Agustín Meléndez innova con sus máquinas

Felipe Agustín Meléndez Rosas se autodefine como un ingeniero “innovador”, más no “inventor” como algunas personas lo han calificado. Foto:Alejandro Ancona/La Jornada de Oriente

Felipe Agustín Meléndez Rosas se autodefine como un ingeniero “innovador”, más no “inventor” como algunas personas lo han calificado. Como parte de sus logros enumera el diseño de máquinas de uso para la agroindustria, pero enfrenta un problema: la falta de capital para atender pedidos de empresas de diversas partes del país y del extranjero.

Este hombre de 63 años de edad platica con La Jornada de Oriente en el taller que tiene en La Magdalena Tlaltelulco, a solicitud expresa, pues dice que es fiel lector de este medio y por eso buscó el apoyo para dar a conocer lo que hace y, de paso, que el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez se entere y le brinde ayuda para que pueda atender los pedidos que tiene de maquinaria, incluso de Alemania.

La empresa se llama Maquinaria Meléndez, refiere Felipe Agustín, quien es docente jubilado de nivel medio superior desde hace seis años.


“A raíz de que me jubilé, me pregunté qué iba hacer y me surgió la idea de poner un taller para aplicar los conocimientos de tecnología que tengo. Fabrico maquinaria y equipos industriales que pide la gente. Soy ingeniero Electromecánico y tengo la especialidad en Ingeniería Mecatrónica”, relata.

Indica que se le complica atender la demanda de maquinaria porque requiere de una nave industrial para trabajar y capital para adquirir equipo, herramienta, material y contratar personal para el trabajo de pintor, tornero y fresador.

“Si tuviera apoyo, fácil generaría cuatro o cinco empleos, tendría rapidez en la entrega de las máquinas y contribuiría al desarrollo económico de Tlaxcala. Tengo el espacio para la construcción de la nave”.

Recuerda que ha acudido a la delegación de la Secretaría de Economía (SE) a solicitar apoyo, pero no ha tenido éxito. Es más, dice que lo ha visitado el titular de esta oficina en Tlaxcala, Daniel Corona Moctezuma, pero ya no hubo seguimiento a su proyecto.

Entre la maquinaria que ha fabricado está una peladora de nopal –“ha pegado con tubo la desespinadora”–, una peladora de haba, una desgranadora de maíz, una que envuelve la mecha del cohete y una más que hace tortillas, sopes, empanadas, flautas y tlacoyos”.

“De la peladora de nopal –que ha nombrado como Maquinopal– tengo muchos pedidos, pero no tengo con qué hacer la máquina, necesito apoyo, porque solo tengo el prototipo. Por momentos me llega la desesperación, necesito fabricar pero no tengo con qué”.

Menciona que de la peladora de nopal tiene alrededor de 10 pedidos de máquinas, pero “cuesta mucho trabajo y dinero fabricarla, se requiere acero inoxidable que es de importación, todo implica gasto y yo no tengo capital para materializar el prototipo que diseñé durante cinco años”.

Señala que mucha gente ya vio el prototipo y quiere que le haga la máquina, por eso “si el gobierno estatal o el municipal me apoyan, podría atender esta demanda, hay partidas específicas para que me ayuden. Lo que me motiva es que sí se pueden hacer las cosas, no solo deberían apoyar a las empresas económicamente fuertes y establecidas, como que relegan a los innovadores”.

“Yo me formé durante cinco años con tecnología alemana, de los 16 a los 21 años de edad, me formé como técnico en máquinas y herramientas, después hice mis estudios de nivel superior, entonces tengo la mentalidad de crear, de innovar, de no estar de ocioso. Considero que si las autoridades voltearan hacia abajo, podríamos ayudar”.

Felipe Agustín comenta que la Maquinopal surge de la necesidad de ahorrar tiempo y evitar cansancio en la limpieza del nopal, pues una persona con habilidad limpia de cinco a seis piezas y la máquina está diseñada para pelar de 20 a 25 por minuto con desperdicio mínimo en la limpieza.

La fabricación de la Maquinopal es 95 por ciento mecánica y el mantenimiento de la máquina es fácil, rápido y a bajo costo.

Por último, recuerda que de pequeño le dijo a su mamá que iba a ser ingeniero y que iba a tener su empresa, por lo que ahora está en vías de lograrlo, pero requiere de financiamiento o apoyo para materializar sus prototipos.