Amasiato por el petróleo

El proceso de privatización iniciado con Miguel de la Madrid y consolidado en las épocas de Carlos Salinas de Gortari, fue ampliamente cobijado por el Partido Acción Nacional, el amasiato entre ambos desmanteló gran parte del control de las áreas estratégicas del Estado mexicano, a lo largo de las décadas siguientes los resultados mostraron que la venta de empresas estatales y paraestatales no había generado un mayor crecimiento económico, ni aumentado los niveles de productividad y competitividad, ocurrió con las telecomunicaciones, los ferrocarriles, las carreteras, los ejidos y muchos de los sectores y empresas que fueron desmantelados, con ello se rompieron las estructuras económicas que mantuvieron el estado de bienestar, el problema sustantivo es que la privatización se convirtió en el mejor ejemplo de corrupción de cuello blanco, el PAN y el PRI hicieron pareja para hundir al país.

El proceso de privatización fue parte de los famosos ajustes estructurales que se impusieron a México y América Latina para también imponer el modelo económico neoliberal en lo que va del siglo XXI, el ajuste además consideró acabar con los precios de garantía, los subsidios a los productores mexicanos, control sobre la inflación con base en restringir el crecimiento de los salarios, entre otras acciones, todas ellas dirigidas a fortalecer las leyes del mercado y debilitar el estado de bienestar. La receta suponía que permitir el libre mercado de la oferta y la demanda, así como el comercio internacional, generaría efectos de convergencia, crecimiento y distribución de la riqueza, a la vista de varios años se demostró que, por el contrario, la sociedad mexicana detuvo su crecimiento económico y por más que se busquen justificaciones, la desigualdad económica y social se amplió de forma dramática en el grueso de la población mexicana. A pesar de lo que se diga, se pulverizó a las clases medias y el país quedó divido en dos segmentos, el de los ricos y el de los pobres, estos últimos son los que han cargado con las negligencias y corrupción de la clase política.

En efecto, la clase política ha sido la que mejor ha sacado provecho de los procesos de privatización, los priistas y panistas han hecho sendos negocios familiares derivados de las prácticas corruptas que les permitieron influir en la venta de empresas y en la compra de las mismas, su cinismo alcanzó para el tráfico de influencias, información oportuna para ganar dinero a cambio del diezmo en los contratos de compra o hasta para tener prestanombres para hacerse de alguna empresa pública o bien tener rebanadas del pastel por sus servicios de inteligencia que incluso llegaron a construir discursos sobre la ineficiencia de las áreas estratégicas, además de incidir directamente en los precios de venta, es decir, bajar los montos reales de las empresas que serían vendidas, donde perdiera el gobierno y ganará el empresario nacional o extranjero, pero además el nivel de corrupción se amplió hacia el exterior, tal como se ha constado con empresas del sector servicios de las grandes cadenas comerciales o bien en casos ligados a contratos de Pemex, donde se están viendo figuras cercanas a Felipe Calderón, como César Nava, en posible tráfico de influencias y prácticas de corrupción.


Por eso es que la reforma energética se ha convertido en un tema central en la agenda pública, ¿quién nos garantiza que la privatización estará protegida contra la clase política y empresarial corrupta de México y del extranjero?, ¿quién nos garantiza que los millones de mexicanos tendrán beneficio alguno de los procesos de privatización que se pudieran generar por la apertura?, la historia reciente nos ha demostrado, una y otra vez, que la privatización de bienes nacionales sólo beneficia a los ricos y poderosos, nos ha demostrado tajantemente que el desmantelamiento del Estado mexicano provocó un crecimiento abrumador de la pobreza en México. Hasta ahora nadie nos ha informado a detalle sobre los miles de millones de dólares que recibió el país por concepto de venta de barriles de petróleo en el sexenio de Fox y del becario de Harvard.

No es casual la urgencia de presentar la reforma energética, no es de a gratis que el PAN ya tenga su propia propuesta, en el fondo quieren llevar mano en el proceso de privatización encubierta con mayor participación del capital privado, el negocio es jugoso y es necesario ganar influencia con los empresarios.

Mentira que el problema de la reforma energética sea un asunto de mitos y leyendas, tal como lo han querido exponer los promotores de la privatización. En efecto, el petróleo es parte del nacionalismo mexicano, pero más allá está la desconfianza que millones de mexicanos tenemos sobre el uso de los recursos, la transparencia y rendición de cuentas siguen siendo temas pendientes en el actuar de los gobiernos.

De hecho, la próxima semana se espera que el PAN y el PRI, y una parte de los que hoy controlan al PRD, hagan alianza para sacar adelante la propuesta en el Poder Legislativo, el amasiato entre dos será de tres. Veremos qué ocurre, pero de entrada esto servirá para reactivar públicamente al líder de la izquierda mexicana, Andrés Manuel López Obrador, quien regresará a escena catapultado por el hambre de la clase política, que siempre quiere más. Welcome.

Para el caso de Tlaxcala, la reforma y el Pacto por México serán dos incentivos básicos para detener las impugnaciones en materia electoral. Ahora los panistas no podrán decir, otra vez AMLO, ya que tienen un presidente electo que aplicó el dicho, la tercera es la vencida. Ver para creer.




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