ALERTA PARA CUIDAR LA SEGURIDAD QUE TODAVÍA QUEDA EN TLAXCALA

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Alerta para cuidar la seguridad que todavía queda en Tlaxcala. El viernes 4 de agosto concluyó la experiencia de un grupo de estudiantes. Arribaron de varias universidades del norte del país. No se querían ir, tal vez porque descubrieron que podían caminar por el centro y tomarse una cerveza al aire libre. Así de sencillo.

Cuando los muchachos llegaron a la entidad, lo primero que preguntaron a sus maestros, era dónde se localizaban los marinos, los militares, la Policía Federal, la Gendarmería y la policía local. Demandaban saber cuándo y dónde se realizaban los operativos para cuidar de la seguridad pública.

La respuesta que escucharon, no la podían creer. Volvieron a la carga. Entonces, quién repele los ataques de los narcotraficantes, rescata a los secuestrados o recoge a los muertos.


Se les explicó que hasta ahora la entidad está exenta de eso. Eso atrajo su atención que inmediatamente llamaron a sus padres. Estos no podían dar crédito que sus hijos estuvieran en un lugar en donde pudieran ir en transporte público a un centro de investigación. Que caminaran por la calle.

Eso debe provocar una alerta para la sociedad y el gobierno. Una alerta para cuidar lo que todavía se tiene de seguridad pública y evitar hasta donde sea posible que se siga deteriorando. Han ocurrido una serie de eventos desafortunados.

Quienes viven en Tlaxcala deben ser parte de esa alerta. No para un grupo en específico sino para todo el género humano que vive, trabaja, participa, estudia, comparte y convive en la tierra del pan de maíz.

No hay que minusvalorar lo que se tiene. Existe la obligación de cuidarlo, entre todos. Aquí sí cabe la demanda urgente de gobernanza. Por lo tanto, toca a la sociedad civil y al mercado no solo denunciar y protestar. Finalmente deben proponer y actuar. Alerta para cuidar porque el Estado no puede solo.