¡Viva la libertad de expresión!

La sentencia a favor de Carmen Aristegui y en contra de MVS, para que ella regrese a cumplir su contrato en la radiodifusora, de la que la apartaron injustamente, en la cual le hubieran quedado 10 meses en el micrófono, es un triunfo para la libertad de expresión. Ello porque el contrato firmado fue violado arteramente por los señores Vargas. No sabemos si esos empresarios radiofónicos aceptarán la sentencia, pero aunque no lo hagan mostrarán lo que sabemos hace años: los periodistas estamos en indefensión ante los hombres que manejan los medios.

Por otro lado, ese mismo juzgado ha dicho que el prólogo de Carmen Aristegui acerca de La Casa Blanca de Peña Nieto, es cuestionable y atenta contra los mencionados Vargas porque es una opinión personal. Algo que le para a uno los pelos de punta, ya que cualquier introducción de miles de libros son opiniones personales, sin que tenga que mediar una investigación, datos duros y apuntes puntuales (aunque sería importante hacer muchas precisiones). Algo de lo que deberían estar informados los togados, ya que de no ser así habría que censurar a las obras de Einstein, Marx y Nietzche. ¡Vaya incongruencia!

Con todo, debemos respirar tranquilos los periodistas, se ha dado un pasito muy firme para que los comunicadores puedan hacer su trabajo sin mayor temor ni cuestionamiento para lo que nos plantean nuestro patrones, que siguen siendo, no hay que olvidarlo, los empresarios en todo el país, quienes, por cierto, se indignan un día por los asesinatos de tecleadores pero al siguiente piensan únicamente en la caja registradora.


Si muchos no apoyan la sentencia a favor de Carmen Aristegui, discrepen o no de ella, es porque siguen uncidos a los dueños del poder. Y de lo que se trata ahora, indudablemente, es abrir caminos para que la verdadera libertad de expresión sea la luz en los caminos de la información.

Estamos ante un asunto que debemos festejar. Y alabar a Carmen por su persistencia a no ser vencida sino resultar victoriosa. Este triunfo nos ilustra para continuar adelante en la lucha por la libertad de información.

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