte, Centroamérica, Sudamérica, Europa, entre otros continentes.

La Amlomanía crece por el estilo y personalidad del virtual presidente electo, ya sea por trasladarse en su Jetta color blanco, por bajarse del automóvil a ordenar el tráfico o por dejarse tomar la selfie con sus seguidores o por bajar el vidrio de su auto para saludar a los miles de mexicanos que quieren saludarlo o por la puntada de recibir a altos funcionarios del gobierno norteamericano en su casa de campaña o por decirle a los gobernadores, senadores, diputados federales, diputados locales electos que se tienen que bajar el sueldo a la mitad, porque en palabras de Andrés Manuel “es hora de que el gobierno sea el que se amarre el cinturón”, aunado a ello en sólo 15 días ha logrado que los empresarios, los líderes sindicales y hasta los gobernadores en funciones se estén subiendo al barco de AMLO. De hecho, en pocos días han trascurrido meses y años donde no se había visto este fenómeno de aglutinarse de tal modo al virtual presidente electo.


Para los investigadores de la historia política de México, los primeros días, luego de la histórica jornada electoral del 1 de julio, no tienen precedentes en este siglo y se han tenido que remontar al siglo XX para encontrar fenómenos sociales y políticos parecidos al que hoy se vive en México. La Amlomanía empieza a tener tintes históricos y muestra con claridad que es posible romper la separación entre gobernados y gobernantes que se enquistó en el poder político en México, por ahora Andrés Manuel ha estrechado la mano con la sociedad a la que se le debe y que reafirmó con frases célebres en su discurso en el zócalo la noche del 1 de julio, “amor con amor se paga… yo sé que ustedes me quieren mucho… yo también los quiero mucho y un poco más”. Por eso no es casual que Andrés Manuel se muestre reacio a tener blindaje del Estado Mayor Presidencial, pues sabe que eso le limitaría el contacto con la gente y si bien el tema es controvertido por lo que representa la figura presidencial, lo cierto es que por ahora es poco probable que el líder de Morena recurra a la seguridad a la que tiene derecho, más aun cuando su popularidad está por las nubes.

Son esos hechos los que han permitido que la Amlomania siga creciendo y que a cuatro meses de la toma de protesta el virtual presidente tenga el afecto de miles de seguidores en México y el mundo, por esa razón difícilmente cambiará el estilo y su personalidad; seguramente en las horas y días por venir aumentará su legitimidad y popularidad, de hecho su nuevo recorrido por el país reafirmará la idea central de que un presidente debe estar cercano a sus gobernados y seguramente veremos a miles de mexicanos en el interior de país que saldrán a recibirlo con bombo y platillo. Un presidente popular que muestra que millones de mexicanos necesitan esperanza, necesitan creer que es posible acabar con la corrupción, la violencia y la desigualdad que han generado los gobiernos del PRIAN. No sería sorpresa que la industria y el comercio se vean beneficiados por la marca de la Amlomania, también en eso habrá reactivación económica.

Entre tanto, tuvieron que pasar más de tres décadas, desde que en 1980 surgieron liderazgos que han movido conciencias y corazones, seguramente están felices de ver que julio de 2018 será un parteaguas en la historia de México. Doble festejo. Ver para creer.