Zonas Económicas Especiales y las Implicaciones en la Vida Comunitaria y al Medio Ambiente

Puerto Lázaro Cárdenas, en Michoacán. Foto Cuartoscuro.

Las organizaciones, comunidades y pueblos en resistencia del Itsmo de Tehuantepec, reunidas en Oaxaca analizaron y repudiaron en el Foro: “Las Zonas Económicas Especiales y sus Implicaciones en la Vida Comunitaria y al Medio Ambiente”. En la misma fecha, en sentido contrario, la Comisión Intersecretarial de Zonas Económicas Especiales (CIZEE) aprobó las primeras cinco localidades en donde se desarrollarán esos proyectos: las Zonas de Puerto Chiapas, Chiapas; Coatzacoalcos, Veracruz; Lázaro Cárdenas-La Unión, con influencia en los estados de Michoacán y Guerrero; Progreso, Yucatán y Salina Cruz, Oaxaca. Este es el eje de la Declaratoria.

Los pueblos originarios hemos construido nuestra visión-mundo en comunión con el hábitat que nos rodea. En el Istmo oaxaqueño, las montañas y llanos conviven con ríos y lagunas, las lluvias y los vientos moldean la tierra y ordenan a la flora y fauna, cruce de climas y meteoros que nutren a la naturaleza y esparcen la diversidad. En este espacio, las mujeres y los hombres creamos y recreamos lenguas y cultura diversas que combinan saberes y prácticas ancestrales, que hoy se reconocen en esta cintura continental que es tan estrecha como diversa. El territorio es parte de nuestra memoria.

Esta región tiene enormes ventajas geográficas que, aunada a su riqueza natural y humana, despierta intereses económicos y políticos en el país y en el mundo. Así ha sido desde épocas prehispánicas y durante el dominio colonial, pero los últimos cien años han sido los más invasivos y agresivos contra el medio ambiente y sus habitantes. Con la falacia de la modernidad, las comunidades han perdido su tierra y el control sobre su entorno; se han destruido acuerdos y dinámicas comunitarias que los pueblos hemos construido por siglos.


Con la creación de las Zonas Económicas Especiales (ZEE); dentro de las áreas asignadas, se señala al Istmo pero con impactos para todo el Estado. Con las palabras “progreso, desarrollo y empleo” se pretende repetir el ciclo de destrucción, robo y explotación que ha caracterizado a estos proyectos. Hoy, el Estado Mexicano promueve las ZEE sin revisar la historia:

La construcción de la presa Benito Juárez en Jalapa del Marqués y la creación del distrito de riego 19, el debilitamiento del río Tehuantepec es patente y la destrucción irreparable de la cubierta vegetal en la zona.

La Refinería Antonio Dovalí Jaime y la industria petrolera encarecieron la vida, destruyó la pesca ribereña y de altura en el Golfo de Tehuantepec y se convirtió en un foco de contaminación y riesgo regional. Ahora que PEMEX ha sido abandonado por el gobierno mexicano, la Refinería se incendia o explotan sus terminales o ductos con peligrosa frecuencia, y el Estado Mexicano de manera perversa, ha guardado silencio ante las afectaciones socioambientales.

Explosión en la refinería Antonio Dovalí Jaime en Salina Cruz, Oaxaca. Foto: Pemex.
Explosión en la refinería Antonio Dovalí Jaime en Salina Cruz, Oaxaca. Foto: Pemex.

El falso modelo de industria verde que son los parques eólicos, no sólo ha despojado de tierras y cuerpos de agua a los campesinos istmeños sino que además ha corrompido y destruido el tejido social, ha propiciado la violación a los derechos humanos, sociales y ambientales y doblegado a autoridades judiciales coludidas, con autoridades de todos los niveles, además promueven la violencia extralegal y paramilitar y son la punta de lanza de las industrias extractivista y depredadoras que hoy se cobijan bajo las leyes de las ZEE que los benefician.

Sus intenciones son evidentes, han anunciado y promovido mineras, nuevos parques eólicos, subestaciones eléctricas y líneas de transmisión, siderúrgicas, gasoductos y terminales de gas, presas hidroeléctricas, construcción de vías férreas y carreteras. Todas estas industrias de despojo y destrucción se agrupan, organizan y legitiman desde el andamiaje legal, fiscal y administrativo que provee la ley de las ZEE y las llamadas reformas estructurales. Se avizora una nueva oleada de devastación para el Istmo y para todo el Estado. El capital internacional y la élite política mexicana se ciernen sobre el territorio oaxaqueño con avaricia, avidez y rapacidad. Son los nuevos tiempos de un capitalismo cada día más burdo, delirante y genocida.

