VIVIR DEL ERARIO

Diez diputados que dejaron su curul para buscar un nuevo cargo de elección popular este año no permiten que sus suplentes ocupen las posiciones que dejaron vacantes en el Congreso de Puebla, el cual opera sin una cuarta parte de sus integrantes por esa razón desde hace un mes.

La figura de los legisladores es una de las más repudiada por la sociedad y eso no es para nada injusto sino resultado bien granjeado de los comportamientos abusivos, negligentes, cínicos e inmorales de quienes ocupan una curul.

El caso que nos ocupa es un ejemplo perfecto de los vicios que personifican los diputados y diputadas: elegidas en principio por las cúpulas partidos o por el gobernante en turno para hacerse candidatos y luego, auspiciados por los recursos públicos, las estructuras partidistas o la atracción de votos de líderes carismáticos, esos completos desconocidos llegan a las cámaras a levantar el dedo e imponer leyes cuyos alcances ignoran en absoluto.


En Puebla, la Legislatura vigente y la que le antecedió, han sido las más sumisas, por no decir, las más abyectas ante el Poder Ejecutivo, sobre todo en relación con el autoritario y antidemocrático régimen que encabezó el panista, Rafael Moreno Valle Rosas.

Que una decena de diputados y diputadas genere parálisis legislativa con tal de no perder sus dietas, pinta de cuerpo entero a esas personas que hoy están nuevamente en las boletas, dispuestas a todo, para seguir viviendo del erario.