Wilkerson: urge estudiar ahora la arqueología de Puebla y de zonas como la Sierra Norte

Para el arqueólogo estadounidense Jeffrey Wilkerson es necesario que los investigadores estudien a profundidad el pasado arqueológico de Puebla. De no hacerlo, advirtió el director del Instituto para la Ecología Cultural de los Trópicos, la información que se podría obtener ahora “no estará en el futuro”. Dijo que ejemplo de ello es la Sierra Norte que ha sido el enlace del Golfo con el Altiplano, “un espacio de encuentro entre sociedades”.

Durante una visita al Museo Amparo para impartir la conferencia El Pital y la Sierra Norte de Puebla: el centro metropolitano de una civilización tropical y su interacción con el Altiplano, en el marco de la exposición Divinos Señores de la Montaña, señaló que puesto que las actividades de hoy –la urbanización, el uso y explotación de recursos o la sobrepoblación– van en contra de la preservación, es necesario y urgente reconstruir el pasado.

“Un gran porvenir son los estudios en la región de Puebla, puesto que hay mucho por hacer respecto a los primeros edificios. Pese a todo lo que existe en contra, la posibilidad de que persista es mayor que en el pasado pues hay más estudiantes, y Puebla tiene un papel importante en ello”, consideró el especialista.


En ese sentido, mencionó que estudiar a Puebla, particularmente zonas como la Sierra Norte de Puebla y Cholula, permitirá entender otro tipo de civilizaciones como El Pital, una ciudad anterior a El Tajín, cuya civilización se desarrolló entre los años 300 y 900 antes de esta era.

“La civilización es muy delgada y superficial, y lo que pasamos de generación en generación es cada vez más importante. Si de noche a la mañana no se permitiera traspasar la geografía, la arqueología, la antropología, entonces en poco tiempo no habrá historia porque nosotros somos herederos del pasado”, reflexionó el arqueólogo.

Sobre El Pital, ubicada a 65 kilómetros de El Tajín en la localidad del mismo nombre, en el municipio de San Rafael, Veracruz, dijo que fue una cultura situada a las orillas del Golfo de aproximadamente de 200 kilómetros de diámetro, con 150 basamentos piramidales y un gran templo, además de un sistema de campos para la agricultura compuesta por una red fluvial artificial rodeada por terrazas a lo largo de 100 kilómetros cuadrados.

“Una civilización así no fue aislada. Hubo comercio y conquistas que se dieron por barrancas que suben por la Sierra Norte de Puebla”, mencionó Wilkerson.

Acotó que El Pital tuvo “una importancia excepcional y temprana”, lo que hace pensar sobre la influencia que tuvo sobre culturas como la Teotihuacana y posteriormente sobre sociedades como la de Cholula.

El director del Instituto para la Ecología Cultural de los Trópicos —cercano a Tecolutla, Veracruz— acotó que sin más datos no se puede hablar con exactitud sobre Cholula, saber qué importancia tenía en la época de El Pital, por lo que hay que ir al principio porque no hay información completa y eso es un reto. “La información que existe en Cholula tiene que ser recuperada antes de que se extienda más la zona metropolitana de Puebla”, aconsejó.

Por último, refirió que las investigaciones sobre El Pital hablan de migraciones e inundaciones como como la registrada cerca del año 300 antes de esta era que terminó entre 500 y 600 de esta era con otra inundación un poco menos fuerte, con lo que se demuestra que la zona fue un “punto desde el cual se dividió la cultura hacia el centro y hacia el sur” del territorio mesoamericano.




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