Los pueblos originarios, organizaciones sociales y la ciudadanía, estamos convocados a defender nuestros modos de vida digna y nuestro entorno natural, a exigir la vigencia de nuestros derechos, a legitimar el derecho a la rebeldía y el respeto a nuestra palabra y a ser sujetos de nuestro destino y no objetos de las políticas depredadoras de un gobierno colonialista y corrupto que cada vez renuncia más a sus responsabilidades y solo presta oídos a las empresas transnacionales y a los gobiernos extranjeros imperialistas.

Los y las asistentes a este Foro denunciamos:

La absoluta pobreza en el pensar y actuar de nuestros gobiernos, porque no escuchan a los pueblos y no tienen una visión integral de nuestras necesidades, esto se pone de manifiesto en la ausencia de un plan estatal de desarrollo realmente sustentable y de programas viables de agroecología para el campo y para la reforestación y la protección de las fuentes de agua. No fomentan los mercados locales y regionales. No hacen estudios verdaderos de impacto ambiental e impacto humano de sus megaproyectos. Desconocen y violan sistemáticamente los derechos de los pueblos indígenas a vivir nuestras propias culturas y definir nuestro propio desarrollo en nuestro propio territorio. Utilizan al crimen organizado, a los cuerpos militares y policiacos para adueñarse de nuestras regiones. Criminalizan a todos y todas que defendemos nuestros derechos e informamos la verdad. Mal-gobiernan descaradamente para beneficiarse con los impuestos del pueblo.

Considerando lo anterior, las y los participantes a este Foro:

Rechazamos la implementación de las ZEE dentro el Istmo de Tehuantepec y en cualquier otro lugar del Estado.

Nos comprometemos a implementar una campaña masiva de contrainformación sobre las ZEE y los megaproyectos, y a realizar foros regionales y estatales para el fortalecimiento de la defensa de nuestros territorios.

Fragmento central de la Declaratoria del Foro, leída y firmada por más de 60 organizaciones y comunidades más instituciones y académicos en el centro histórico de Oaxaca el 22 de junio de 2017.

 

Crítica al Grupo Aeroportuario de la CDMX

Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Foto: Cuartoscuro.
Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Foto: Cuartoscuro.

Para imponer el nuevo aeropuerto de Ciudad de México y poder ordenar el inicio de los trabajos, el gobierno de México hizo pasar la Reunión Informativa, realizada el 27 de octubre de 2014 en Ecatepec, estado de México, como Consulta Pública, lo que hace ilegal la manifestación de impacto ambiental (Mia) y todo proceso posterior.

Las obras asociadas a la nueva terminal, como autopistas, vías de ferrocarril, la modificación de caminos rurales para paso de camiones y tráileres, y la canalización de los ríos de la cuenca del valle de México que desembocan en el lago de Texcoco, en un intento por evitar la inundación de las pistas que se pretenden construir, han provocado tala de árboles, demolición de casas, destrucción de pozos de riego agrícola y división de las comunidades, ya que todo se hace sin consulta previa y sólo con el aval de los comisariados ejidales corruptos.

Los trabajos de nivelación del terreno en la zona donde se pretenden construir las pistas y la nueva terminal aérea, no sólo han provocado el desplazamiento de especies endémicas de plantas y animales, sino también de las aves migratorias; la sustitución del suelo natural del lago por materiales pétreos y la introducción masiva de especies invasoras de árboles con efectos nocivos documentados para la flora y fauna nativas.

Muchas de las minas que se explotan desde 2015 no cuentan con permisos y han provocado la destrucción de cerros, bosques, manantiales y vestigios arqueológicos; el relleno con lodos tóxicos de los socavones de la zona de la montaña, además de enfermedades pulmonares y alergias a los pobladores de las comunidades aledañas por los polvos emanados durante dos años.

Lamentamos que a pesar de los esfuerzos globales en contra del greenwashing y la expansión de la aviación con base en el cambio climático, instituciones como el Instituto Politénico Nacional se presten a avalar al Grupo Aeroportuario de Ciudad de México y este daño colectivo ambiental irreversible, mismo que detallaremos e ilustraremos en la versión ampliada de esta nota al director del consorcio.

Heriberto Salas Amac, del CPOOEM y el Frente Amplio no Partidista en contra del Nuevo Aeropuerto y otros Megaproyectos en la Cuenca del Valle de México.

 

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