Acerca de los casinos

El anunció del gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez de prohibir la instalación de casinos como parte de las acciones para fortalecer la seguridad y evitar la penetración de la delincuencia organizada en Tlaxcala motiva a realizar una reflexión sobre esta medida.

Un primer comentario es qué va a pasar con el casino que está o estaba en vías de instalación en Galerías Tlaxcala y con el que operaba en la feria de la capital.

La medida de prohibición podría llevar a la operación de establecimientos de este tipo de forma clandestina y con ello orillar a que a esos lugares asistan personas sin conocer sus actividades y el origen del dinero que van a apostar.


En pláticas con líderes de sindicatos que tienen agremiados laborando en casinos en varias ciudades del país nos comentaban que a la fecha no han tenido noticias de que haya problemas en los establecimientos legalmente instalados.

Además, en los casinos formales se pone atención al origen del dinero de las personas que van a apostar para evitar el lavado de dinero u operaciones de dudosa procedencia.

Un aspecto que destacan es que los casinos atraen turismo, generan empleos y contribuyen a detonar la economía de una ciudad.

Ante ambos escenarios, la propuesta de Marco Mena ¿es buena o es mala?, pues por un lado se enfoca a fortalecer la seguridad y evitar la incursión del crimen organizado y, por otro, va en contra de la generación de empleos e impulso a la economía. Claro está que el tema de la seguridad es fundamental en la sociedad y es el anhelo de todos los tlaxcaltecas.

Las medidas anunciadas por el gobernador en materia de seguridad deberían ir más allá de prohibir la instalación casinos, aumentar las penas a los asesinos de policías y crear un fondo de apoyo a los elementos caídos en el cumplimiento de su deber, ya que se requieren también acciones contra el robo de automóviles, al transporte, a casa–habitación, la trata de personas, los homicidios, etcétera, que están plasmadas en el Plan Estatal de Desarrollo (PED), pero falta aplicarlas. ¿O la medida es un golpe de autoridad en la mesa dirigido para alguien?